diosenlafrontera
Y entonces llegó la herida más dura. Enfermo, no pudo asistir a una misa obligatoria del régimen, una misa de Primo de Rivera. Por esa ausencia —debida a que estaba Enfermo— fue expulsado del cargo de guardia municipal. Sin juicio, sin defensa, sin explicación.
Cuando pienso en mi bisabuelo Ricardo, lo veo a través de los recuerdos familiares y de la memoria de los lugares donde crecí.Ver noticia original en …

