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1/ El derecho a la vivienda
es un derecho primario:
es de lo más necesario
un techo que nos defienda
y la intemperie trascienda.
Una casa como hogar
de acogida familiar,
vivienda para vivir,
para poder convivir
y los sueños realizar.
2/ Será deber del Estado
cumplir la Constitución
que le da la obligación
de que el derecho citado
pueda ser realizado.
Ha de evitar con razón
que la especulación
ponga el precio de las casas,
que si además son escasas
impide su adquisición.
3/ Pero es verdad que vivimos
en pleno capitalismo
y predomina el rentismo
y su abuso lo sufrimos;
y por eso exigimos
que los fondos de inversión
no metan mano al cajón
del negocio de las casas.
Que el Gobierno con sus tasas
pare la especulación.
4/ Las casas para vivir,
de residencia y de ocio,
pero no para negocio
a costa de exprimir
a quien no puede adquirir.
Y quien vive en alquiler
pueda vivir sin tener
que agobiarse por el pago,
el desahucio o el amago
de ver su vida perder.
5/Que haya vivienda asequible
en proporción al salario;
que el trabajador precario
tenga un sueldo compatible
con un alquiler posible.
Que personas vulnerables
o en contextos miserables
no puedan ser desahuciadas
si no son solucionadas
sus carencias evitables.
6/La acampada es un clamor:
que no haya gente sin casa
y que no haya tanta casa
sin gente en su interior.
¡No al especulador!
Que no haya un desahucio más,
ni vuelva a pasar jamás
morir de pena y tristeza
por la inhumana bajeza
de quien quiere ganar más.
7/ La vivienda es un problema
pero tiene solución
con la movilización
que ponga en la mesa el tema
y que cuestione el sistema.
La persona es lo primero;
no es el poder ni el dinero.
Defender la dignidad,
justicia y humanidad:
Eso es todo lo que quiero.
Deme Orte. Octubre 2026

