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Conviviendo con el enemigo – Las colonias israelíes en los territorios palestinos ocupados -- María M. Delgado

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Palestina en el corazón

Crónicas desde el valle de Yanoun, Cisjordania – febrero-mayo 2011.
“El poder ocupante no podrá deportar ni transferir parte de su propia población civil a los territorios que ocupa”. 4º Convenio de Ginebra (art. 49, par. 6).
“Las políticas y prácticas israelíes de asentar parte de su propia población y nuevos inmigrantes (en los territorios palestinos ocupados) constituye un serio obstáculo para alcanzar una paz sólida, justa y duradera en Medio Oriente. (…) Israel debe “desmantelar las colonias existentes y sobre todo cesar de manera urgente el establecimiento, construcción o planeamiento de colonias en los territorios árabes ocupados desde 1967, incluida Jerusalén”. Resolución 465 del Consejo de Seguridad de la ONU (1980).

Las colonias israelíes en los Territorios Palestinos Ocupados, incluida Jerusalén Este, son ilegales y constituyen un obstáculo para la paz y para el desarrollo económico y social”. Corte Internacional de Justicia de La Haya (2004).

Son parte insoslayable del paisaje, a lo largo y ancho de Cisjordania. Ubicadas en la cima de cerros y colinas, de lejos parecen casitas de muñecas prolijamente alineadas. De cerca, son burbujas del Primer Mundo incrustadas en medio de una tierra saqueada y empobrecida: techos de tejas, arquitectura moderna y funcional, entorno de espacios verdes con abundante vegetación, piscina, instalaciones recreativas y productivas de diversa índole, y servicios de primera calidad.

Una de las numerosas colonias que rodean a la ciudad palestina de Belén
A lo largo de más de 40 años, las colonias israelíes en Cisjordania han llegado a ocupar 42% del territorio que le correspondería al futuro Estado Palestino (según la frontera establecida por Naciones Unidas bajo el nombre de “Línea verde” en el armisticio de 1949). Actualmente, alrededor de medio millón de colonos israelíes viven en Cisjordania. De éstos, 200.000 viven en 12 complejos construidos en tierras palestinas ilegalmente anexadas por la municipalidad de Jerusalén; los 300.000 restantes viven en unas 220 colonias y sus ‘expansiones’ (“outposts” en inglés), que en realidad son nuevas colonias. Según la ley israelí, las colonias son legales, pero no las expansiones. Para el Derecho Internacional Humanitario, ambas son ilegales.

Según un informe de Amnistía Internacional de 2009, las colonias no sólo representan una de las facetas más duras de la ocupación, sino también una expresión de la discriminación aplicada por Israel; algunos ejemplos apenas: 1) Mientras para la población palestina rige la ley militar, los colonos que habitan en Cisjordania se rigen bajo la ley civil israelí (aun si cometen crímenes, la Autoridad Palestina no puede intervenir). 2) El promedio de agua que consume la población palestina es de 50 a 70 litros diarios por persona (cuando el estándar aceptable según la Organización Mundial de la Salud es 100 litros), y en algunas regiones críticas llega a ser de 15 a 20 litros; en las colonias israelíes, el consumo es de 400 litros diarios por persona (más incluso que en Israel, donde es de unos 300 litros). No es necesario aclarar que Israel tiene el control absoluto sobre el agua en todos los territorios palestinos ocupados.

La colonia Efrat, en la región de Belén
Las cifras desnudas impactan por sí mismas. Pero es aun más fuerte cuando a esos números le ponemos rostros y nombres de miles y miles de familias palestinas, y le agregamos sus historias de sufrimiento, despojo, violencia y humillación cotidiana.

Los equipos del EAPPI repartidos en seis localidades de Cisjordania desde 2002 han venido recogiendo esas historias y documentando los efectos de la política de colonización sobre el pueblo palestino. Si bien las colonias violan los derechos humanos y colectivos de diferentes maneras, el EAPPI ha identificado cinco aspectos sistemáticamente asociados a su presencia: confiscación de tierras y de recursos de agua; demolición de viviendas y desalojos; hostigamiendo, incitación a la violencia y vandalismo.

Choques entre palestinos desarmados, colonos y soldados israelíes (Qusra, marzo 2011, P. Lyden)
La violencia que no cesa

Nuestra estadía en la región de Nablus en marzo y abril pasados fue todo menos tranquila. Una serie de incidentes violentos nos hizo salir cada día a diferentes aldeas y pueblos para documentar todas esas formas de agresión; en particular, a las poblaciones que quedaron atrapadas entre las poderosas y agresivas colonias de Yitzhar y Bracha.

En efecto, las poblaciones de Madama, Burin, Urif, Asira Al-Qibliya, Irak Burin, viven en el sobresalto permanente: cuando van a trabajar en sus tierras, los campesinos son frecuentemente atacados por los colonos. El objetivo es impedirles el acceso a sus tierras para que, al abandonarlas, las colonias puedan ocuparlas y así seguir expandiéndose. Una nada inocente ley israelí establece que si uno no trabaja su tierra durante tres años, la pierde; es lo que pretenden los colonos cada día. Pero a pesar de los ataques y amenazas, la población palestina no se resigna a seguir perdiendo su fuente de vida, y por eso resiste y la defiende, aunque a un costo muy alto.

Pobladores de Madama cargando costosos bidones de agua a lomo de burro (marzo 2011)
La población de Madama, por ejemplo, ha perdido el acceso al manantial que abastecía de agua a la aldea. Los colonos de Yitzhar -que se han ido apropiando de más y más tierra- están demasiado cerca del manantial y no sólo le impiden a los pobladores de Madama acercarse, sino también han destruido reiteradas veces el pozo o los caños que llevaban el agua hacia la aldea, y en ocasiones también contaminaron el agua.

Organizaciones internacionales como Oxfam lograron el permiso de las autoridades militares israelíes para reparar el manantial en más de una ocasión, pero los colonos volvieron a dañarlo. Ahora los habitantes de Madama deben comprar el agua que se trae en camiones cisterna desde la vecina Huwwara y llevarla en bidones a sus casas, pero la calidad es mala, el costo es altísimo, y las familias padecen escasez, sobre todo en los meses de verano cuando no pueden recolectar agua de lluvia.

Un auto palestino incendiado por los colonos en las afueras de Urif (abril 2011)
En Burin, los colonos atacan frecuentemente las casas más apartadas de la aldea y cercanas a la colonia. Los autos de algunas familias fueron incendiados, sus casas apedreadas e incluso tiroteadas con armas de fuego. Los colonos llegaron a intentar incendiar la mezquita de Burin, pero la población se los impidió. Al hablar con los habitantes de la aldea, resulta increíble hasta qué punto la gente se acostumbra a vivir en la tensión y la amenaza permanente de ser agredida por los intrusos que además les han robado sus tierras.

Una habitante de Asira Al-Qibliya con la cámara de video entregada por B’Tselem para documentar los ataques de los colonos a su casa
La misma suerte sufren los habitantes de Asira al-Qibliya y de Urif. B’Tselem, la organización de derechos humanos israelí, les ha proporcionado cámaras de video -al igual que a muchas otras poblaciones de Cisjordania- para que registren los ataques de los colonos (que casi siempre ocurren durante la noche), ya que los jueces israelíes insisten en que no pueden recibir denuncias si no hay pruebas de los hechos de violencia. Sin embargo, hasta ahora de nada ha servido documentar las agresiones, y los colonos continúan realizando sus tropelías con total impunidad.

En Iraq Burin, una pequeña aldea pintoresca recortada sobre un pico rocoso cercano a Nablus, la población es combativa y se ha propuesto enfrentar a los colonos de Bracha que les han arrebatado parte de sus tierras. Cada sábado, los jóvenes de la aldea se congregan y marchan en manifestación hacia los campos en disputa, donde frecuentemente son atacados por los colonos. La protesta a menudo termina en enfrentamientos con piedras y palos, y el ejército israelí se hace presente para proteger a los colonos y obligar a los jóvenes a replegarse hacia la aldea, utilizando para ello granadas de estruendo, gases lacrimógenos, balas de goma e incluso munición de guerra.

Jóvenes de Iraq Burin regresando de la manifestación semanal contra los colonos de Bracha

No obstante, los pobladores afirman que esa acción semanal ha frenado el avance de los colonos y la apropiación de más tierras de Iraq Burin. Pero también han pagado un alto precio: varios jóvenes han sido víctimas de disparos de armas de fuego, y en marzo de 2010 dos adolescentes fueron asesinados por el ejército en el centro mismo de la aldea. Después de dispararles por la espalda, los soldados impidieron durante más de media hora que las ambulancias pudieran acercarse para asistir a los jóvenes, y les bloquearon la salida cuando intentaban llevarlos al hospital de Nablus. El crimen por supuesto permanece impune.

Un poblador de Qusra mostrando los olivos arrancados por los colonos de Shilo
En Qusra, más al sur, también asistimos a enfrentamientos similares entre los hombres jóvenes y los colonos de Shilo, que con frecuencia atacan a los campesinos cuando están trabajando en su tierra. En marzo pasado los colonos arrancaron más de 400 árboles de olivo recién plantados por los pobladores. El enfrentamiento terminó con cuatro palestinos en el hospital, uno de ellos gravemente herido cuando un colono le destrozó la pierna con una piedra de más de 20 cm de diámetro.

