Enviado a la página web de Redes Cristianas
No dejes
al odio
anidar en tu corazón,
que te destrozará.
Quien odia se cree dueño de su odio
porque odia a quien quiere y porque quiere.
Pero el odio se apodera de ti
y te hace su esclavo.
Te hace ver que es necesario, inevitable,
y que “el otro” se lo tiene merecido.
Si pudieras, quisieras acabar con “el otro”;
pero en realidad lo necesitas
para seguir odiando. El odio te domina.
Si odias no eres libre,
eres esclavo de tu odio.
Libérate del odio y serás libre.
Escucha, comprende, perdona
y el amor te liberará.