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A PROPÓSITO DE UCRANIA. ¡Hagamos la paz!!!

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images3Queremos acercarnos a este drama humano que está desarrollándose en Ucrania desde estas dos cuestiones: ¿Qué podemos saber de lo que está ocurriendo actualmente y qué deberíamos hacer para desterrar esta forma antihumana de resolver los conflictos?

  1. ¿Qué podemos saber? Podemos saber que

* Las Naciones Unidas (ONU) no tienen autoridad moral ni poder físico para resolver este tipo de conflictos. Su organización, sometida al poder omnímodo de los vetos, minoritarios pero omnipotentes, no puede condenar colectiva, coherente y éticamente hoy a Rusia sin condenar a la vez otras invasiones como la de Irak, Siria, Palestina, Yemen, Somalia… Tampoco tiene una fuerza física como para parar la destrucción que a todos los niveles estos conflictos provocan. ¡Pero debe seguir promoviendo acuerdos de paz!

* Rusia ha incumplido todos los acuerdos que ella misma ha apoyado y firmado en el seno de la ONU. Esto es un sarcasmo digno de la mayor condena (porque Rusia tiene veto en esta nada democrática organización). Pero este desprecio es el mismo que han tenido el Pentágono y su fuerza visible, la OTAN, cuando han invadido Irak, Siria, etc. o siguen apoyando a Israel en su invasión y colonización de Palestina.

* Ucrania, apoyada por la OTAN, dio el golpe de Maidan (2014) contra Victor Yanukovich, prorruso, elegido democráticamente, y, desde entonces, grupos neonazis (batallón Azov) integrados en la Guardia Nacional han mantenido una guerra sangrienta en la región rusófila de Donbass, (Donetsk y Luhansk). Ucrania ha incumplido los acuerdos firmados en Minsk (Bielorrusia) con Rusia, Francia y Alemania, el 12 de febrero del mismo 2015) … Y la OTAN, brazo armado de EE. UU ha incumplido el pacto con la “perestroika” y “glasnost” de M. Gorbachov interviniendo, desde los 90, en Yugoslavia, Kuwait, Irak, Libia, Siria, Afganistán, Yemen, en nombre de la presunta “seguridad” y “libertad” y dejando tras de sí una estela de millones de civiles heridos, mutilados, muertos, hambre… ¡y mayor contaminación del planeta!

* Que en este conflicto/guerra/invasión de Ucrania existen “oficialmente” dos relatos contrapuestos (el que se da desde el Kremlin y el que se da en Occidente). Ninguno de los dos dice toda la verdad, ambos ponen el acento en lo que les interesa a sus medios y, “salvo algunas cosas” (principalmente lo que dicen algunos reporteros independientes y ONG), no son fiables.

* Que, al acoger con humanidad a estas víctimas, desplazadas y refugiadas, no podemos olvidar las murallas que estamos levantando en el Unión Europea (UE) para defendernos del resto de personas victimadas por las mismas causas. En la UE no disponemos del mismo “estatuto de acogida a refugiados” que nos están llegando de las otras guerras y migraciones. ¡No somos un referente ético, aunque nos presentemos como la patria de la razón, de los Derechos Humanos y de la acogida!

* Que en este conflicto somos muchos y muchas los que perdemos. Ucrania (víctimas humanas, jóvenes guerreros improvisados y muertos, desplazamientos, ruptura de las familias, y destrozos de todo tipo de su historia); Rusia (los muertos y las sanciones, el aislamiento del mundo occidental); los países más pobres (que van a ver sensiblemente mermada la ya exigua cooperación al desarrollo y sus exportaciones); y la misma UE (con la crisis energética, la inflación y la dedicación al armamentismo de parte del presupuesto). Y, muy principalmente perdemos toda la humanidad y la tierra con el olvido de la respuesta al cambio climático.

*  Que quien está ganando, cuando ya andaba sumido imperialmente en una gran crisis, es Estados Unidos y su brazo militar la OTAN: mayor producción, exportación y venta de armas (ya cuenta con 750 bases militares para controlar más de la mitad del planeta) y envío multimillonario del gas natural para cubrir la ausencia del gas ruso, ahora penalizado. Indudablemente, también está ganando China, como imperio emergente, ¡que podría hacer algo más para parar esta guerra!

  1. ¿Qué podríamos/deberíamos hacer? Como seres humanos, estamos llamados a buscar alternativas que aseguren la solución de los conflictos entre los pueblos sin necesidad de acudir a los extremos, la violencia, la destrucción y la muerte.

 

El proceso de evolución humana, darwinista, no está en la vuelta al pasado del “ojo por ojo” del Código de Hammurabi, sino en la utopía de una convivencia en paz. No podemos hablar de paz donde falta humanidad.  “Bienaventurados/as, proclamó Jesús, quienes trabajan por la paz” (Mt 5).

 

Desde esta utopía de la paz,  podemos afirmar que otra forma de convivencia es posible en todos los planos de la existencia: políticos, socioeconómicos, culturales, religiosos. Desde esta referencia nos proponemos dos iniciativas que tienen, al menos, un valor profético-cultural:

 

* En primer lugar, el rechazo absoluto al armamentismo y a su recurso como solución de los conflictos entre los humanos. Este rechazo debería llegar hasta la condena púbica de las industrias constructoras de armamentos y de los pueblos que trafican y hacen grandes negocios con las armas. ¡Consideramos un imperativo ético, rechazar todas las armas, y, en especial, las atómicas!

 

* Y, en segundo lugar, apoyar la iniciativa del papa Francisco de visitar Kiev durante este conflicto.  Invitamos a todos los cristianos y cristianas a apoyar esta iniciativa, reuniéndonos ese mismo día y haciendo algún gesto colectivo y significativo orientado a establecer la paz. Sería deseable que esa visita de Francisco facilitara también un encuentro con Kirill, patriarca de Moscú y representante de los cristianos y cristianas ortodoxos.

 

Finalmente, recordamos con nostalgia pero con esperanza, el preámbulo de la Carta de constitución de las Naciones Unidas en 1948:  Nosotros los pueblos estamos resueltos a preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles, a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre,  en la igualdad  de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas de las fuentes del derecho internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad.

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