“No salí de Camerún por miseria, ni por hambre. Salí porque quería estudiar, quería un futuro que en mi país no iba a poder tener. No supe que el discurso sobre los derechos humanos era una falacia hasta que me fui de mi país. Estuve dos años cruzando África hasta llegar a las costas de Europa. Dos años en los que he tenido que sortear todos los mecanismos que Europa ha implantado para externalizar su frontera. Crucé Nigeria, Niger, Argelia y Marruecos. La primera y gran dificultad fue cruzar el desierto del Sáhara. Ver noticia original en …
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