En Yanun, la aldea donde el EAPPI mantiene una presencia permanente desde 2003, la violencia de los colonos de Itamar provocó en 2002 la expulsión de la población entera. Sólo pudieron regresar con acompañamiento de activistas israelíes e internacionales. Actualmente la violencia se ha reducido, pero no el robo de tierras, el hostigamiento y las amenazas. Los colonos a menudo incursionan armados por la aldea amedrentando a los pobladores, impidiéndoles trabajar en su tierra (sobre todo durante la cosecha de olivos), e incluso contaminando el agua potable del manantial de las familias de Yanun.

Colonos de Itamar metiéndose en el manantial de Yanun para contaminar el agua (marzo 2011, H.Minch)

El despojo como política oficial

La mayoría de las colonias en Cisjordania tienen el estatuto de “Área Nacional Prioritaria”. Israel viene llevando a cabo una verdadera guerra demográfica para poblar los territorios palestinos con la mayor cantidad posible de israelíes (incluyendo judíos de otros países que de la noche a la mañana reciben la ciudadanía y todos los beneficios asociados), con el fin de generar hechos consumados y asegurarse que la tierra quedará bajo control israelí cuando se llegue a un acuerdo final con los palestinos. Hay quienes dicen que el objetivo último es hacer materialmente inviable la existencia de un Estado Palestino independiente. Del mismo modo, y con la misma intención, avanza el proceso de “judaización” de Jerusalén Este (tema que será objeto de una nota especial).

Viviendas israelíes subsidiadas, con todos los servicios, en tierras palestinas
Para persuadir a la población israelí de establecerse en estas colonias, el gobierno creó un sistema de incentivos múltiples tales como: viviendas de calidad a bajo costo y con facilidades de financiación; infraestructura, servicios educativos y de transporte gratuitos; salarios públicos más altos para los residentes de colonias; subsidios para los granjeros; reducción y exención de impuestos.

En la práctica, cada nuevo asentamiento o expansión de los existentes acrecienta los males para la población palestina, no sólo por la presión y amenaza creciente sobre la tierra y el agua, o por la violencia y vandalismo practicados por los colonos, sino también por las medidas de “seguridad” que el gobierno israelí implanta alrededor de las colonias: los puestos de control (check-points), cierre de caminos, trincheras, montículos de tierra, carreteras de uso exclusivo de las colonias, el Muro y otros tipos de barreras han reducido al mínimo la libertad de movimiento de la población palestina.

Autobus y carretera de uso exclusivo de los colonos, frente a la mezquita de Burin
En nuestro caso, por ejemplo, no podemos usar la antigua carretera que conecta a Yanún con Nablús a una distancia de 12 km, porque ha sido cerrada para uso exclusivo de la inmensa colonia de Itamar; para llegar a Nablús tenemos que usar una carretera alternativa que duplica la distancia a 30 km.

Cuando los rodeos inevitables para llegar a un sitio que antes estaba al alcance de la mano son intolerables, el gobierno israelí -como gran concesión- ha construido en algunas zonas túneles subterráneos para los palestinos (de pésima calidad y sin mantenimiento alguno, a diferencia de las carreteras exclusivas para conectar a las colonias entre sí y con Israel). Cada vez escuchamos a más gente decir que ya ni intentan viajar a ningún lado, porque los obstáculos y controles han convertido el desplazamiento dentro de una geografía diminuta en una verdadera pesadilla.

Túnel para uso palestino debajo de una carretera exclusiva para colonos («by-pass roads» en inglés).
Israel ha ignorado hasta ahora el Derecho Internacional Humanitario concerniente a la ilegalidad de sus colonias en Cisjordania, haciendo su propia interpretación para legitimar sus actos. La política de colonización ha sido históricamente calificada como una burla del derecho internacional, la legislación local y nacional y las normas militares para facilitar el robo masivo y constante de tierras palestinas.

El mejor ejemplo de ello fue cuando Israel hizo una serie de declaraciones de “tierra estatal” entre 1979 y 1992, que fueron instrumentales para confiscar 900.000 dunams de tierra palestina [1 dunam equivale a unos 900 mt2] -el 16% de Cisjordania- para uso de sus colonias. Más aún, desde que se crearon las primeras colonias a fines de los Sesenta, el sistema legal se ha mostrado ciego y sordo hacia la continua apropiación por la fuerza de las tierras y recursos de agua palestinos por parte de los colonos.

Colonos armados en Yanun (abril 2011, P. Lyden)
”Obstáculo para la paz”

Según organizaciones israelíes anti-ocupación, sólo un 30% de los colonos están allí por motivos ideológicos (religiosos o nacionalistas); el 70% son colonos “económicos”, que se instalaron en Cisjordania únicamente por las facilidades que el gobierno israelí ofrece en términos de subsidios y servicios. Esas personas estarían aparentemente dispuestas a trasladarse a Israel si fueran debidamente compensadas con beneficios similares. Independientemente del mayor o menor optimismo con que se mire el asunto, es indiscutible que el futuro Estado Palestino no puede ser viable en un territorio sembrado de colonias israelíes, ni sin que devuelvan la tierra y el agua que se han apropiado.

Burbujas de Primer Mundo en tierra robada
Tanto la Asamblea General de la ONU como el Consejo de Seguridad se han pronunciado en reiteradas oportunidades condenando el establecimiento y expansión de colonias israelíes ilegales en Cisjordania. En el mensaje enviado a la Conferencia Latinoamericana de Naciones Unidas en apoyo a la paz en Palestina e Israel (Montevideo, marzo 2011), el Secretario General de la ONU enfatizó: “Es necesario terminar con las acciones que impiden la solución del proceso, como la permanente construcción de colonias por parte de Israel en Cisjordania y Jerusalén Este, que es ilegal bajo el derecho internacional”.

Vale recordar que la negativa de Israel a frenar la construcción de colonias en territorio palestino fue la razón por la que los palestinos se retiraron de las negociaciones cuando apenas se habían reanudado en septiembre del año pasado.

En febrero pasado, el veto de Estados Unidos impidió que prosperara una Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU (votada por todos los demás integrantes, incluidos aliados de Israel como Alemania) que condenaba una vez más a Israel por su política de construcción de colonias en el territorio palestino ocupado.

Más aun, después de dicho veto se observó un incremento exponencial de los ataques violentos, sobre todo en Nablus y Hebrón, debido al perfil fanático y fundamentalista de los colonos de esas regiones.

Lieberman, canciller y colono (Foreign Policy)
El actual gobierno israelí -dicho sea de paso- está fuertemente controlado por el lobby de los colonos, que incluso ocupan varios cargos en el Ejecutivo. Sin ir más lejos, el propio canciller Lieberman vive en la colonia Qedumim, en el norte de Cisjordania.

Sin importar la condena de la Unión Europea y de Naciones Unidas, poco después -y a manera de venganza por el crimen de una familia judía en la colonia de Itamar- Israel anunció la construcción de 900 nuevas viviendas en la colonia de Gilo (cerca de Belén). Por si eso fuera poco, horas antes de que Netanyahu partiera para reunirse con Obama en Washington la semana pasada, se anunció que el Ministerio del Interior israelí se disponía a discutir la aprobación de 1500 nuevas viviendas israelíes en Jerusalén Este.

En definitiva, la política colonial israelí constituye algo más que “un obstáculo para la paz”, según la formulación de Naciones Unidas. Es la prueba más clara de que Israel no tiene el menor interés en alcanzar una solución negociada a este conflicto, porque tampoco está dispuesto a ceder nada. Los palestinos lo saben bien y por eso, en lugar de perder más tiempo en negociaciones inconducentes -que sólo han servido para que Israel gane tiempo mientras continúa colonizando Cisjordania-, han decidido tomar la delantera y crear ellos también ‘hechos consumados’, apostando al reconocimiento del Estado Palestino por la Asamblea General de la ONU en septiembre próximo.

Soldados ‘cuidando ‘el paseo de los sábados de los colonos en Hebrón, donde la colonia israelí se estableció en el centro mismo de la principal ciudad palestina (L. Foell)

Este artículo está basado en testimonios presenciales durante marzo y abril de 2011 y en la publicación “An Unjust Settlement. A tale of illegal Israeli settlements in the West Bank” (EAPPI, Ginebra, 2010).
Para más información sobre las colonias ilegales israelíes, recomiendo visitar las secciones especiales en los sitios web de las organizaciones israelíes B’Tselem y Peace Now

Así se comporta el ejército de Israel (video de Nabi Saleh)
Publicado el 16 mayo, 2011 por María M. Delgado
Recomiendo ver este video de pocos minutos sobre el comportamiento de los soldados y “policía de frontera” (border police; en uniforme gris/oscuro) israelíes reprimiendo el viernes pasado 13/5/11 la manifestación noviolenta semanal en la aldea de Nabi Saleh.

Esto no es una excepción, sino la práctica habitual de las fuerzas de ocupación para reprimir las protestas pacíficas del pueblo palestino.

Lo vimos este fin de semana en varios puntos de Cisjordania durante las protestas contra la ocupación israelí en conmemoración de la Nakba.

Un testimonio israelí
Publicado el 9 mayo, 2011 por María M. Delgado
Un amigo palestino me decía hace poco: “El mundo no puede creer (o no quiere creer) lo que nos hace Israel. Por eso es tan importante que los israelíes muestren lo que significa la ocupación en Palestina“. Es por eso mismo que decidí traducir y reproducir el testimonio de un prestigioso periodista israelí sobre la represión semanal en la aldea de Nabi Saleh, cerca de Ramallah.

