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El Frente de Izquierda y los Trabajadores: una gran oportunidad para el humano socialismo -- Entre dos orillas | Mariana Núñez (Buenos Aires) – Gabriel Sánchez (Montevideo)

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El proceso electoral no puede ser ignorando por ninguna tendencia, espacio o individualidad que se dice de izquierda o socialista.
El posicionamiento, en este sentido, resulta inevitable e imprescindible. Hernán Camarero (Historiador, docente y militante de izquierda)

El ‘sistema-mundo’ se está agotando: el sociólogo norteamericano Immanuel Wallerstein lo caracteriza como una serie de mecanismos que redistribuyen los recursos desde la ‘periferia’ al ‘centro’ del imperio.

El ‘centro’ es el mundo desarrollado, industrializado, democrático –el primer mundo-, y la ‘periferia’ es el mundo subdesarrollado o tercer mundo junto con los mal denominados países en vías de desarrollo, como los latinoamericanos. Estos son básicamente países exportadores de materias primas, ‘el mercado’ mediante el que el centro explota a la periferia. Esta tesis se enfrenta a la posición ortodoxa y tradicional de la bondad del desarrollo económico que produce necesariamente el comercio internacional y que repercutirá positivamente no solo en el centro sino también en la periferia.

Posición que está en la base de la política económica de nuestros gobiernos neo-desarrollistas, como los de Cristina Fernández, los de Dilma Rousseff y otros gobiernos de la región, quienes predican la falacia de que una vez re-establecida la ‘normalidad’ de relaciones con las principales economías del mundo, nuestros pueblos elevarán progresivamente su nivel de vida, esto es su capacidad de consumo. ¿Y serán soberanos? ¿Y habrá justicia? ¿Y habrá equidad? ¿Y por fin, viviremos en paz?

Como plantea Juan Dal Maso, del consejo editor de la revista Lucha de clases, hace décadas que el horizonte de la revolución desapareció del mapa, por lo menos de las grandes masas trabajadoras. (“Sobre el Frente de Izquierda y los Trabajadores y la vigencia del ideario revolucionario”, IPS, mayo 2011). ¿La razón? Tras décadas de represión en los ’70 y de fiesta y hegemonía neoliberal en los ’90, así como de intensa ‘des-información’ a cargo de los monopolios mediáticos, de des-ideologización cultural, y de variadas políticas de fragmentación de la clase trabajadora, aniquilaron una sabiduría histórica incorporada al inconsciente colectivo de los trabajadores, su ‘conciencia de clase’, basada en la pertenencia a una clase con una fuerte concepción socialista de la utopía, esto es, el sueño de una sociedad sin clases debido a la socialización de los medios de producción y la eliminación de la explotación y la acumulación. Como escribe Marx en su Manifiesto Comunista, “un mundo en el que el libre desarrollo de cada uno condicione el libre desarrollo de todos”.

El sistema se ha mantenido, a pesar de sus últimas y catastróficas crisis, gracias al disciplinamiento de gobiernos obedientes al orden establecido y al poderío de grupos económicos cada vez más concentrados, que remiendan el sistema a costa de ‘los de abajo’: la clase trabajadora que va precarizándose, los desocupados que se multiplican geométricamente, los jubilados y pensionistas, el vaciamiento del ‘estado de bienestar’, y una corrupción generalizada que expresa esta situación universal del ‘sálvese quien pueda’. Que nos quede a todos en claro: al “modelo” no le falta nada, ni hay nada que “profundizar”. El “modelo” es así.

Lamentablemente las izquierdas no han sabido o podido articular una propuesta sustitutiva y, para peor, aquellas que han llegado al poder no han generado cambios estructurales, con lo cual la situación de las clases trabajadoras y populares ha seguido deteriorándose durante sus mandatos, sumada la consiguiente frustración de sus votantes.

La oportunidad de los tiempos que corren es la de generar espacios de confluencia de distintos movimientos sociales, organizaciones populares con distintas reivindicaciones, partidos políticos, gremios organizados, intelectuales, estudiantes y ‘gente de a pie’, para acordar, en el respeto de las distintas identidades y propuestas, la plataforma de un proyecto común que nos impulse a dar un primer paso juntos, en vistas, por ejemplo, a una instancia electoral, pero con la firme voluntad de abrir este espacio al trabajo común en pos de las transformaciones revolucionarias que urgen.

En ese sentido, nos parece sumamente esperanzadora la formación del Frente de Izquierda y los Trabajadores en Argentina (FIT), a partir de tres partidos políticos tradicionales de izquierda, el Partido Obrero (PO), el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) y la Izquierda Unida (IU), al que ya han manifestado su apoyo numerosos intelectuales y hombres y mujeres de la cultura. Afirma al respecto el historiador y docente de la UBA Hernán Camarero -en su artículo “La izquierda independiente tiene que dar público respaldo al FIT”, IPS, mayo 2011-: “La conformación del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) representa una noticia muy auspiciosa en el actual escenario político y la saludo como un paso justo y necesario.

Es la mejor respuesta que pudo darse frente a la escandalosa maniobra de la reforma política proscriptiva y antidemocrática montada por el kirchnerismo, con el apoyo del partido radical. Con esa medida se pretende anular a la izquierda de la representación electoral y restaurar el desvencijado sistema bipartidista, intentando recuperar así el viejo orden destartalado en 2001, el mismo que había posibilitado los más duros golpes a la clase trabajadora y el pueblo. La unidad de la izquierda permite denunciar y enfrentar esta intentona reaccionaria del gobierno y la oposición burguesa.”

Es claro que la articulación electoral es sólo un primer y urgente aspecto necesario pero no exclusivo. La meta es la construcción de un gran proyecto alternativo de izquierda que exprese las revoluciones necesarias de los nudos colectivos del pueblo. Un proyecto en el que cada sujeto se sienta escuchado y pueda dejar su huella. Como afirma Camarero: “El FIT establece un bloque compacto y potencializado para que se canalicen más adecuadamente las demandas y las luchas de la clase obrera y las masas populares. Ellas están bien representadas en esta alianza de la izquierda revolucionaria, tanto por su programa como por la trayectoria de sus impulsores. Es de una importancia crucial la conformación del frente para aglutinar en una sola voz, frente a los trabajadores, la juventud y al conjunto de los explotados, los planteos de la izquierda anticapitalista, revolucionaria y socialista.”

Salud, entonces, al gran pueblo argentino, por esta oportunidad que se presenta para “ver” y militar por la gran y humana utopía del socialismo. En la esperanza de que podemos ciertamente “unir mil miedos para formar un solo coraje”. Y que sea revolucionario.

(Información recibida de la Red Mundial de Comunidades Eclesiales de Base)

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