Enviado a la página web de Redes Cristianas
¿De qué me sirve vivir,
si ando malherido, inquieto
y traspaso las puertas con temblor?
¡Padre, te necesito tanto!
Estoy como un niño que nada entiende,
no dejes que deje de confiar en ti.
?Siento el peso de mi vida
que me derrumba y aplasta,
pero a pesar de todo,
te imploro noche y día.
Te doy gracias por esta prueba,
nada debo entender.
?Si no me amaras,
no me hablarías así en esta noche oscura.
¡En ti, Señor, confío!
Aquí está mi voz pequeña,
mi garganta frágil;
te la presto para hacer tu obra.
?Ayúdame y dame valor
para aceptar todo lo que viene de ti.
Si de ti viene así, nada temeré,
nada malo viene de ti.
Haz de mí lo que quieras
en esta noche oscura.
?Confío en ti,
porque muchos días me mostraste
tu rostro de amor.
Me abandono a ti,
a lo que quieras,
sea lo que sea.
?Te doy mi triste y apagada voz
para ser tu voz;
te doy mi entendimiento,
mi voluntad, mis planes.
?No seas la gota que teme perderse en el océano.
Sé el océano que encuentra a Dios en cada ola,
y se enamora en el hermano sufriente,
igual que la ola se derrite de amor
en la arena de su creador.