Lo que él cuenta lo hemos experimentado quienes asistimos a las manifestaciones noviolentas que el pueblo palestino lleva a cabo semanalmente en varias aldeas y pueblos de Cisjordania, desde Hebrón hasta Nablus. Lamentablemente, esto no es nuevo ni raro aquí; pero el mundo (sobre todo América Latina) tiene que saber que esto ocurre de manera regular y sistemática, porque la comunidad internacional (incluidos nuestros gobiernos) se lo permiten a Israel.

El peso del nacionalismo en Nabi Saleh

Joseh Dana*

7/5/11

Llegar a Nabi Saleh no es fácil. El ejército cierra todas las entradas muy temprano los viernes, día de la manifestación semanal desde hace dos años. Esto obliga a los activistas israelíes e internacionales que desean unirse a las protestas noviolentas a estacionar a varios kilómetros de distancia y caminar a través de valles y colinas para llegar a la aldea.

Este viernes los soldados israelíes estaban adentro de la aldea desde mucho antes que la manifestación empezara, creando un perturbador ambiente de incertidumbre entre la población. A esta incertidumbre se sumaron los comentarios agresivos de un grupo particular de soldados que se habían apoderado del techo de una casa en el centro de la aldea.

“Pronto voy a hacer volar tu casa”, le ladró en un inglés con acento horrible uno de los arrogantes soldados a un anciano. No quedaba claro si el soldado quería decir que le iba a volar la casa o a atacarla con gases lacrimógenos o granadas de estruendo. Lo cierto es que el pobre anciano estaba claramente asustado por el comentario violento del soldado.

Hombres y niños salieron de la oración de media tarde decididos a realizar la manifestación a pesar de la presencia militar. Cerca de un 12% de la población masculina de la aldea –de un total de 500 habitantes- ha estado en cárceles militares israelíes por manifestar. Bassem y Naji Tamimi, los líderes del Comité Popular de Nabi Saleh, están en prisión actualmente. No han sido sentenciados, pero si nos basamos en la situación similar vivida en Bil’in, van a estar en la cárcel probablemente por un año o dos. Su delito: liderar manifestaciones pacíficas de israelíes, palestinos e internacionalistas para resistir la ocupación.

En pocos minutos, los soldados abrieron fuego sobre los manifestantes desde tres direcciones. El gas lacrimógeno llenó el aire mientras las granadas de estruendo resonaban en todas direcciones. Muchos corrieron buscando la seguridad relativa de sus casas, pero no les sirvió de nada: los soldados empezaron a disparar gas lacrimógeno hacia las casas mismas. Los niños -algunos de 4 o 5 años de edad- se asfixiaban dentro de su propio hogar sin tener para dónde escapar. Esto duró por unas cinco horas; el ejército impuso un toque de queda no declarado sobre Nabi Saleh. Sigue leyendo →

Un video de CPT
Publicado el 5 mayo, 2011 por María M. Delgado
Les invito a mirar este video de 9 minutos sobre el trabajo de nuestr@s compañer@s de Christian Peacemaker Teams en Hebrón.

Dos artículos de Uri Avnery
Publicado el 5 mayo, 2011 por María M. Delgado
Les invito a leer estos dos artículos del escritor y analista israelí (traducidos al español en Rebelión):

En una palabra: Bravo! (sobre la reconciliación entre Hamas y Fatah).

El Estado de los Colonos (sobre el poder del movimiento ‘nacional-religioso’ en Israel)

Juliano y Vittorio: ternura de los pueblos
Publicado el 5 mayo, 2011 por María M. Delgado
Los medios de comunicación israelíes e internacionales han difundido con gran destaque el asesinato de los activistas pro-Palestina Juliano Mer-Khamis (israelí asesinado en Jenin el 4/4/11) y Vittorio Arrigoni (italiano asesinado en Gaza el 15/4/11). No es necesario explicar qué intereses se benefician con estas muertes atribuidas -más allá de las dudas que generan- a manos palestinas. Sin embargo, muy poca difusión se le ha dado a las innumerables y abrumadoras expresiones de dolor y de rechazo que dichos asesinatos suscitaron en el pueblo palestino, para el cual Juliano y Vittorio eran, más que aliados, hermanos entrañables.

Funeral de Juliano Mer-Khamis (AFP)
Las y los acompañantes internacionales del EAPPI y de otras organizaciones, que a diario recibimos muestras de agradecimiento y fraternidad por parte del que probablemente es el pueblo más hospitalario del mundo, vimos cómo se redoblaban después de esas trágicas muertes.

Palestinas despiden a Juliano (Uriel Sinai)
“Si realmente los asesinos fueran palestinos, no representan en absoluto el sentir de nuestro pueblo hacia las personas de otros países -incluidas israelíes- que vienen a luchar junto a nosotros contra la ocupación”, es la expresión que hasta hoy escuchamos repetida hasta el cansancio.

Además de recibir ese mismo mensaje de parte de nuestros contactos e interlocutores en las seis localidades donde el EAPPI tiene equipos permanentes (desde Tulkaren hasta Hebron), fuimos testigos del profundo dolor y el desaliento que esos asesinatos generaron en la gente, no sólo en Jenín y Gaza, sino en toda Palestina.

El pueblo de Gaza despide a Vik Arrigoni (EFE)
Personalmente lo escuché de nuestros amigos y amigas en los pueblos de la región de Nablus que el EAPPI acompaña debido a la violencia permanente que sufren por parte de las colonias israelíes ilegales, asentadas en tierras palestinas arrebatadas por la fuerza.

En el funeral de Vittorio (Yahoo Noticias)
Recientemente nuestro equipo ubicado en la pequeña aldea de Yanun recibió la visita de una nutrida delegación de personas representativas de la sociedad civil de Nablus (líderes religiosos, políticos, integrantes de ONGs y de la universidad An-Najah, entre otras). El único objetivo de la visita era expresar el agradecimiento de los habitantes de esta región hacia el EAPPI, que desde 2003 mantiene una presencia internacional ininterrumpida en Yanun, a fin de proteger a sus habitantes de las agresiones de los colonos de Itamar. Esta colonia israelí se hizo famosa en 2002 cuando, después de arrebatar las tierras de la comunidad, expulsó por la fuerza a todos sus habitantes; sólo la presencia internacional -y en principio también de israelíes- permitió que la comunidad pudiera regresar a Yanun, pero hasta hoy no han podido recuperar sus tierras.

Entre las muestras de reconocimiento hacia el trabajo del EAPPI, una de las más expresivas fue la de Abu Eslam, líder religioso e imam, que habló de la coincidencia de valores humanistas y pacifistas entre las tres grandes religiones nacidas en esta tierra, y del lamentable mal uso de la religión con fines políticos o espúreos para fomentar la violencia y el odio. “Yo veo a Jesucristo en cada persona o grupo que, como ustedes, trabaja por la paz, la justicia y los derechos humanos, incluso viniendo desde países tan lejanos para compartir su vida con nosotros”, dijo Abu Eslam; sus palabras me parecieron una buena muestra del espíritu de tolerancia y fraternidad que he encontrado entre cristianos y musulmanes en Palestina.

Ciudadan@s de Nablus en Yanun para expresar su agradecimiento al EAPPI.

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Semana Santa bajo la Ocupación
Publicado el 19 abril, 2011 por María M. Delgado
Jerusalén, Belén, 3.04.2011

Posición de la comunidad cristiana de Palestina sobre las restricciones a los derechos religiosos (especialmente durante Semana Santa)

Para las y los cristianos, la Semana Santa en Jerusalén tiene un significado espiritual especial. La Ciudad Vieja, sus portones y calles, el Monte de los Olivos, la Via Dolorosa y la iglesia del Santo Sepulcro, adonde llegan peregrinos de todo el mundo, son igualmente importantes para los cristianos de Gaza y de Cisjordania, que desean reunirse con sus hermanas y hermanos cristianos de Jerusalén en las liturgias que celebran el acontecimiento más sagrado para el Cristianismo: la resurrección de Cristo.

En cualquier país que respeta la libertad de culto, las personas de diferentes credos viven, celebran y expresan su fe sin ninguna restricción de parte de las autoridades o gobiernos. En Jerusalén, durante la última década, eso no ha ocurrido. El poder ocupante, Israel, le niega el libre acceso a sus lugares sagrados tanto a cristianos como a musulmanes, en distintas ocasiones.

El año pasado, las restricciones del gobierno israelí impidieron a las y los cristianos palestinos asistir al rito del Fuego el Sábado Santo en Jerusalén. Israel permite solamente a 8000 peregrinos/as y a pocos cientos de residentes locales entrar a la ciudad el Sábado Santo, y la iglesia del Santo Sepulcro y sus alrededores se vuelven inaccesibles para las/os cristianos mediante un complejo sistema de muros, puestos de control (checkpoints) y aparatos de seguridad.

En ese día especial, las/os cristianos palestinos honran una tradición que data de mucho tiempo antes de la creación del Estado de Israel: esperan la Luz Santa en el techo del Patriarcado y en la iglesia de San Jacobo, adjunta al Santo Sepulcro. Los creyentes palestinos insisten en preservar este derecho, no importa lo que cueste. Y consideran que las restricciones que se les imponen son una violación de su derecho humano fundamental a la libertad religiosa, así como una violación de las tradiciones milenarias de las comunidades cristianas autóctonas de esta tierra.

