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Apoyo de teólogos /as españoles al manifiesto de los teólogos alemanes, austríacos y suizos -- Evaristo Villar – Julio Lois – Benjamín Forcano

Publicado en

Manifiesto de 144 teólogos alemanes, austríacos y suizos. Supone 1/3 de los 400 teólogos de habla alemana. Recuerda la iniciativa de hace 22 años (1989) de la “Declaración de Colonia”, firmada por 220 teólogos, cuestionando aspectos importantes del gobierno eclesial de Juan Pablo II.
Como entonces, también ahora, atendemos el ruego de muchos de que se pase el texto del Manifiesto a teólogos /as españoles para que, de estar de acuerdo, puedan suscribirlo y firmarlo y hacerlo llegar a las instancias oportunas.
La adhesión y recogida de firmas se hará haciendo constar nombre y apellidos y título, dentro del plazo de 10 días (hasta el 20 de Febrero), al E-Mail: bforcanoc@terra.es

Iglesia 2011

Necesidad de avanzar hacia un nuevo comienzo

Memorándum de profesoras y profesores universitarios de teología sobre la crisis de la Iglesia católica en Alemania

Ha pasado más de un año que se hicieran públicos los casos de sacerdotes y religiosos que abusaron sexualmente de niños y jóvenes en el Colegio Canisius [en Berlín, Alemania]. Siguió un año que ha precipitado a la Iglesia católica en Alemania en una crisis sin precedentes. El cuadro que hoy se ve es ambivalente: mucho se ha empezado para hacer justicia a las víctimas, acabar con la injusticia y seguirle la pista a las causas de los abusos, del encubrimiento y de la doble moral en las propias filas. Después del primer espanto, ha madurado el convencimiento entre muchos cristianos y cristianas responsables, con y sin ministerio, de que se vuelve necesario llevar a cabo reformas profundas. El llamado a un diálogo abierto sobre las estructuras de poder y de comunicación, sobre la forma del ministerio eclesial y la participación de los fieles en la responsabilidad sobre la moral y la sexualidad ha despertado expectativas, pero también temores. ¿No será que, por alejarse de la crisis y pretender minimizarla, se está desperdiciando una oportunidad, quizás la última, de liberarse de la parálisis y la resignación? No a todos les acomoda el diálogo abierto sin tabúes, menos ahora que se aproxima una visita del Papa. Pero la alternativa de guardar un silencio de muerte, porque las últimas esperanzas se hubieran destruido, no es admisible.

La profunda crisis de nuestra Iglesia exige hablar también de aquellos problemas que a primera vista no tienen que ver directamente con el escándalo del abuso y de su encubrimiento por décadas. Como profesores y profesoras de teología no podemos seguir callando. Nos sentimos responsables de hacer un aporte a un nuevo comienzo que lo sea de verdad. 2011 tiene que ser el año en que se eche a andar una avanzada de la iglesia. Nunca antes tantos cristianos y cristianas habían abandonado la iglesia como el año pasado; ellos y ellas le niegan obediencia a las jerarquías eclesiásticas o privatizan su vida de fe, para protegerla de la institución. La iglesia tiene que entender estos signos y ella misma tiene que salir de las estructuras petrificadas, para recuperar nueva fuerza vital y credibilidad.

La renovación de estructuras eclesiales no será el resultado de levantar ansiosamente barreras frente a la sociedad, sino solamente del valor de la autocrítica y de la aceptación de impulsos críticos – también de los que vienen de afuera. Es parte de las lecciones aprendidas el año pasado: la crisis de los abusos no habría podido elaborarse sin la compañía crítica de la opinión pública. La gente volverá a tener confianza en la iglesia sólo si ésta se comunica abiertamente. La iglesia puede volverse creíble sólo si la imagen que proyecta hacia afuera coincide con la imagen que ella tiene de sí misma.

Nos dirigimos a quienes no han renunciado aún a esperar en un nuevo comienzo de la iglesia y a luchar por ello. Volvemos a tomar las señales de avanzada y de diálogo que algunos obispos han dado en los últimos meses en sus charlas, prédicas y entrevistas.

