Cristianía
El compromiso cristiano frente a la tibieza eclesial y los ruidosos silencios de los poderosos
La muerte de Maricarmen exige responsabilidades a quienes impulsaron, autorizaron y ejecutaron su desahucio. Para el cristianismo, defender a quienes necesitan un hogar frente al rentismo es una exigencia del Evangelio.
Maricarmen Abascal murió el 7 de octubre, a los 87 años, sin haber regresado a su casa. El 23 de septiembre había sido expulsada del hogar donde vivió durante siete décadas. Salió en camilla y fue trasladada al Hospital Gregorio Marañón. El acuerdo que debía permitirle volver llegó demasiado tarde. Una sociedad que contempla este desenlace tiene que preguntarse qué está protegiendo cuando garantiza la disponibilidad económica de un inmueble y fracasa en proteger a quien lo habita. Ver noticia original en …