En ocasión de la celebración de Pascua, la Initiativa Cristiana “Kairós Palestina” que une a los cristianos en una palabra de fe, esperanza y amor para reclamar el fin de la ocupación israelí en la tierra palestina, quiere enfatizar lo siguiente: Sigue leyendo →

Awarta bajo castigo colectivo
Publicado el 13 abril, 2011 por María M. Delgado
“El castigo colectivo está prohibido (artículo 50 del Reglamento de La Haya, 1907). El IV Convenio de Ginebra prohibe claramente al poder ocupante castigar a un grupo entero por las acciones de individuos, si los miembros del grupo no son responsables de ellas. Ninguna “persona protegida” [según las leyes de la ocupación] puede ser castigada por una ofensa que no cometió personalmente, y “los castigos colectivos, así como otras medidas de intimidación o terrorismo están prohibidos” (Art. 33 del IV Convenio de Ginebra)”. Diakonia Suecia (Guía fácil sobre Derecho Internacional Humanitario en los Territorios Palestinos Ocupados)

Awarta (Nablus), marzo 2011 (Foto: ISM Palestine) El 12 de abril se cumplió exactamente un mes desde que la población de Awarta (5000 habitantes), un pueblo palestino de Cisjordania -en la región de Nablus-, ha sido sometida exactamente a lo que el derecho internacional humanitario define como “castigo colectivo”.

El delito de Awarta es ser la población más cercana a la colonia israelí ilegal de Itamar, donde el 5 de marzo una familia judía fue asesinada brutalmente (ver en este blog: “Escalada de violencia en la región de Nablus”, 13/3/11). Aunque hasta hoy se desconoce quién ha sido el autor del crimen, las autoridades israelíes dieron por descontado que se trata de una acción cometida por palestinos y por motivaciones políticas.

12/3/11: el ejército israelí bloquea la entrada a Awarta e impone toque de queda (ISM) El equipo del EAPPI en Yanún -que yo integro- ha venido acompañando a la población de Awarta con impotencia y preocupación, al igual que un número creciente de organizaciones de derechos humanos y solidaridad israelíes e internacionales. Cada vez que hemos podido entrar a Awarta -en los momentos en que el ejército israelí levanta temporalmente el toque de queda- hemos presenciado y documentado de primera mano las acciones de violencia extrema cometidas por los soldados contra una población indefensa y aterrorizada.

Es difícil poner en palabras las escenas de indescriptible destrucción y violencia que hemos presenciado, y el terror que hemos visto en los rostros de las niñas y niños, de las mujeres, de los ancianos, de los jóvenes de Awarta, impotentes ante la impunidad y el avasallamiento de uno de los ejércitos más poderosos del mundo. En una acción urgente que el EAPPI acaba de preparar, tratamos de resumir los informes minuciosos que elaboramos después de cada visita del ejército -y nuestra- a ese modesto pueblo de Nablus:

El ejército invade las calles de Awarta (ISM) Awarta: hechos y cifras

Personas que permanecen detenidas: 71 (entre ellas un niño y dos mujeres mayores).

Personas arrestadas y conducidas a instalaciones militares israelíes en un mes: entre 600 y 700 (entre ellas, un periodista y 150 mujeres en la última incursión, 10/4/11).

Incursiones del ejército en la población: 6 en un mes. Días con toque de queda en un mes: 12

Casas particulares allanadas: 1500.

Casas ocupadas por el ejército durante toda la noche: 30.

Procedimientos operativos:

Toque de queda y ocupación militar de Awarta (ISM) – El ejército entra al pueblo generalmente durante la noche o a primeras horas de la madrugada, despertando a la gente con granadas de ruido, gas lacrimógeno e incluso munición bélica contra las casas (pudimos ver cientos de cartuchos de granadas y gas y los agujeros de balas en las paredes).

– Los soldados (entre 80 y 200) entran con gran violencia y allanan docenas de casas al mismo tiempo. Usan perros para rastrear que aterrorizan a los niños; hubo incluso casos de personas mordidas por los animales.

– Las personas son sacadas de su casa en ropa de dormir mediantes gritos, amenazas y culetazos, y obligadas a permanecer al frío de la intemperie durante muchas horas o toda la noche; no se les permite abrigarse, ni siquiera a niños y niñas. Algunos hombres jóvenes son encerrados en el baño o en una habitación de la casa e interrogados con uso de violencia durante horas antes de llevárselos detenidos.

Arrestos:

Calle por calle y casa por casa (ISM) – Los hombres -en grupos de 20, 40 o más- son esposados y encapuchados; en los últimos arrestos, también las mujeres fueron tratadas así y llevadas a la base militar de Huwwara por personal masculino, lo cual significa una doble violencia en esta cultura.

– Jóvenes y hombres han sido llevados a prisiones israelíes y mantenidos durante semanas o un mes sin ninguna acusación ni explicación. Muchos fueron liberados sin cargo alguno, pero unos 71 permanecen detenidos.

Soldados ocupando Awarta el 12/3/11 (ISM) – Por primera vez también un centenar de mujeres fueron arrestadas a medianoche el pasado 10 de abril, y llevadas junto con los hombres a la base militar de Huwwara, sin que interviniera personal militar femenino. Algunas de ellas estaban amamantando y otras con sus hijos pequeños; todas fueron mantenidas al frío durante toda la noche. Para la cultura musulmana palestina, esto significa una violencia extrema.

– El 12 de abril, una familia entera de 20 integrantes fue sacada de la cama a las 2 AM y mantenida a la intemperie bajo el frío hasta las 6 AM. A esa hora les permitieron entrar a la casa, pero fueron encerradas en una habitación durante ocho horas. Mientras tanto, su casa y sus pertenencias fueron destruidas y vandalizadas.

Descompensada y deshidratada después de un plantón de toda la noche, esta mujer tuvo que ser hospitalizada (ISM) Daños físicos y síquicos:

– Las personas fueron golpeadas brutalmente por los soldados en los hombros, brazos y espalda. A un joven le quebraron el brazo de un culatazo y tuvo que ser hospitalizado.

– Los niñas y niñas están en shock y traumatizados después de haber presenciado tanta violencia sistemática y reiterada en su propio hogar y hacia sus familiares, durante un mes. Sus casas han sido destruidas, saqueadas y vandalizadas. Tienen trastornos de sueño y de apetito, y claramente necesitan atención sicológica inmediata.

– El 12 de abril, una de las mujeres que fue obligada a permanecer a la intemperie durante toda la noche y estaba embarazada, empezó a sangrar. Le permitieron llamar a su médico, quien pidió llevarla en ambulancia a Nablus, pero la ambulancia tuvo que esperar dos horas hasta que fue autorizada a entrar en Awarta. Otra mujer, también descompensada, fue llevada al hospital. Las dos fueron atendidas y se recuperan, pero continúan visiblemente traumatizadas.

Una niña de la familia Awaad en las ruinas de su hogar después de la visita de los soldados (ISM) Daños materiales:

– Todo tipo de pertenencias han sido completamente destrozadas en las casas allanadas: mobiliario, artefactos de baño y eléctricos (lavadoras, heladeras, computadoras, etc.), instalaciones eléctricas arrancadas del techo y paredes, paneles solares destrozados, etc. En la cocina, tanto utensilios como equipamiento, y también alimentos almacenados fueron destruídos o arruinados: barriles y bolsas de harina, aceite, azúcar, arroz fueron derramadas por el piso o sobre ropa y mobiliario.

Esto era un televisor y una sala (ISM)
Paneles solares destrozados por los soldados (Peter Lyden, EAPPI)
Hogar de la familia Awaad, 10/4/11 (Petter Lyden)
Una de las muchas viviendas de Awarta después del allanamiento (ISM). – En algunas casas los soldados entraron a allanar hasta 6 veces en un mes, y en todos los casos, absolutamente todas las pertenencias fueron dañadas y destrozadas. Nada quedó en su lugar; los destrozos y el caos reinaban en todas las habitaciones de la casa, sin excepción. Las familias perdieron todo lo que tenían.

– Los soldados robaron importantes sumas de dinero, teléfonos celulares, docenas de tarjetas de memoria y otras pertenencias de valor.

De qué se trata todo esto

Es indudable que estas acciones nada tienen que ver con una investigación criminal profesional y de acuerdo con estándares aceptables para dar con los autores del crimen de Itamar. Se trata sencillamente de una política de castigo colectivo impuesta arbitrariamente sobre la población palestina. Esa política se manifiesta en este momento con particular violencia e intensidad en Awarta, pero no es un hecho aislado: es parte de un sistema perverso cuya única finalidad es hacer la vida de la población palestina insoportable y miserable, a fin de que se vayan del territorio que Israel ocupa ilegalmente desde 1967 y al que no parece dispuesto a renunciar. Sigue leyendo →

Reunión de la ONU en Montevideo en apoyo a Palestina
Publicado el 1 abril, 2011 por María M. Delgado
La Reunión de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe en apoyo a la paz israelo-palestina, organizada por el Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino ratificó la condena de la comunidad internacional a la ocupación israelí del territorio palestino y a las políticas que la acompañan, contrarias al Derecho Internacional Humanitario y de los DDHH: las colonias o asentamientos en Cisjordania, la situación de Jerusalén Este, la violencia y bloqueo en la franja de Gaza, la grave problemática de los presos políticos, la apropiación del agua y la tierra, entre otros. La reunión llamó a los Estados a apoyar el reconocimiento del Estado Palestino en la ONU, la solución de los dos estados independientes y el fin de la ocupación israelí.

Observaciones finales de los organizadores

Montevideo, 30/3/11

Los días 29 y 30 de marzo de 2011 se celebró en Montevideo la Reunión de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe en apoyo a la paz israelo-palestina, organizada por el Comité para el ejercicio de los derechos inalienables del pueblo palestino. La Reunión contó con la participación de expertos de renombre internacional, incluidos expertos israelíes y palestinos, representantes de los Estados Miembros y los observadores de las Naciones Unidas, parlamentarios, representantes del sistema de las Naciones Unidas y de otras organizaciones intergubernamentales y representantes de la sociedad civil, las instituciones académicas y los medios de comunicación.

