diosenlafrontera
Mientras la guerra vuelve a presentarse como solución y el poder bendice la violencia, la voz del Papa y el clamor de los niños recuerdan una verdad incómoda: el Evangelio no admite neutralidad ante la muerte. Entre misiles, discursos patrióticos y silencios cómplices, la paz vuelve a ser una exigencia moral, no una consigna ingenua. Ver noticia original en …

