Cristianos radicales y obispos rojos en México y América Latina

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Fuente: Observatorio eclesial
El Papa León viajará a América Latina en noviembre para realizar una gira que incluirá a Perú -donde vivió y trabajó durante años-, Argentina y Uruguay, y seguramente está consciente del legado de los ?obispos rojos?, curas,monjas y teólogos que fueron parte vital de la historia de las luchas progresistas en las Américas.Desde Perú y Brasil a Centroamérica, así como en México y Estados Unidos, evolucionó durante más de 60 años la teología de la liberación. Hoy sigue tan vigente como al principio, afirman Michael Lowy y Samuel González Contreras en un amplio ensayo en La Jornada Semanal.

Argumentan que en esta actual ?crisis civilizatoria a ni-vel global?, acompañada de una ?hemorrogia ética?,que incluye eventos como el genocidio palestino, exis-te ?una valiosa oportunidad de enfrentar esta crisis en la afinidad electiva que liga al cristianismo de la libera-ción con el anticapitalismo radical?.

El ideario de la teología de la liberación tiene sus orí-genes en América Latina con teólogos como el pe-ruano Gustavo Gutiérrez y sus contrapartes brasileñas,e impulsada en México por religiosos como el ?obispo rojo? Sergio Méndez Arceo y el obispo Samuel Ruiz,así como en las comunidades eclesiales de base portodo el país.El anterior Papa, Francisco, reivindicó el trabajo de Gutiérrez en uno sus últimos escritos apenas el año pasado, después de que sus antecesores en el Vati-cano habían repudiado la teología de la liberación: ?Su teología moldeó la vida de la Iglesia y sigue vigente hoy, con una frescura que abre nuevos caminos para el seguimiento de Jesús?, escribió, recuerda Bernardo Barranco en La Jornada.

Gutiérrez habló sobre la evolución de la teología de la liberación en una entrevista publicada en La Jornada Semanal en 2008, marcando 40 años de esa corriente que él mismo ayudó a bautizar.?

Un conspirador en toda línea a favor de causas no-bles?, resume Francesco Taboada Tabone, realizador del documental El obispo rojo (2024), el cual ofrece vistazos de la vida de Méndez Arceo, obispo de Cuer-navaca.El documental cuenta las relaciones del obispo con presidentes mexicanos, con Fidel Castro, Lucio Caba-ñas, exiliados latinoamericanos, guerrilleros, persegui-dos políticos y más, reporta Blanche Petrich.Fue el único jerarca del catolicismo que condenó abier-tamente la masacre del 2 de octubre.

Iba a la cárcel de Lecumberri a visitar a los presos políticos. Tenía tratos con las organizaciones guerrilleras y apoyó a trabaja-dores en huelga.Elena Poniatowska contó las acciones de solidaridad de Méndez Arceo con los estudiantes en 1968, inclu-yendo sus visitas a Lecumberri, donde lo entrevistó.?

Tengo conciencia, soy responsable del bien común,no puedo excusarme ante el sin número de abusos en la administración de la justicia, abusos que se hacen más notorios cuando se trata de los débiles y margina-dos económica, social o políticamente?, respondió a la pregunta de por qué visitaba a los presos.Años después, Poniatowska lo cuestiona, después de que anunció que estaba excomulgando a todo tortura-dor: ¿No teme al Vaticano, don Sergio? A lo cual le respondió: ?Mire Elena, le temo a mi conciencia…Apenas si cumplo con mi deber de pastor, de servidor de la vida y dignidad del hombre, al decretar la pena de excomunión a los torturadores…?

Don Sergio ya se había declarado partidario del ?socialismo democrático,con rostro humano?.Por su parte, el obispo Samuel Ruiz fue clave en las luchas por la dignidad, no sólo en Chiapas sino a nivel nacional e internacional, como otro practicante de la teología de la liberación.En su condición de obispo de San Cristóbal de las Ca-sas, Samuel Ruiz escribió una carta pastoral en en erode 2004 en la que decía: ?La pregunta que Dios nos hará al final de nuestra existencia será: ¿De qué lado estuvimos? ¿A quién defendimos? ¿Por quién opta-mos?

Preguntas que nadie, ni los poderosos, podrán eludir al final de su vida?, reportó Blanche Petrich en2011, poco después de la muerte del clérigo, al ofrecer una biografía de su vida política.?Fue un hombre que en la coyuntura del levantamiento zapatista y la ofensiva del gobierno federal contra los pueblos indígenas supo llenar los zapatos de un inter-locutor confiable para todas las voces confrontadas en los turbulentos años 90?, escribió.?Además de conmoverse éticamente ante el hecho dela miseria colectiva, considera a los pobres como suje-tos de su propia liberación, valorando en ellos su ca-pacidad de resistencia, de conciencia de sus derechos,de organización y de transformación de su situación?,resumió Miguel Concha, al conmemorar la teología de la liberación en 2012.(lajornadainternacional.com)