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Blázquez será fiel a su “talante” -- Jesús Bastante

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Religión Digital

Blázquez1.jpgReclamará “diálogo” y propuestas “en positivo” durante su discurso en la Plenaria
Diálogo, propuestas “en positivo” y “no cerrar puertas”. Éstas serán algunas de las claves de discurso que este lunes pronunciará el presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, en la apertura de la Plenaria que decidirá el futuro de la Iglesia española para el próximo trienio. Tras él, hablará el Nuncio, Manuel Monteiro de Castro, quien trasladará la “moderación” exigida desde Roma. Rouco podría asistir, por segunda vez en tres años, a las palabras de Blázquez.

Cuando este lunes los obispos entren en el Aula de la Plenaria, todas las miradas estarán puestas en la mesa presidencial, en la que su presidente, Ricardo Blázquez, apuntará –con o sin la presencia del cardenal Rouco, gesto que definirá, en buena medida, sus intenciones- su balance, al tiempo que elaborará una “hoja de ruta” para un nuevo trienio.

No esperen que el obispo de Bilbao emita un discurso revolucionario. Nada por el estilo. Pero tampoco que traicione su forma de ser, pausada y dialogante, abierta y tolerante. Diálogo con todos los estamentos sociales, incluido el Gobierno socialista, y “proponer el Evangelio y su verdad amablemente” serán algunos de los ejes del discurso, meramente programático, de monseñor Blázquez.

Solidaridad, concordia y esperanza

Como ya hiciera en su primer discurso como presidente del Episcopado, en noviembre de 2005, Ricardo Blázquez apartará la idea de una Iglesia en abierta confrontación con el Gobierno o los sectores más laicistas de la sociedad española. Así, Blázquez apelará a la “solidaridad, la concordia y la esperanza”, traerá a la memoria el recuerdo de la Transición y el papel de la Iglesia en la misma –simbolizado en el cardenal Tarancón- y se reafirmará en su deseo de “respetar la justicia y la solidaridad, la libertad y la unidad”.

“Queremos que cuando tengamos que decir ‘no’, éste sea percibido como el reverso de un ‘sí’ grande”, dijo entonces el obispo de Bilbao. Esta continuará siendo una de sus tesis, así como la “actitud receptiva” ante las realidades sociales. “La acción pastoral de la Iglesia comporta diálogo y anuncio, respeto para proclamar el Evangelio con atrevimiento y sin miedos”, reclamaba en 2005 el presidente del Episcopado, quien también pedía “actitud receptiva” a sus interlocutores, puesto que “las interferencias, los ruidos y las precipitaciones nos dificultan la percepción y la asimilación sosegada”.

No evitará hacer balance monseñor Blázquez de su trienio al frente de la Iglesia española, aunque su mirada estará puesta en el futuro. En el inmediato, reclamando a los obispos la oración por el buen desarrollo de las elecciones generales y la responsabilidad de los ciudadanos que ejercen su voto; pero también con las “luces largas”, afrontando la necesidad de que la Iglesia siga haciendo “oír su voz” y “proponiendo su modelo” de familia, educación, defensa de la vida y presencia pública en la sociedad.

Roma y la “moderación”

Tras el discurso de Blázquez, y antes de que los obispos comiencen los debates de cara a la votación de sondeo de esa misma noche, el Nuncio de Su Santidad en España, Manuel Monteiro de Castro, ofrecerá a la Plenaria unas breves palabras. Como ya anunciara en exclusiva RD, el representante del Papa en nuestro país pedirá a los obispos “responsabilidad” y hará un llamamiento a la “moderación” solicitada por Roma y avalada el pasado martes durante la escala que el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, hizo en Madrid de vuelta de su histórico viaje a Cuba.

Aunque la Santa Sede no orientará a los obispos el destino de su voto, fuentes de toda solvencia han confirmado la “preocupación” que se vive en el Vaticano ante la “difícil situación” de la Iglesia en España. En Roma se tienen muy en cuenta los conflictos vividos durante la pasada legislatura, así como las amenazas, más o menos veladas, de una revisión de los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979 o de la Ley de Libertad Religiosa de 1980, apuntadas por los sectores más laicistas del Partido Socialista.

La Santa Sede es “consciente del momento histórico” por el que pasa la Iglesia española, pero también conoce como nadie que toda situación, por difícil que pueda parecer, “puede cambiar de la noche a la mañana”. Por ello, y dejando claro que Roma no ha mostrado sus preferencias por ninguno de los candidatos a la Presidencia de la Conferencia Episcopal –el Papa está muy contento con el “talante” demostrado por Ricardo Blázquez, mas también valora el carisma del cardenal Rouco, a quien podría concederle este mismo año la Jornada Mundial de la Juventud-, la principal preocupación de Benedicto XVI “es que no se rompan los puentes de diálogo” entre la Iglesia y el Gobierno.

Por ello, el Nuncio de Su Santidad, Manuel Monteiro de Castro, cuya marcha parecía un hecho hace ahora un año, continuará en su puesto al menos hasta que “se calmen las cosas”.

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