La Reunión, enmarcada en las incesantes gestiones que se están realizando para reactivar el proceso político israelo-palestino, tenía por objeto fomentar una amplia movilización internacional en apoyo a la paz israelo-palestina en la que participaran los Estados de América Latina y el Caribe y contribuir a lograr una solución al conflicto basada en un proyecto común consistente en dos Estados, Israel y Palestina, que coexistan en condiciones de paz y seguridad. Entre otras cosas, en la Reunión se analizaron los obstáculos y las oportunidades para hacer avanzar la paz entre israelíes y palestinos, se examinó el apoyo de los países de América Latina y el Caribe a una solución completa, justa y duradera de la cuestión de Palestina, y se reflexionó sobre el papel de los agentes no gubernamentales de América Latina y el Caribe en la promoción de una solución permanente al conflicto.

Los organizadores y los participantes apreciaron el discurso inaugural del Ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, Excmo. Sr. Luis Almagro, y se sumaron a su llamamiento en favor de la realización de los derechos inalienables del pueblo palestino y el reconocimiento del Estado de Palestina. Acogieron con satisfacción el mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon, así como su postura con respecto a la ilegalidad, por principio, de los asentamientos, su llamamiento para que se ponga fin a todas las actividades de construcción de asentamientos en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental, y su compromiso de respaldar las gestiones encaminadas a lograr una solución biestatal. Los organizadores se mostraron de acuerdo con las apreciaciones del Sr. Saeb Erakat, miembro del Comité Ejecutivo de la Organización de Liberación de Palestina, quien, en su intervención, insistió en que la solución biestatal era la única alternativa posible. El logro de una solución justa al conflicto israelo-palestino era de sumo interés mundial y constituía un factor crucial para la estabilidad y la prosperidad en el Oriente Medio.

Los organizadores compartían la extrema preocupación manifestada por muchos participantes con respecto a la alarmante escalada de violencia sobre el terreno. Condenaron enérgicamente las muertes y lesiones causadas a civiles palestinos, incluidos niños, por el ejército israelí en la Franja de Gaza. También reiteraron su condena del lanzamiento de cohetes desde Gaza contra blancos civiles situados en el sur de Israel y los ataques perpetrados contra civiles israelíes en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén Oriental. El estancamiento del proceso político exacerba la desesperación del pueblo palestino y es terreno abonado para los extremistas de uno y otro bando. El reciente aumento de la violencia pone en peligro también los avances realizados hasta el momento en la consolidación de las instituciones y el Estado palestinos. Sigue leyendo →

Infierno en Qalandiya
Publicado el 27 marzo, 2011 por María M. Delgado
El drama cotidiano de miles de palestinos/as en los checkpoints

“La inmensa mayoría de los palestinos no tiene absolutamente ninguna relación con actividades terroristas, y lo único que quiere es tener una vida normal; pero la absoluta dependencia de permisos para moverse ha convertido sus vidas en una pesadilla. La administración israelí decide si uno puede salir de su casa, visitar a sus parientes, ir a trabajar o a estudiar, plantar en su propia tierra (que quedó detrás de la cerca electrónica), recibir tratamiento médico, o dar a luz en un hospital (en lugar de hacerlo en un checkpoint).” Sitio web de la organización israelí Machsom Watch.

Torre de control del checkpoint de Qalandiya y el Muro que divide Jerusalén
Jerusalén (o Al Quds) es la Ciudad Santa de las tres religiones monoteístas de raíz abrahámica: Judaísmo, Cristianismo e Islam. Sin embargo, la inmensa mayoría de la población palestina -sea musulmana o cristiana- no tiene permiso para entrar a rezar en su Ciudad Santa, ni siquiera durante el mes de Ramadán. Sobre todo después de la segunda Intifada (2000), el gobierno de Israel ha establecido un férreo sistema de control y restricción del acceso a Jerusalén para la población palestina.

No son presos, sino trabajadores palestinos esperando para entrar a Jerusalén
S. es un abogado de derechos humanos palestino que vive en Belén (a 10 km de Jerusalén). Durante muchos años trabajó en una ONG en Jerusalén Este, viajando todos los días a través del checkpoint. Casado con una norteamericana, tiene ciudadanía y pasaporte de EEUU. Sin embargo, para Israel ese dato es irrelevante, y sólo le sirve -por ahora- para viajar al exterior (cosa que sólo puede hacer desde Amán, si le dejan cruzar la frontera del Jordán, ya que no tiene acceso al aeropuerto de Tel Aviv). Por ser portador de un documento de identidad palestino de ‘no residente’ en Jerusalén, y por estar en la lista negra que impide solicitar con éxito un permiso de entrada, desde hace diez años S. no puede entrar a Jerusalén.

La humillación y el tormento de cada día para ir a trabajar
N. es un joven palestino nacido en EEUU, adonde sus padres emigraron hace tres décadas. Su pasaporte norteamericano tampoco le sirvió de mucho cuando decidió venir a vivir en Palestina. Actualmente trabaja en una organización internacional cristiana, vive en un pueblo cerca de Ramallah, y tiene permiso de trabajo en Jerusalén. Pero al no ser residente, su acceso a la ciudad también es extremadamente limitado: entre otras cosas, no puede conducir un auto, ni tampoco puede circular -ni siquiera en taxi- después de las 6 de la tarde (sale del trabajo a las 5); y por supuesto tampoco puede aplicar para alquilar o comprar una vivienda o ser residente en Jerusalén. El permiso de trabajo tiene una duración variable (siempre menos de 6 meses), y cada vez que debe renovarlo, durante el mes o mes y medio que dura dicho proceso, N. tiene prohibida la entrada a Jerusalén. Ha podido conservar su trabajo sólo por el carácter de la organización en la que trabaja.

No es un campo de concentración: es un checkpoint israelí en Jerusalén ocupada
En el mes y medio que llevo viviendo en Palestina, he hablado con hombres y mujeres de distintas partes de Cisjordania, y especialmente de Nablús -mi región-, que anhelan y sufren por no poder visitar su Ciudad Santa. Cada vez que atravieso el checkpoint de Qalandiya me siento mal por estar haciendo lo que millones de mujeres y hombres palestinos tienen prohibido.

Llegar de noche y ver amanecer en el checkpoint
Desde la ocupación israelí de Jerusalén (1967), la población palestina nacida allí tiene lo que Israel llama “permiso de residencia” en su propia ciudad (identificado con el documento “blue ID”). Aun así, las restricciones para conseguir trabajo, documentos, y ni que hablar vivienda (o conservar la que tienen!), les hace vivir en una constante amenaza. Sin mencionar la profunda discriminación y el abismo existentes entre Jerusalén Este y Oeste en materia de servicios y calidad de vida (un abismo semejante al que existe entre una ciudad escandinava y una latinoamericana).

Más aún: el número de personas palestinas con “permiso para residir” en Jerusalén Este está reduciéndose acelerada y sistemáticamente, ya que Israel está haciendo todo lo posible para alcanzar su meta demográfica de tener un 70% de población israelí en Jerusalén. Por eso sólo en 2008, 4672 personas perdieron su “permiso de residencia” en su propia ciudad, por razones tales como “ser desleales al Estado de Israel” (según la legislación del Knesset), aun cuando Jerusalén Este no es parte de Israel, sino de los Territorios Palestinos Ocupados (OPT), y del futuro Estado Palestino! [MMG; ver al final]

«No los juzguen: nosotros haríamos lo mismo» (Hanna Barag, Matchsom Watch)

Peor aun es la situación de quienes sin ser “residentes” de Jerusalén tienen sólo un permiso de trabajo en la ciudad. Esas personas (portadoras de “green ID”) viven con la amenaza de perder su permiso por cualquier motivo, desde los más arbitrarios e inexplicables hasta otros más domésticos como, por ejemplo, perder su trabajo (que significa casi automáticamente perder el permiso de entrada a Jerusalén). Y perder el trabajo por llegar tarde reiteradamente es algo que puede pasarle a cualquiera si cada día tiene que llegar al checkpoint (CP) de Qalandiya (o de Gilo en el sur) a las 4 de la mañana y hacer cola apiñándose con una multitud de compatriotas para poder pasar a tiempo a través del CP y entrar a trabajar a las 7 u 8 de la mañana.

Perder el trabajo por llegar tarde es peor que sufrir en Qalandiya
Perder el trabajo es lo peor que le puede pasar a un palestino, sobre todo desde que a principios de esta década, después de la segunda Intifada, de un día para otro miles y miles de palestinos perdieron el trabajo que tenían en Israel, lo que disparó la cifra de desempleados en un país cuya economía, además, está controlada y asfixiada por el poder ocupante. Ahora los permisos de trabajo en Israel son administrados con cuentagotas por mafias de empleadores o intermediarios cuya finalidad es simplemente garantizar mano de obra barata para Israel (justamente mediante la restricción del acceso), del mismo modo que los “coyotes” en EEUU especulan con la mano de obra mexicana o centroamericana. Sigue leyendo →

Silwan: una geografía de la ocupación en Jerusalén Este
Publicado el 17 marzo, 2011 por María M. Delgado
Es viernes de mañana y tres compañeras del EAPPI salimos caminando hacia Silwan, un barrio palestino vulnerable de Jerusalén Este (ocupada y anexada ilegalmente por Israel desde 1967). Estoy de visita en la ciudad y decidí acompañar al equipo que cada viernes se hace presente en la oración que la gente del barrio hace a las 11 de la mañana, no en la mezquita, sino en una carpa que montaron hace dos años al borde de la calle, como forma de hacer visible su protesta por la violencia y amenaza de desalojo permanentes.

