El rincón del peregrino
Aun en la ciega noche del cuerpo y del alma, que no perdiera la calma, que no perdiera la paz, para contagiar tu alegría en mi pequeña y vana vida.
Saber dar alegría y esperanza donde no la hay,
donde está enterrada entre las grandes piedras de este mundo,
que son losas amargas para romperlas. Ver noticia original en …