La Iglesia no tiene una finalidad en sí misma. Tiene la misión de anunciar al Dios liberador y amoroso de Jesucristo a todas las personas. Puede hacerlo, sólo si ella misma es espacio y testigo creíble de la noticia liberadora del evangelio. Su hablar y actuar, sus reglas y estructuras, su manera de tratar a las personas dentro y fuera de la Iglesia tienen que cumplir con la exigencia de reconocer y promover la libertad de los seres humanos como creaturas de Dios. Respeto incondicional a cualquier persona humana, respeto a la libertad de la conciencia, compromiso con el derecho y la justicia, solidaridad con los pobres y perseguidos: éstos son los criterios teológicos fundamentales que resultan del compromiso de la iglesia con el evangelio. En ellos se vuelve concreto el amor a Dios y al prójimo.

Orientarse según la noticia liberadora bíblica implica tener una relación diferenciada con la sociedad moderna: en algunos aspectos, la sociedad se ha adelantado a la Iglesia, cuando se trata del respeto a la libertad y responsabilidad del individuo; de esto la iglesia puede aprender cómo ya lo ha resaltado el Concilio Vaticano II. En otros aspectos una crítica de esta sociedad desde el espíritu del evangelio es indispensable, por ejemplo cuando las personas son calificadas solamente según su rendimiento o cuando se pierde la solidaridad o se pisotea la dignidad humana.

De todas maneras: El anuncio de la libertad del Evangelio es el criterio de una iglesia creíble, criterio para su acción y su configuración social. Los desafíos concretos que tiene que enfrentar la iglesia no son nuevos. Sin embargo, es difícil percibir que se estén propiciando reformas orientadas hacia el futuro. Hay que llevar a cabo un diálogo abierto en los siguientes campos de acción:

1. Estructuras de participación: En todas las áreas de la vida eclesial, la participación de las y los fieles es la piedra de toque de la credibilidad del anuncio liberador del Evangelio. Según el antiguo principio de derecho: “Lo que concierne a todas y todos, debe ser decidido por todos y todas”, se necesitan más estructuras sinodales en todos los niveles de la Iglesia. Los fieles, hombres y mujeres, deben participar en el nombramiento de los ministros ordenados de importancia (obispo, párroco). Lo que puede decidirse localmente, deber ser decidido ahí. Las decisiones tienen que ser transparentes.

Comunidad: Las comunidades cristianas deben ser espacios donde las personas compartan entre sí bienes espirituales y materiales. Pero actualmente la vida de las comunidades se deshace. Bajo la presión de la escasez de sacerdotes, se construyen unidades administrativas cada vez más grandes – “parroquias XXL”, en las cuales ya no se puede experimentar cercanía y pertenencia. Se abandonan identidades históricas y redes sociales sólidas. Se explota a los sacerdotes a destajo y muchos de ellos quedan “quemados”. Los fieles se distancian si no se les confía corresponsabilidad en las estructuras democráticas de la dirección de su comunidad. El ministerio eclesial tiene que servir a la vida de las comunidades – no al revés. La Iglesia necesita también a sacerdotes casados y mujeres en el ministerio ordenado.

3. Cultura jurídica: El respeto y reconocimiento de la dignidad y libertad de cada persona se muestra especialmente cuando se resuelven los conflictos de una manera justa y respetuosa. El derecho canónico solamente merece este nombre si los fieles, mujeres y hombres, pueden de veras reclamar sus derechos. Urge mejorar la protección de los derechos y una cultura del derecho en nuestra iglesia: un primer paso para avanzar es la creación de un sistema eclesiástico de justicia administrativa.

4. Libertad de conciencia: El respeto a la conciencia personal significa, tener confianza en la capacidad de decisión y responsabilidad de las personas. Promover esta capacidad es también tarea de la iglesia, sin que esta promoción se vuelva tutelaje. Tomar esto en serio es algo que concierne sobre todo el área de las decisiones en la vida personal y los estilos individuales de vida. La valoración eclesial del matrimonio y del celibato está fuera de cuestión. Pero esto no implica, excluir a personas que viven amor, fidelidad y cuidado mutuo en una relación de pareja con personas del mismo sexo o a aquellos divorciados y casados otra vez que lo viven de una manera responsable.

5. Reconciliación: La solidaridad con los “pecadores” supone tomar en serio el pecado en las propias filas. Un rigorismo moralista ególatra no le corresponde a la Iglesia. La Iglesia no puede predicar la reconciliación con Dios sin crear en su propio actuar las condiciones de la reconciliación con quienes ante los cuales ella misma se ha hecho culpable: por violencia, por privación de justicia, por perversión del mensaje libertador de la Biblia en una moral rigorista sin misericordia.