Detrás de la muralla de Jerusalén Antigua, lo más parecido a una favela: el barrio palestino de Silwan (Foto: Alicia Herrera)

Después de atravesar la Ciudad Vieja y la explanada del Muro de los Lamentos, pasando por el costado de la Explanada de las Mezquitas, caminamos un par de cuadras hacia el sur en una pronunciada bajada, e inmediatamente el paisaje cambia: a nuestras espaldas, en lo alto, podemos ver la muralla de la Ciudad Vieja y las cúpulas de las mezquitas de Al-Aqsa y la Cúpula de la Roca; pero frente a nosotras -mientras caminamos por una calle llena de basura, de pozos y agua de lluvia, sin cordón, ni veredas ni ningún otro signo de infraestructura- se despliega lo más parecido que podríamos encontrar a una favela brasileña, un cerro caraqueño, un pueblo joven limeño, o cualquier barrio pobre recortado sobre una ladera en cualquier ciudad latinoamericana.

Acompañantes del EAPPI visitando Silwan (A.H.)
Allí, apenas a un par de cuadras de la Ciudad Vieja, se lleva a cabo una lucha cotidiana por cada metro cuadrado de tierra, y por la interpretación de la historia. La zona es un objetivo prioritario del gobierno y de los colonos judíos ultra nacionalistas. La población palestina está siendo presionada y forzada a abandonar el barrio, y sobre la mayoría de sus modestas viviendas pesan amenazas de demolición: desde 1991, más de 40 casas palestinas han sido tomadas por la fuerza por colonos judíos; en noviembre de 2008, la municipalidad de Jerusalén demolió dos edificios de familias palestinas en Silwan, y en su lugar ahora hay un edificio de apartamentos habitado por colonos judíos ultra-derechistas. El objetivo último es dejar el área vacía de palestinxs para la construcción de la colonia israelí “La ciudad de David”, una pieza clave en el plan gubernamental de consolidar la anexión ilegal de Jerusalén Este.

Objetivo final: la judaización de Jerusalén Este

El gobierno israelí afirma que Silwan es un sitio arqueológico trascendente, pues supuestamente fue allí donde el Rey David construyó su palacio y estableció la capital de su reino hace 3000 años. Aunque esto no ha sido probado hasta ahora, es la historia que se cuenta a los 500.000 turistas que cada año visitan el “Parque Nacional Ciudad de David”, en una verdadera batalla por la opinión pública. Una extensa superficie ha sido convertida en modernas instalaciones del sitio arqueológico, con vigilancia privada, tiendas turísticas, sala multimedia, cafetería, zonas enjardinadas, pasarelas y terrazas desde donde los turistas observan el cerro hiperpoblado de pobrerío palestino, sin tener la menor idea de la situación que se vive allí.

Excavaciones arqueológicas israelíes en medio de un barrio palestino (A.Herrera)

“Aquí es donde todo comenzó”, dice el folleto y la película en 3D que se exhibe en el tour oficial de tres horas. El emprendimiento es un ejemplo elocuente de la arqueología, la historia y la religión puestas al servicio de objetivos políticos nacionalistas, según nos explicó Angela Godfrey, una integrante del Israeli Committee Against House Demolitions. Los 4000 años anteriores al rey David son tan ignorados por el discurso legitimador del proyecto como el 90% de la población palestina que vive y ha vivido en Silwan desde tiempos inmemoriales. Es por eso que algunos arqueólogos y activistas críticos (como el grupo Arqueología en Jerusalén: Pasado y Presente) han empezado a organizar tours alternativos para quienes quieran conocer la realidad pasada y presente del lugar en toda su complejidad (ver también enlaces a ICAHD y AIC más abajo).

Desde que en 1997 la empresa Elad recibió el permiso para hacer excavaciones en el sitio, el objetivo ha sido claramente -con el pretexto arqueológico- deshacerse de la mayor cantidad posible de población palestina. El plan es judaizar demográficamente Jerusalén Este, de manera que ‘los hechos consumados’ hagan imposible que sea la capital del Estado Palestino en el futuro.

Turistas visitando las excavaciones del parque arqueológico «Ciudad de David» (A.H.)
En los últimos años, los incidentes de violencia en el barrio se han incrementado, debido a las agresiones frecuentes de los colonos, de sus guardias de seguridad o de la policía israelí contra los residentes de Silwan, que mantienen una resistencia activa para defender su territorio de la amenaza de despojo.

Una bomba a punto de estallar

En Silwan viven unas 55.000 personas, de las cuales más del 50% tiene menos de 18 años. Aunque sus habitantes -como el resto de la población palestina de Jerusalén- pagan impuestos igual que los israelíes, reciben poco o nada a cambio. En el barrio no hay plazas, ni canchas deportivas, ni escuelas suficientes (la que existe está superpoblada), ni clínica, ni agua potable, ni recolección de basura, ni mantenimiento de alumbrado o vialidad, ni biblioteca, ni centros comerciales, ni nada. La gente ni siquiera tiene permitido construir, ampliar o reparar sus casas, ni hacer la mínima modificación en ellas (lo cual es una condena al hacinamiento en una población con una tasa demográfica altísima como la palestina).

En Silwan no hay servicios públicos de ningún tipo (Madeleine McGivern)
De hecho, muchas familias temen que en cualquier momento sus casas serán demolidas por la municipalidad de Jerusalén (ya que la mayoría han sido construidas sin permiso, por la sencilla razón de que es imposible obtenerlo), o serán desalojadas para entregárselas a los colonos (como está ocurriendo en el barrio de Jeikh Jarrah). En este momento hay más de 100 órdenes de demolición pendientes en Silwan, y los colonos ya controlan el 60% de la tierra. En muchos casos, la gente no es expulsada por la fuerza, sino que es inducida a malvender sus casas, bajo amenaza de desalojo, chantaje, o fraude.

“Ellos están haciendo lo imposible para que nos vayamos”, nos dijo un líder comunitario. “Pero no nos vamos a ir a ninguna parte. No hay adonde ir. No vamos a ser refugiados ni parias en ningún país. Ésta es nuestra tierra, y aquí nos vamos a quedar”.

Como cada viernes, la gente -o más bien dicho: los hombres- se fue juntando junto a la carpa antes de la oración. Efectivamente es un mundo donde las mujeres no aparecen públicamente. Sabemos que están en sus casas preocupadas y angustiadas por la seguridad de sus hijos y maridos, que en cualquier momento y con cualquier pretexto pueden ser deportados temporalmente del barrio, o detenidos por un día, una semana, un mes, un año o más, sin cargos ni explicaciones. En muchos casos la libertad se obtiene pagando (de 1000 a 3000 dólares, sumas exorbitantes en un barrio donde predomina el desempleo masivo), porque la corrupción es una de las facetas ocultas pero más dinámicas de la ocupación. En un mundo donde las fuerzas del orden no tienen que rendir cuentas ante nadie por sus arbitrariedas contra la población palestina, pagar es muchas veces la única manera de zafar de los abusos cotidianos (cuando se consigue el dinero para hacerlo). Por otra parte, para las autoridades israelíes meter en la cárcel a los dirigentes es la forma más barata y fácil de desarticular cualquier forma de resistencia organizada.

Conversando con los dirigentes de la comunidad sobre sus múltiples problemas (A.H.)
Un líder barrial nos habló de la preocupación de la comunidad por el futuro de sus niños y jóvenes. Sin educación, sin recreación, sin posibilidades de trabajo, sin futuro, y con la única perspectiva segura de pasarse la juventud entrando y saliendo de la cárcel -o peor aun: de entrar y no salir por varios años- por el delito de tirar piedras contra las fuerzas de ocupación (única forma de canalizar sus energías juveniles en un ambiente opresivo), nosotras nos preguntábamos qué sería de esos niños llenos de vida en unos pocos años… Y nos sorprendíamos, una vez más, de que en ese caldo de cultivo del despojo, la exclusión y la humillación cotidiana no surjan más respuestas violentas o desesperadas…

“Nosotros tratamos de hacer cosas, de ofrecerles oportunidades, de crear algún proyecto -nos decía el mismo dirigente- pero las autoridades no nos dejan. No tenemos permitido construir un centro comunitario o educativo, ni nada. Las ONGs no pueden o no quieren ayudarnos, porque no podemos conseguir los permisos legales, y sin ellos no quieren arriesgarse”.

Una vivienda de Silwan (A.Herrera)
Mientras conversamos con los dirigentes comunitarios, cantidad de niños merodean alrededor nuestro, se ríen, intentan hablar en inglés con nosotras, juegan y parlotean entre ellos, y buscan la comunicación, que como siempre se da intercambiando y repitiendo nuestros respectivos nombres. La mañana es helada y tenemos que movernos todo el tiempo para contrarrestar el frío.

Uno de los líderes nos habla de los mil problemas que enfrentan en Silwan; uno de los más graves, la permanente represión y prisión de sus jóvenes, e incluso de los niños. Es una realidad sobre la que organizaciones dedicadas a la infancia y de DDHH intentan permanentemente llamar la atención de la comunidad internacional para presionar a Israel a que cumpla con los estándares internacionales relativos a la prisión de menores.

