InicioRevista de prensareligionesJ. HICK: PLURALISMO DE RELIGIONES, ¿SON TODAS IGUALES O HAY MEJORES Y...

J. HICK: PLURALISMO DE RELIGIONES, ¿SON TODAS IGUALES O HAY MEJORES Y PEORES?. Xavier Pikaza

Publicado en

Religión Digital

El modelo del pluralismo religioso fue anticipado en el tiempo de la ilustración por Gotthold Ephaim Lessing en su famosa parábola de los anillos: Dios da a cada uno de sus tres hijos su “anillo”, pero de tal forma que cada uno de ellos (un judío, un cristiano, un musulmán) creen que el suyo es el único. Cada religión lleva en el dedo del corazón el anillo del “desposorio” con Dios; todas son únicas, cada una es verdadera a su manera. En esa línea ha desarrollado el tema un calvinista británico, llamado John Hick, profesor de filosofía de la religión. Su reflexión puede ayudarnos a situar el tema del hombre como ser de experiencia profunda, de diversidad y diálogo.

El modelo que propone J. Hick modelo quiere impulsar ante todo el diálogo entre las religiones, un diálogo que es muy importante para la paz mundial. Pero el diálogo parece imposible allí donde una religión afirma que es la única religión verdadera, pues esa afirmación parece ir en contra de la tolerancia y sobre todo de un diálogo en el que cada uno esté dispuesto a escuchar a los otros, aprendiendo de ellos. En esta línea tenemos que dejar la pretensión de que sólo existe una religión verdadera, a fin de que podamos aprender unos de los otros y colaborar juntos en la tarea de la búsqueda común y del enriquecimiento compartido.

La tesis básica del pluralismo puede formularse de esta forma: lo divino no se manifiesta nunca en sí mismo (de un modo objetivo), sino siempre a través de fenómenos humanos, es decir, de mediaciones humanas, de experiencias históricas, de tradiciones culturales. En este contexto se puede hablar de un giro copernicano y de un cambio de paradigma. (1) Antes se buscaba al Dios en sí, por encima de los hombres, que eran de algún modo sus siervos o esclavos, teniendo la obligación de escuchar a Dios y someterse a su mandato. (2) Ahora es Dios el que aparece y se revela en la vida de los hombres; por eso, lo que importa es esa vida y experiencia, siempre múltiple y diversa, en la que viene a revelarse lo divino.

Por eso, las religiones tienen que ser básicamente distintas, porque la realidad de lo divino se desvela siempre de diversas formas, Las reflexiones de Hick parten del hecho de que nosotros tenemos la experiencia de que existe una multitud de religiones, de experiencias religiosas y de representaciones de la fe. ¿Cómo ha de entenderse esa pluralidad de representaciones, que con frecuencia parecen contradecirse entre sí? La respuesta de una teología pluralista de la religión es la siguiente: Al menos una parte de las diferencias han de interpretarse como formas distintas, pero auténticas, de experimentar la relación con Dios. La relación con Dios es, por lo tanto, auténtica [en sus diversas formas]; lo que cambia es sólo el entramado conceptual con que se presenta.

Para aclarar esto, J. Hick apela al principio básico de la teoría del conocimiento, según el cual el mismo objeto de experiencia puede captarse de un modo correcto, pero de formas distintas. Sólo conocemos a través de lentes y filtros de tipo conceptual, social e histórico. Por eso, Dios, siendo único, tiene que revelarse de formas distintas. No se trata de decir sólo, con el poeta: “nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira” (A. Machado). Hay que añadir que los diversos “cristales” de las religiones son “formas y caminos” a través de los cuales se expresa la riqueza del único Dios, siempre trascendente, es decir, la riqueza espiritual del hombre. Las lentes o cristales explican, por tanto, los diversos aspectos o las diversas perspectivas de una realidad.

En esta línea tenemos que añadir que no existe ninguna experiencia religiosa que pueda existir por sí misma y separarse de las otras, volviéndose “la verdad absoluta”, sin estar determinada ya por los elemento interpretador de la fe (es decir, de la cultura religiosa) y sin formar parte del grupo de las diversas religiones que se han dado en la historia y que siguen existiendo en la vida actual de los hombres. Las religiones constituyen formas de mirar a Dios, de dejarse enriquecer por lo divino. Por eso son fundamentales, son necesarias.

Pero ninguna puede tomarse a sí misma como la única, rechazando a las demás, pues de esa forma se situaría fuera de la historia humana y fuera del diálogo entre los hombres. Eso significa que la fe se encuentra influida en concreto por diversos factores históricos y sociales (culturales). En este campo tienen una influencia muy grande las tradiciones religiosas. Ellas ponen a disposición de la fe sus diversos conceptos y representaciones.

A partir de estas reflexiones se plantea la tesis básica del pluralismo: nosotros, los hombres, no podemos alcanzar la realidad divina en sí misma [en cuanto tal], sino que la vemos siempre a través de unos filtros, por medio de una gafas: la única humanidad se da en formas culturales y sociales diferentes; la posible “religión mundial” sólo se puede encontrar en el diálogo de las varias religiones.. No existe ningún conocimiento que no venga “filtrado” de esa forma. Eso significa que no podemos conocer la realidad en sí misma [en cuanto tal], ni siquiera la realidad divina. Nosotros no conocemos lo divino tal como es en sí mismo, sino sólo a través de la mediación de nuestras representaciones y conceptos. Según eso, en las diversas culturas, lo divino se manifiesta de maneras diferentes. Y con estos presupuestos podemos ya ocuparnos de las grandes religiones mundiales. Estas religiones son, por tanto, caminos diversos, de igual dignidad, que conducen a Dios o a lo divino.

