Enviado a la página web de Redes Cristianas
Los nacionalistas centralistas se rasgan sus vestiduras, muchísimas gentes en España muestran su perplejidad y se hacen preguntas todas ellas envueltas en su desconcierto. Confío que quienes haya seguido mis crónicas de días pasados y se hayan familiarizado con mis planteamientos, aunque no los compartan, posean ahora algunas claves para el buen entendimiento del significado de la Diada del presente año.
El gobierno nacionalista catalán ha jugado con astucia su baza nacionalista frente al Gobierno Central, porque son una derecha sin complejos, y los movimientos reivindicativos populares frente a la crisis, han entendido desde el principio que la crisis es más honda que una recesión económica, sino que tiene profunda raíces políticas. Por eso la Asamblea Nacional de Cataluña ha logrado articular su movimiento de protesta mediante un ?proyecto común?? y aglutinador de voluntades, por vía de la política.
Ahora que la Asamblea se ha ganado la calle, sus próximos pasos se dirigen a la conquista del Parlamento Autonómico. Han conseguido que sus reivindicaciones económicas se hayan convertido en un asunto enteramente político y la necesidad de ser atendidos y manejados políticamente.
La izquierda política de Ezquerra Republicana se ha dejado querer, pero ha sido superada. El independentismo, ya no es una reivindicación de una izquierda venida de la República Española, sino que es un bandera con la que se cubren todas las ansias autonomistas y quienes se sienten ofendidos y agredidos por las torpes políticas del Centralismo Español (como por ejemplo, el trato dado al Estatut por vía del Constitucional, promovido por el PP cuando estaba en la Oposición política, y el tratamiento fiscal que necesita CIU para darle libertad y autonomía a su política económica liberal ligada anticipadamente a los recortes, pero dando por supuesto que el PP no está dispuesto a negociar un pacto fiscal).
El artículo octavo de nuestra Constitución pone en valor la legitimidad democrática de Cataluña de expresarse en mayoría la forma de encajamiento con el Estado Español. Cataluña es una parte muy diferenciada, no sólo por tradición histórica y cultural, sino por la voluntad de sus habitantes. Pero la política de estos años ha llevado a España por caminos distinto alejándose cada vez más del consenso ciudadano y del espíritu de las leyes que nos dimos hace treinta años, en una lectura interesada y distorsionadora.
En el resto de España pasará lo mismo desde que a partir del día 15 de este mes nos pronunciemos en la calle. La política tomará su protagonismo fuera de la política interna de los partidos. Y éstos tendrán que asumir la nueva realidad.
Cataluña no se divorcia de España, ni de Europa. Cataluña quiere protagonizar su divorcio con las clases políticas y los poderes fácticos que nos han llevado a esta situación. Y si no lo entendemos así, y no les damos cauce a sus demandas, entonces sí que vendrá la disgregación.
Romandiazayala@gmail,com
12/09/12 foro UPM ? Getafe.