Los niños de Silwan ríen a pesar de todo… (Madeleine McGivern)
Nuestro interlocutor nos presentó a algunos niños que, con diez u once años, ya han estado tres veces en la cárcel, donde además los golpean y maltratan (uno de ellos nos mostró las marcas en el rostro de su última detención). Su delito: ser palestinos, ser jóvenes y tirar piedras para desahogar la bronca contra la policía que los reprime. Ha habido casos en que jóvenes palestinos fueron asesinados por guardias de seguridad privada de los colonos que viven en los alrededores (usurpando tierra palestina), por considerarlos una amenaza a su seguridad.

Rezos, represión y resistencia Sigue leyendo →

RESOLUCIÓN DIFUNDIDA POR LA CANCILLERÍA URUGUAYA:

Montevideo, 15 de marzo de 2011

En el día de hoy se comunico a la Autoridad Palestina la decisión del Gobierno de la Republica Oriental del Uruguay de reconocer al Estado Palestino en tanto Estado independiente y soberano, de acuerdo a los principios del derecho internacional y a la Resolución 181 de la Asamblea General de Naciones Unidas, votada el 29 de noviembre de 1947, así como la Resolución 3236 de la Asamblea General de Naciones Unidas del 22 de Noviembre de 1974 y la resolución 242 adoptada por el Consejo de Seguridad el 22 de Noviembre 1967.

Las razones de esta decisión no son otras que el firme compromiso del Uruguay con el proceso de paz en el Medio Oriente y el anhelo compartido por la enorme mayoría de la comunidad internacional, para que en un futuro próximo los pueblos de Palestina y de Israel puedan coexistir en paz, dentro sus respectivos estados con fronteras seguras y en un marco de cooperación regional renovado.

Esta decisión es también el resultado del progresivo fortalecimiento de los vínculos del Uruguay con el pueblo y con la Autoridad Nacional Palestina. A este respecto, quisiera recordar que en el 17 de abril del pasado año nuestro país y la Autoridad Nacional
Palestina, a través de un Comunicado Conjunto, decidieron formalizar las relaciones amistosas existentes y establecer sus respectivas oficinas de representación en las ciudades de Ramallah y Montevideo. En tal sentido, Uruguay ya ha designado el representante diplomático que asegurará la presencia de los intereses del Uruguay ante el Estado Palestino.

Estas acciones se han realizado con el convencimiento de que la paz en la región requiere de una solución basada en los dos estados, en tanto interlocutores capaces de asumir los
compromisos internacionales que se alcancen a través del diálogo y la negociación.

El reconocimiento del Estado Palestino por parte del Uruguay resulta consecuente con este propósito y con el compromiso tradicional de nuestro país con la paz y la estabilidad de la región, así como el rechazo y condena de cualquier acto terrorista destinado a atentar contra la integridad y el derecho de las personas.

Es el mayor deseo del Gobierno de Uruguay que el Estado Palestino e Israel continúen el proceso de negociaciones bilaterales, apoyado por la comunidad internacional, para definir los términos de los acuerdos e iniciar así una nueva era de entendimiento y cooperación entre los dos estados, asegurando el legítimo derecho de sus pueblos a vivir en paz y disfrutar del bienestar económico, social y cultural para todos sus ciudadanos.

Escalada de violencia en la región de Nablus
Publicado el 13 marzo, 2011 por María M. Delgado
“Las políticas y prácticas israelíes de asentar parte de su propia población y nuevos inmigrantes” en los territorios palestinos ocupados “constituye un serio obstáculo para alcanzar una paz sólida, justa y duradera en Medio Oriente. (…) Israel debe “desmantelar las colonias existentes y sobre todo cesar de manera urgente el establecimiento, construcción o planeamiento de colonias en los territorios árabes ocupados desde 1967, incluida Jerusalén”. Resolución 465 del Consejo de Seguridad de la ONU (1980).

Estaba terminando un post sobre la violencia sistemática ejercida por los habitantes de las colonias israelíes ilegales sobre la población de Cisjordania, cuando el sábado la región se convulsionó aun más con la noticia del asesinato de cinco integrantes de una familia de la colonia Itamar (que rodea a Yanún, y cuyas acciones de violencia contra la aldea hicieron necesaria la presencia internacional permanente desde hace ocho años).

Vista parcial de Itamar al fondo, sobre el cerro; adelante, una aldea palestina

El crimen no puede ser más horrendo: un matrimonio y sus tres hijos de 3 meses, 4 y 11 años fueron brutalmente asesinados a cuchilladas antes de la medianoche. Otros dos pequeños que estaban durmiendo y otra hermana de 12 años que llegó más tarde se salvaron de milagro, pero la tragedia ha marcado sus vidas para siempre.

Funeral de la familia Fogel en Jerusalén (YNet)
La comunidad internacional, la opinión pública, las organizaciones de derechos humanos, la Autoridad Nacional Palestina y por supuesto el gobierno de Israel, y hasta el Secretario General de Naciones Unidas han condenado enérgicamente este hecho brutal e inhumano, como no puede ser de otra manera.

Una supuesta organización armada palestina -casi desconocida y sin ninguna credibilidad- reivindicó el hecho, pero hasta las autoridades israelíes descalificaron la afirmación, porque no es la primera vez que este grupo oportunista se atribuye falsamente acciones realizadas por otros.

Lo cierto es que todo el mundo ha dado por supuesto que el o los autores de la matanza son palestinos, aunque no haya prueba alguna. En represalia, una ola de violencia se ha desatado en numerosos puntos de Cisjordania, sobre todo en el área de Nablus, a la que pertenece la colonia Itamar. Colonos armados han bajado por las colinas hacia las aldeas palestinas amedrentando, golpeando gente, intentando quemar viviendas, autos y mezquitas, tirando piedras contra las casas y comercios. El ejército hasta ahora ha impedido daños más graves, manteniendo una barrera entre los colonos y la población palestina. Pero la situación es extremadamente volátil; autos palestinos han sido atacados y algunos incendiados en Hebrón, las carreteras han sido bloqueadas, una familia palestina fue atacada en Belén, y las autoridades cerraron por seguridad el checkpoint de Qalandiya, la entrada norte a Jerusalén.

Además, desde el sábado el ejército declaró toque de queda y bloqueó la entrada a Awarta, el pueblo más cercano a Itamar, y está realizando operativos que parecen más bien un castigo colectivo: los soldados entraron con gran violencia a las casas (empezando por las familias que perdieron integrantes a manos israelíes en el pasado), ataron a los hombres por las muñecas, dispararon gases lacrimógenos, balas de goma y munición ligera. Sin dejar de disparar contra las casas, ordenaron a la gente salir de ellas entre gritos y amenazas, y luego revolvieron y destrozaron todas sus pertenencias, robaron importantes sumas de dinero y otros bienes, rompieron una computadora, y se llevaron a unos 20 o 30 jóvenes detenidos (nadie sabe a dónde).

Un matrimonio -cuyo hijo fue asesinado- en su casa de Awarta, después de la incursión del ejército (Petter Lydén)
Después que se retiraron, dos integrantes de nuestro equipo lograron entrar a Awarta y documentaron los hechos, tomando fotos y testimonios. Pero en la tarde el ejército volvió a cerrar la población y declarar toque de queda, y hasta hoy la situación permanece igual. Los soldados van casa por casa, amenazando, gritando, destrozando o robando pertenencias, llevándose a los jóvenes, y explicitando que es una acción de venganza. El único delito de la población de Awarta es ser la más cercana a la colonia Itamar…

No hay hasta ahora el menor indicio sobre la autoría material e intelectual de la terrible matanza en Itamar. Estos hechos ocurren justamente en una coyuntura donde el primer ministro Netanyahu estaba recibiendo presiones desde el exterior (incluso de sus aliados históricos) para desmantelar o detener la construcción de colonias ilegales en territorio palestino, mientras desde la sociedad israelí era duramente criticado por las tímidas medidas tomadas para desmantelar unas pocas instalaciones en un par de colonias. Incluso a principios de mes hubo reacciones violentas de los colonos en varios puntos de Cisjordania, en lo que se llamó “el día (o la semana) de la ira” para protestar por esos desmantelamientos.

Ahora, en cambio, Netanyahu anunció que, en castigo por los hechos de Itamar, el gobierno va a autorizar la construcción de 500 nuevas viviendas en cuatro grandes colonias. Y una vez más, además, Israel aparece ante el mundo como la víctima y los palestinos como victimarios. Ya no hace falta justificar por qué es necesario mantener y expandir las colonias ilegales, como forma de garantizar la seguridad en un territorio habitado por “sanguinarios terroristas”.

Una residente de Awarta explica al EAPPI la detención arbitraria de sus hijos varones por el ejército israelí (Petter Lydén)
Sin embargo, demasiadas preguntas permanecen sin explicación:

– ¿Cómo un palestino pudo haber burlado la seguridad de una de las colonias más grandes y poderosas de Cisjordania?

– ¿Cómo una persona ajena a Itamar pudo entrar a la casa de la familia y asesinar a cuchilladas, una tras otra, a cinco personas, sin que nadie oyera un solo grito de las víctimas?

– ¿A quién beneficia todo esto? ¿Qué intereses salen fortalecidos de este triste episodio?

– ¿Por qué ocurre en momentos en que el gobierno israelí necesitaba una justificación para mantener su política de expansión colonial en Cisjordania, cuestionada duramente por el Consejo de Seguridad de la ONU (más allá del veto de EEUU)?

– ¿Por qué un pueblo entero tiene que ser castigado por la acción de una persona (o grupo) que ni siquiera está identificada, ni se sabe cuál es su origen étnico?