Preguntas. La teología pluralista de la religión sigue planteando muchas preguntas a las que debe responderse.
Ella plantea ante todo la pregunta por la verdad.

¿Se puede afirmar que el hombre conoce la verdad si cada conocimiento se encuentre necesariamente condicionado y, en último término, limitado por la cultura? ¿Se puede dejar simplemente a un lado la pregunta por la verdad, prescindiendo sin más de la “discusión sobre la verdad”? ¿Puede darse, en suma, un verdadero diálogo en el caso de que dejemos a un lado la pregunta por la verdad? ¿Puedo limitarme sólo a la pregunta por la salvación? ¿En esa pregunta no está implicada también la pregunta por la verdad?

Se plantea la pregunta por la igualdad. ¿Son iguales todas las religiones? ¿Vale lo mismo la experiencia religiosa de Buda y la de los simples guerreros crueles de oriente y occidente? ¿Tiene la misma hondura la experiencia de Mahoma y la de los oligarcas de la Meca de su tiempo? ¿Es lo mismo Jesús que aquellos que le mataron? ¿Se puede discernir el valor de las religiones? ¿Hay unas mejores y otras peores? ¿Por qué han muerto muchas y otras siguen? ¿Por qué hay religiones que decimos (dicen) que podrán ser eternas: judaísmo, islam, budismo, cristianismo…? ¿Es bueno que las religiones mueran? ¿Fué bueno que acabara la religión de los aztecas? ¿O tenemos que decir que nada se crea, nada se destruye, sino que todo se trasforma? Pero ¿no hay un novedad fuerte en algunas religiones como el budismo, el Islam y el cristianismo?

Se plantea la prgunta de la praxis. Las religiones ¿son formas de conocimiento de la verdad o son, más fien, formas de potenciar la acción humana, de vincular a los hombres, de abrirles hacia metas superiores de acción y de vida?. ¿Valen todas las religiones lo mismo para ampliar el horizaonte de la acción humana y para vincular a los hombres en un gesto de colaboración y de respeto mutuo? ¿La pluralidad puede llevar a la unidad dialogal… pero también puede llevar a la lucha de todos contra todos. ¿No es necesario un poder superior, de tipo religioso (imperial, sacral) que nos mantenga a todos sometidos para que no nos hagamos daño unos a otros?
¿Aportan lo mismo todas las religiones? ¿Aporta lo mismo una religión con sacrificios humanos y una religión de la no-violencia? ¿Vale lo mismo religión aliada al poder imperialistas y una religión que opta por los pobres? ¿No ha existido y existe una patología de lo religioso? ¿Cómo se distingue lo patológico de lo que sana y eleva? ¿En qué se distingue la experiencia religiosa orante de una experiencia en la que se destaca el poder de los enteógenos?

Más aún, en la experiencia de los enteógenos, es la mismo el gesto de aquellos que se drogan con haschish para volverse “asesinos” y matar a los enemigos o la de aquellos que lo hacer por mitigar el dolor y sentirse simplemente más ligados a lo sagrado?
Siguen en el aire mil otras preguntas que seguiremos formulando, con la ayuda de los amigos del blog. Entre ellos, G. Haya me ha ofrecido ya una colaboración que saldrá mañana o pasado. .

Entre las obras de J. HICK: God and the Universe of Faiths. Essays in the Philosophy of Religion, London 1973; God Has Many Names, Birmingham University Press, 1988; Problems of Religious Pluralism, SCM Press, London, 1987; An interpretation of Religion. Human Responses to the Transcendent, London 1989. ÍD. Y Knitter, P. (eds.), The Myth of Christian Uniqueness. Toward a Pluralistic Theology of Religions, SCM Press, London 1988

Últimos artículos

Domingo 25 de Febrero, 2º de Cuaresma: Deshumanizar a Jesús para divinizarlo ha sido la gran trampa -- Fray Marcos

fe adulta Mc 9,1-9 En los tres ciclos litúrgicos leemos, el segundo domingo de cuaresma, el...

La Iglesia se aferra a las aulas ante la pérdida de fieles y reclama más dinero público para la concertada -- Lara Carrasco

laicismo FUENTE: INFOLIBRE La Conferencia Episcopal ultima la preparación de un congreso para reivindicar y “renovar”...

La misericordia como lugar teológico -- Jesús Martínez Gordo, teólogo

Cristianismo y Justicia La crisis de recepción eclesial en algunas iglesias, colectivos y personas —provocada...

Noticias similares

Domingo 25 de Febrero, 2º de Cuaresma: Deshumanizar a Jesús para divinizarlo ha sido la gran trampa -- Fray Marcos

fe adulta Mc 9,1-9 En los tres ciclos litúrgicos leemos, el segundo domingo de cuaresma, el...

La Iglesia se aferra a las aulas ante la pérdida de fieles y reclama más dinero público para la concertada -- Lara Carrasco

laicismo FUENTE: INFOLIBRE La Conferencia Episcopal ultima la preparación de un congreso para reivindicar y “renovar”...

La misericordia como lugar teológico -- Jesús Martínez Gordo, teólogo

Cristianismo y Justicia La crisis de recepción eclesial en algunas iglesias, colectivos y personas —provocada...