En la Declaración de la Renta, democracia sin privilegios

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Carta de presentación del manifiesto

Hola, Compas:

Les hacemos llegar el documento adjunto como una reflexión serena y necesaria sobre un aspecto concreto de nuestro sistema fiscal que afecta al corazón mismo de la convivencia democrática. En él se plantea, desde una perspectiva ética, cívica y también espiritual, la importancia de sostener una democracia sin privilegios, donde la justicia no sea opcional ni delegable.

El texto invita a reconsiderar prácticas asumidas como habituales, pero que introducen desigualdades en el reparto de lo común. Apela tanto a la responsabilidad institucional como a la conciencia colectiva, recordando que la equidad es la base de toda sociedad plural.

Creemos que este planteamiento puede enriquecer el diálogo público y favorecer una reflexión transversal, más allá de sensibilidades ideológicas o religiosas. Por ello, les animamos a difundirlo en sus ámbitos de actuación, abrir espacios de debate y contribuir a una conversación honesta sobre justicia y bien común.

Atentamente,

Comunidad Santo Tomás

 

EN LA DECLARACIÓN DE LA RENTA

Democracia sin privilegios

Una democracia no se sostiene sobre gestos voluntarios ni sobre impulsos de buena voluntad, sino sobre un suelo firme: la justicia. Ese es el verdadero pacto social. Cada persona y cada institución contribuyen al bien común según su capacidad, no como un favor, sino como una obligación compartida. El IRPF no es una carga caprichosa: es la expresión concreta de esa dignidad común que nos vincula.

Sin embargo, en el momento de la declaración de la renta sigue apareciendo una grieta. Se nos ofrece la posibilidad de detraer una parte de lo que pertenece a todos para asignarlo a fines particulares. En el caso de la Iglesia católica, esto supone que más de 300 millones de euros anuales dejan de recorrer el cauce común. Y el dinero público se sigue dando a una entidad privada.

Esta lógica no es nueva, y ya fue denunciada anteriormente. En el Evangelio de Marcos 7, 11ss, Jesús critica a quienes declaraban “ofrenda” (corbán) aquello que debían a sus padres, anulando así una obligación primaria, de justicia, por una devoción religiosa. Y en Mateo 22, 15 es claro y contundente: “Devolved al César lo que es del César”. No se puede vestir de piedad lo que en realidad es una deuda de justicia.

La Comunidad Universitaria de Santo Tomás de Aquino, defensora de la igualdad ciudadana y de la aconfesionalidad del Estado frente a cualquier extremismo, afirma sin rodeos: Que la justicia precede a la caridad. Que Mantener privilegios fiscales a entidades privadas, sean de carácter religioso o civil, no construye la igualdad que debe sostener a una sociedad plural. Que Ninguna causa, por legítima que parezca, puede construirse sobre una justicia incompleta.

Además, hay una pedagogía implícita que no podemos ignorar. Invitar a marcar esa casilla es mantener una política de privilegios con la Iglesia católica que impide ir dando pasos en la construcción de una sociedad democrática.

Deseamos y pedimos a la iglesia católica que renuncie a los privilegios, vestigios de un pasado poco evangélico, y que asuma democráticamente la auto financiación de sus gastos. Es una exigencia ética y evangélica, muy necesaria para contribuir a crear una sociedad igualitaria y justa.