En nuestro recorrido por las aldeas y pueblos de esta región, las familias palestinas que encontramos, incluidos los pastores de nuestra diminuta y vulnerable aldea de Yanún (que hoy recibieron la visita de un colono desafiante exigiéndoles información sobre quién cometió el crimen en Itamar), están aterrorizadas por la ‘venganza’ que se ven venir sobre ellas.

Y todas repiten una y otra vez esta pregunta: “¿Por qué cuando nos matan a nuestros hijos, esposos, hermanos, nunca es noticia? ¿Por qué para el mundo entero nuestra vida vale menos que la de ellos?”

Demasiadas preguntas sin respuesta. Demasiado sufrimiento gratuito e interminable en esta Tierra Santa regada con demasiada sangre. Es seguro que ningún Dios -cualquiera sea su nombre- aprueba los crímenes y atropellos que los hombres realizan en su nombre.

Día Internacional de las Mujeres en un pueblo de Nablús
Publicado el 10 marzo, 2011 por María M. Delgado
El martes 8 de marzo despertó con una inusual lluvia en el valle de Yanoun, pero igual salimos hacia Burin, una de las localidades que el EAPPI acompaña en el área de Nablús, debido a las permanentes agresiones y hostigamientos de que son objeto por parte de las colonias israelíes ilegales de Yitzhar y Bracha.

El pueblo de Burin, cercado y acosado por dos colonias israelíes ilegales
Un grupo de mujeres de lo más diversas (urbanas, rurales, tradicionales, modernas, cristianas, musulmanas, niñas de 10 años y ancianas, palestinas e internacionales), emprendimos la marcha en el momento en que paraba la lluvia y el día nos regalaba unas horas de sol para que pudiéramos subir la colina sin empaparnos.

«Las mujeres palestinas apoyamos a las mujeres libias»

Mujeres palestinas de todas las edades manifiestan en Burín, 8/3/11
Con carteles y consignas contra la ocupación israelí, por la libertad de los presos políticos, por los derechos de las mujeres palestinas, por la unidad política -un clamor creciente de l@s de abajo, que se escucha en todas partes- y en solidaridad con las mujeres libias, las mujeres marcharon atravesando desafiantes la carretera de uso exclusivo de las colonias israelíes ilegales (y desechando uno de los túneles subterráneos construidos para que la población palestina pueda -a duras penas y con infinidad de barreras y restricciones- mal desplazarse en su propio territorio).

«Palestina es tan bella…» como sus jóvenes mujeres
Mientras ascendíamos la colina, era imposible no admirar la belleza del paisaje de olivares, pastores con sus rebaños de ovejas, tierras cultivadas y pequeñas aldeas recortadas sobre las montañas y colinas en esta región, la más fértil y hermosa de Cisjordania. Una de las niñas palestinas que acompañaba con gran entusiasmo la marcha -nacida en Alemania como tant@s miles de exiliad@s- se detuvo igual que yo para contemplar el paisaje a su alrededor y me dijo sonriendo: “Palestina es tan bella…! ¿verdad?“. Y yo asentí, mientras para mis adentros agregaba: “…. si la dejaran ser“.

La marcha terminó deliberadamente frente a la casa de Hannah Soufan y su familia de diez integrantes, que por estar apartada de la aldea y al pie de Yitzhar, vive bajo la constante amenaza y agresiones de los colonos israelíes. Sigue leyendo →

El ejército israelí destruye por sexta vez la aldea palestina de Khirbet Tana
Publicado el 4 marzo, 2011 por María M. Delgado

Instalaciones precarias en Khirbet Tana
“Naciones Unidas condena la demolición de instalaciones temporales precarias donde las familias de Khirbet Tana se protegían del invierno. Ésta es la segunda vez en el mes que esta comunidad se ve afectada por este incidente. (…) Si las autoridades responsables en última instancia de estas demoliciones pudieran ver el impacto devastador que tienen sobre comunidades palestinas vulnerables, tal vez reflexionarían sobre la inhumanidad de sus acciones. Según el derecho internacional, Israel, como poder ocupante en los territorios palestinos, tiene prohibido destruir propiedades pertenecientes a personas o comunidades, excepto cuando sea absolutalmente necesario para operaciones militares”. Maxwell Gaylard, Coordinador residente y de asuntos humanitarios de la ONU en los territorios palestinos ocupados, 21/2/11 (OCHA OPT).

La escuela demolida en diciembre 2010
Estábamos en Jerusalén cuando ocurrió esta demolición; la tercera en un mes, la cuarta desde diciembre, la sexta desde 2005. Llegamos a la aldea al día siguiente del hecho, el 3 de marzo. Para los equipos del EAPPI que vienen acompañando a esta comunidad desde hace tiempo, es siempre una experiencia desoladora y de una profunda impotencia.

Las carpas proporcionadas hace apenas dos semanas por la Medialuna Creciente (Cruz Roja) Palestina yacían en la tierra hechas girones de tela y metal, entre las pertenencias de las personas desparramadas y dañadas. Ésta fue la primera vez, además, que el ejército israelí destruyó también -inutilizándolas- la entrada de nueve cuevas, usadas para refugio de personas y animales, sobre todo después que las viviendas son destruidas.

Carpas nuevas otra vez destruídas
Como de costumbre, el ejército israelí llegó a la aldea con gran despliegue -4 topadoras y 13 jeeps- y le dio a la gente unos pocos minutos para retirar sus pertenencias antes de pasarles por encima con las topadoras. 80 personas quedaron sin hogar, y 21 instalaciones fueron destruidas, incluyendo un tanque de agua -en una zona donde es extremadamente escasa. También confiscaron el tractor de una familia; cuando esto ocurre, generalmente el propietario debe pagar altas sumas para recuperarlo (la última vez, más de 400 euros; una cifra altísima para una comunidad de pastores).

«Si son un «Estado democrático» ¿por qué nos hacen esto?»

“Le dije al soldado: si ustedes viven en un “Estado democrático”, como dicen, ¿por qué nos hacen esto a nosotros, que somos pobres? ¿Qué es lo que quieren de nosotros? El soldado se burló de mí y me dijo que ‘me iba a tener en su corazón’”, nos dijo Majid Affif Aref Hananie (55), al lado de la carpa que la Medialuna Creciente acababa de ayudarle a levantar, después que su familia de nueve integrantes pasó la noche a la intemperie. Cuando le pregunté desde cuándo viven allí, me respondió de inmediato: “¡Desde que tengo memoria! Por lo menos por cinco generaciones, que yo sepa. Mi familia ha vivido en esta tierra desde los tiempos del mandato británico, y del imperio Otomano también…!”.

Una cueva-refugio bloqueada e inutilizada por la topadora
Mientras conversábamos con él, y como ocurre siempre, uno de sus hijos trajo una bandeja con tacitas de té. Aun en medio de la tragedia, incluso cuando la demolición acaba de ocurrir, bajo la lluvia o en la noche -como fue el caso en febrero pasado-, los palestinos no renuncian a ofrecer su hospitalidad a los visitantes.

Khirbet Tana es una comunidad de aproximadamente 250 personas, ubicada en el “área C” controlada por Israel al norte de Cisjordania, cerca de la ciudad de Nablus. Sus residentes, que han habitado en esta región por generaciones, viven en refugios precarios (incluyendo carpas y cuevas) y dependen del pastoreo de ovejas y la agricultura de subsistencia. La demolición de sus refugios coloca a estas comunidades en una situación extremadamente vulnerable, pues carecen de otros medios de vida para su sobrevivencia.

A pesar de las constantes agresiones, las familias de Khirbet Tana no tienen otra alternativa que permanecer en la zona, pues necesitan las pasturas para las ovejas, que son su fuente de vida. Por eso la comunidad ha reconstruido una y otra vez sus modestas instalaciones. En 2008, con la ayuda de la organización israelí Rabinos por los DDHH, presentaron una petición ante la Suprema Corte de Justicia israelí solicitando un plan que les permita obtener permisos de construcción. La Corte rechazó la solicitud en enero de 2009, y poco después la comunidad empezó a recibir nuevamente órdenes de demolición.

La nueva escuela-carpa, ya con orden de demolición
Las reiteradas demoliciones llevadas a cabo por las autoridades israelíes hacen muy difícil para la población de Khirbet Tana vivir con un mínimo de estabilidad, criar sus ovejas y educar a sus hijas e hijos -debido a que también la modesta escuela de la aldea fue demolida en diciembre pasado (y una flamante y moderna carpa-escuela donada por la cooperación italiana, aun sin estrenar, ya recibió la orden de demolición).

Hay muchas otras comunidades palestinas viviendo en la misma situación (particularmente en el valle del Jordán y en las colinas al sur de Hebrón), por estar ubicadas en un área declarada “cerrada” por el ejército israelí. En 2010, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA OPT) registró por lo menos 350 instalaciones demolidas sólo en el Área C.

María M. Delgado es una activista de derechos humanos, co-fundadora del Servicio Paz y Justicia (SERPAJ) en su Uruguay natal. También trabajó varios años para el Servicio Internacional para la Paz (SIPAZ) en Chiapas (México), y colaboró con Jubileo Sur-Américas, el Women Peacemakers Program de IFOR (Holanda) y el Fund for Nonviolence (California). María tiene un master en Gender & Peacebuilding. Ha participado en el Foro Social Mundial y en otras redes globales por la justicia social, la justicia climática y la justicia de género. Su vocación es apoyar a personas y comunidades -en particular a las mujeres- que sufren injusticia y exclusión en situaciones de conflicto y violencia política. En ese sentido, se siente afortunada de ser una de las dos primeras acompañantes del EAPPI provenientes de América Latina.

(Información recibida de la Red MUndial de Comunidades Eclesiales de Base)

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