diosenlafrontera
En la frontera no llegan cifras, llegan vidas que huyen. Recordarlo incomoda, pero olvidarlo deshumaniza. Entre la firmeza y la memoria, hay una pregunta que sigue en pie: qué estamos dispuestos a hacer —y a tolerar— cuando el otro llama a nuestra puerta.
Las palabras de José María Aznar en Ceuta, afirmando que “la soberanía nacional no tiene vacaciones” y reclamando firmeza ante la inmigración, resuenan con fuerza en un contexto de tensión creciente en las fronteras. Ver noticia original en …

