¿Qué es que lo quieren los obispos retrógrados con sus críticas al gobierno español? ¿Regresar a métodos inquisitorios? Que nos respondan, por favor, a las siguientes preguntas: ¿Alguien o alguna institución pública les obliga a las mujeres abortar? ¿Alguien o alguna institución pública le impide a la iglesia educar a sus hijos e hijas en la fe que ustedes consideran la única verdadera? ¿Alguien o alguna institución les impide formar familias tradicionales?
Si no es así – y sé, que no es así – porque recurren al brazo del poder estatal, para que este legalice y sancione a todos de acuerdo a sus principios particulares? ¿Porqué quieren imponer a toda la sociedad española su creencia y sus principios morales ciertamente de buena fe, pero con una actitud que no lleva el sello de la libertad de conciencia y de tolerancia. Las concentraciones no son argumentos para su posición. Lo único que consiguen con estos espectáculos públicos es dividir aún más a los ciudadanos. «Lo que une, viene de Dios, lo que separa, viene del hombre» (Juan XXIII). Jesús ha unido por el amor y la comprensión. Les diría a los obispos y a sus incondicionales: practican ustedes lo que creen lo correcto y respeten a los demás que tienen otros conceptos.
Los frutos darán cuenta si son de discípulos de Jesús. Y estos no se dan bajo el peso del autoritarismo, de tradiciones y leyes, ni según Jesús, ni según San Pablo. Lo único que consiguen es hipocresía y encubrimiento. Es más: El buen pastor va delante de su «rebaño», también en el matrimonio que tanto les preocupa. Con la ley del celibato evaden el ejemplo, recomendado a los obispos por San Pablo. Si vuestro verbo no se hace carne, no cae en la tierra, no se hace vida, muere. Por lo menos, no carguen pesos sobre las espaldas de la gente que ustedes no quieren mover ni con un dedo. Franz Wieser