6. Celebración: La liturgia vive de la participación activa de todos y todas. En la liturgia tienen que hallar su lugar las experiencias y las formas expresivas del presente. La liturgia no puede congelarse en tradicionalismo. La pluralidad cultural enriquece la vida litúrgica y no se condice con tendencias de una unificación centralista. Solamente cuando la celebración de la fe abarca situaciones concretas de la vida, el mensaje eclesial puede llegar a las personas.

El diálogo eclesial comenzado puede llevar a liberación y a una nueva avanzada, si todos y todas quienes participan en él están dispuestos a enfrentar las preguntas urgentes. Se trata de buscar soluciones mediante un intercambio libre y justo de argumentos que logren sacar a la iglesia de la preocupación por sí misma que la paraliza. ¡Después de la tormenta del año pasado no podemos quedarnos tranquilos! Eso sería mortal. Nunca el miedo ha sido un buen consejero en tiempos de crisis. Las cristianas y los cristianos son llamados por el Evangelio a mirar hacia el futuro con ánimo y a caminar sobre el agua como Pedro – respondiendo a la palabra de Jesús: “¿Por qué tienen tanto miedo? ¿Tan pequeña es su fe?”

4 de febrero del 2011

Siguen las siguientes firmas:

Albus, Michael, Universität Freiburg

Anzenbacher, Arno, Universität Mainz

Arens, Edmund, Universität Luzern

Autiero, Antonio; Universität Münster

Bäumer, Franz Josef, Universität Gießen

Baumgartner, Isidor, Universität Passau

Bechmann, Ulrike, Universität Graz

Belok, Manfred, Theologische Hochschule Chur

Benk, Andreas, Pädagogische Hochschule Schwäbisch-Gmünd

Bieberstein, Klaus, Universität Bamberg,

Bieberstein, Sabine, Katholische Universität Eichstätt

Biesinger, Albert, Universität Tübingen

Bischof, Franz Xaver, LMU München

Blasberg-Kuhnke, Martina, Universität Osnabrück

Böhnke, Michael, Universität Wuppertal

Bopp, Karl SDB, Phil.-Theol. Hochschule Benediktbeuern

Bremer, Thomas, Universität Münster

Brosseder, Johannes, Universität zu Köln

Broer, Ingo, Universität Siegen

Bucher, Anton A., Universität Salzburg

Collet, Giancarlo, Universität Münster

Dautzenberg, Gerhard, Universität Gießen

Demel, Sabine, Universität Regensburg

Droesser, Gerhard, Universität Würzburg

Eckholt, Margit, Universität Osnabrück

Emunds, Bernhard, Phil.-Theol. Hochschule St. Georgen

Ernst, Stephan, Universität Würzburg

Feiter, Reinhard, Universität Münster

Franz, Albert, Universität Dresden

Frevel, Christian, Universität Bochum

Fröhling, Edward SAC, Phil.-Theol. Hochschule Vallendar

Fuchs, Ottmar, Universität Tübingen

Fürst, Alfons, Universität Münster

Gabriel, Karl, Universität Münster

Garhammer, Erich, Universität Würzburg

Göllner, Reinhard, Universität Bochum

Görtz, Heinz-Jürgen, Universität Hannover

Goertz, Stephan, Universität Mainz

Grümme, Bernhard, Pädagogische Hochschule Ludwigsburg

Häfner, Gerd, LMU München

Haker, Hille, Universität Frankfurt am Main, Chicago

Hartmann, Richard, Theologische Fakultät Fulda

Heimbach-Steins, Marianne, Universität Münster

Heinz, Hanspeter, Universität Augsburg

Hemel, Ulrich, Universität Regensburg

Hengsbach, Friedhelm SJ, Phil.-Theol. Hochschule St. Georgen

Hilberath, Bernd-Jochen, Universität Tübingen

Hilpert, Konrad, LMU München

Höfer, Rudolf, Universität Graz

Höhn, Hans-Joachim, Universität zu Köln

Hoffmann, Johannes, Universität Frankfurt am Main

Hoffmann, Paul, Universität Bamberg

Holderegger, Adrian, Universität Freiburg(Schweiz)

