diosenlafrontera
Todos llevamos heridas que parecen definirnos, pero no tienen por qué tener la última palabra.
Cuando dejamos que Dios actúe, incluso lo más oscuro del pasado puede transformarse en vida y esperanza.
«Soy como un pájaro que canta agarrado a un matorral de espinas». Con esta imagen tan sencilla y tan verdadera, el Papa Juan XXIII expresaba lo que muchas veces ocurre en el corazón humano: la convivencia entre el dolor y la esperanza, entre las heridas y la alegría. Ver noticia original en …

