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Defender la frontera, exigir seguridad y reclamar responsabilidades es compatible con rechazar el racismo, las agresiones y el señalamiento colectivo. Ese principio debe valer para todos. La dignidad humana no depende de un pasaporte.
Ceuta atraviesa uno de esos momentos en los que una sociedad se juega algo más que la seguridad de sus calles. Se juega la confianza entre sus propios vecinos y la capacidad de mantenerse unida cuando llegan tiempos difíciles. Ver noticia original en …