Holzem, Andreas, Universität Tübingen

Hünermann, Peter, Universität Tübingen

Jäggle, Martin, Universität Wien

Jorissen, Hans, Universität Bonn

Kampling, Rainer, Universität Berlin

Karrer, Leo, Universität Freiburg/Schweiz

Kern, Walter, Pädagogische Hochschule Ludwigsburg

Kessler, Hans, Universität Frankfurt am Main

Kienzler, Klaus, Universität Augsburg

Kirchschläger, Walter, Universität Luzern

Knobloch, Stefan, OFMCap, Universität Mainz

Könemann, Judith, Universität Münster

Kohler-Spiegel, Helga, Pädagogische Hochschule Feldkirch/Vorarlberg

Kos, Elmar, Universität Vechta

Kraus, Georg, Universität Bamberg

Kruip, Gerhard, Universität Mainz

Kügler, Joachim, Universität Bamberg

Kuhnke, Ulrich, Hochschule Osnabrück

Kuld, Lothar, Pädagogische Hochschule Weingarten

Ladenhauf, Karl-Heinz, Universität Graz

Lang, Bernhard, Universität Paderborn

Langer, Wolfgang, Perchtolsdorf

Lesch, Karl Josef, Universität Vechta

Loretan, Adrian, Universität Luzern

Lüdicke, Klaus, Universität Münster

Ludwig, Heiner, TU Darmstadt

Lutterbach, Hubertus, Universität Duisburg-Essen

Maier, Joachim, Schriesheim

Meier, Johannes, Universität Mainz

Mennekes, Friedhelm SJ, Köln

Merks, Karl-Wilhelm, Bonn

Mette, Norbert, Technische Universität Dortmund

Michel, Andreas, Universität zu Köln

Mieth, Dietmar, Universitäten Erfurt und Tübingen

Missala, Heinrich, Universität Duisburg-Essen

Möhring-Hesse, Matthias, Universität Vechta

Mooney, Hilary, Pädagogische Hochschule Weingarten

Müller, Klaus, Universität Münster

Müllner, Ilse, Universität Kassel

Nauer, Doris, Phil.-Theol. Hochschule Vallendar

Neuner, Peter, LMU München

Niederschlag, Heribert SAC, Phil.-Theol. Hochschule Vallendar

Odenthal, Andreas, Universität Tübingen

Ollig, Hans-Ludwig SJ, Phil.-Theol. Hochschule St. Georgen

Pellegrini, Silvia, Universität Vechta

Pemsel-Maier, Sabine, Pädagogische Hochschule Karlsruhe

Pesch, Otto Hermann, Universität Hamburg

Pock, Johann, Universität Wien

Poplutz, Uta, Universität Wuppertal

Porzelt, Burkard, Universität Regensburg

Raske, Michael, Universität Frankfurt am Main

Richter, Klemens, Universität Münster

Roebben, Bert, Universität Dortmund

Rotter, Hans, Universität Innsbruck

Sauer, Ralph, Universität Vechta

Schäper, Sabine, Katholische Fachhochschule Münster

Schmälzle, Udo, Universität Münster

Schmidt, Thomas M., Universität Frankfurt am Main

Schmiedl, Joachim, Phil.-Theol. Hochschule Vallendar

Schockenhoff, Eberhard, Universität Freiburg

Scholl, Norbert, Pädagogische Hochschule Heidelberg

Schulz, Ehrenfried, LMU München

Schreiber, Stefan, Universität Augsburg

Schreijaeck, Thomas, Universität Frankfurt am Main

Schüller, Thomas, Universität Münster

Schüngel-Straumann, Helen, Universität Kassel / Basel

Seeliger, Hans-Reinhard, Universität Tübingen

Siller, Hermann Pius, Universität Frankfurt am Main

Simon, Werner, Universität Mainz

Spiegel, Egon, Universität Vechta

Steinkamp, Hermann, Universität Münster

Steins, Georg, Universität Osnabrück

Stosch, Klaus von, Universität Paderborn

Striet, Magnus, Universität Freiburg

Strotmann, Angelika, Universität Paderborn

Theobald, Michael, Universität Tübingen

Trautmann, Franz, Pädagogische Hochschule Schwäbisch-Gmünd

Trautmann, Maria, Katholische Universität Eichstätt

Trocholepczy, Bernd, Universität Frankfurt am Main

Vogt, Markus, LMU München

Wacker, Marie-Theres, Universität Münster

Wahl, Heribert, Universität Trier

Walter, Peter, Universität Freiburg Weirer,

Wolfgang, Universität Graz

Wendel, Saskia, Universität zu Köln

Wenzel, Knut, Universität Frankfurt am Main

Werbick, Jürgen, Universität Münster

Willers, Ulrich, Katholische Universität Eichstätt

Ziebertz, Hans-Georg, Universität Würzburg

Zwick, Reinhold, Universität Münster

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