Jueves Santo -- Miguel Ángel Mesa Bouzas

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Jesús vivió en un permanente éxtasis,
una palabra cuyo significado es
“salir de sí mismo”,
comunicando así con su existencia
lo que sentía dentro y le impulsaba
sin cesar a dar y darse.

Su existencia fue un absoluto compartir.
Se convirtió de esta forma en el auténtico compañero
(en latín cum panis, es decir, “quien comparte el pan”),
haciendo realidad la fraternidad, solidaridad y unión
que se crea al comer juntos en una misma mesa.

Compartir conlleva convivir y repartir.
No puede existir una verdadera convivencia si no se colabora
y no se comunica la intimidad, la alegría, los sufrimientos,
si no comporta la plena aceptación
y la unión de sentimientos con quienes
se comparte la mesa de la fraternidad/sororidad.

Así lo compartió cada día Jesús con quienes
sentía como sus compañeras y compañeros de camino:
“Vosotras, vosotros sois mis amigas y amigos,
habéis visto lo que he hecho durante estos años juntos,
seguidlo viviendo, seréis felices y regalaréis felicidad.
Yo, sin embargo, hoy estoy profundamente apenado,
porque sé que me voy a enfrentar
a los poderes religiosos y políticos
y esta vez no creo que salga con vida.

Separarme de vosotras y vosotros
me hace sentir un dolor que no podéis ni imaginar.
No obstante, quizá por última vez, celebremos,
repartamos el pan para que no haya más hambre,
brindemos con el vino, para que no acabe la fiesta del compartir.

Hoy sé que mi entrega será la última y definitiva.
Pero intuyo también que, de alguna forma,
estaré a vuestro lado siempre que me necesitéis.
Porque no se puede borrar el cariño de un plumazo.
El amor y el recuerdo no morirán nunca.

Mis acciones, mis palabras, mi compromiso
y mi forma de compartir os lo hará presente la Ruah de mi Padre y Madre,
nadie os podrá quitar ese espíritu de vida y plenitud.

Sirviendo, estando junto a los últimos y las últimas,
se aprende por completo el misterio de la vida,
y por lo tanto, el Misterio de la Divinidad.

Pero basta de tristeza, comamos y bebamos,
para que ese otro mundo posible y tan necesario
llegue a nuestro mundo como un don y una tarea ineludible”.