Comunicado urgente del secretariado permanente de CGT Andalucía, Ceuta y Melilla

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

31 de julio de 2026
CARNICERÍA IMPERIALISTA EN LA FRONTERA: 57 MUERTOS, EL GAS DE ARGELIA Y LA MANO NEGRA DE LA CIA Y EL MOSSAD TRAS LA ESTAMPIDA DE CEUTA
Lo que los medios del capital y la extrema derecha fascista se empeñan en llamar «invasión» no es más que la cortina de humo con la que intentan ocultar una masacre planificada.

En Ceuta no estamos ante un fenómeno migratorio espontáneo, sino ante la huida forzada de más de 60.000 personas, empujadas al abismo por un régimen dictatorial que utiliza a su propia juventud como munición política y carne de cañón geopolítica. La realidad, cruda y sangrienta, es que *ya han muerto 57 personas* en las vallas y en las aguas de la frontera. Cincuenta y siete vidas obreras segadas, cincuenta y siete cadáveres que claman justicia, mientras la cifra sigue subiendo implacablemente.

La evidencia del crimen de Estado es ya indiscutible. Las imágenes y vídeos que han trascendido muestran a la policía marroquí dirigiendo, organizando y empujando físicamente a los jóvenes hacia la frontera. No hay mafias que valgan para justificar esto; es el propio Makhzen el que abre las compuertas de la desesperación.

Mientras en su propio territorio la dictadura alauita aplica una represión feroz —asesinando a activistas saharauis y persiguiendo brutalmente a influencers y disidentes—, en la frontera convierte a seres humanos en armas arrojadizas. Y lo más grave: el Gobierno de España, en un ejercicio de sumisión colonial, se niega a denunciar a Marruecos, escudándose cobarde en el relato de las «supuestas mafias» para no enfadar a sus amos.

Ignoran deliberadamente que la propia ONU condenó a Marruecos hace meses por usar la migración como arma de Estado, pero la diplomacia española prefiere mirar hacia otro lado antes que defender la vida humana.

Pero para entender esta barbarie, hay que levantar la vista y mirar el tablero geopolítico global. Esta estampida no es casualidad, es un castigo. El detonante de esta represalia sangrienta tiene nombre y apellido: *el reciente acuerdo estratégico de España para la compra de gas a Argelia*.

El imperialismo yanqui y su títere en el Magreb no toleran que el Estado español intente garantizar su soberanía energética al margen de los intereses marroquíes, fortaleciendo lazos con un país que mantiene una postura firme frente a las agresiones imperiales.

A este «pecado» energético se suman otras «desobediencias» inaceptables para Washington y Tel Aviv: que el gobierno español haya calificado públicamente de genocidio la masacre sionista en Palestina y, sobre todo, la negativa rotunda a ceder las bases militares de Rota y Morón para los bombardeos contra Irán. Donald Trump y Benjamin Netanyahu no perdonan estas afrentas.

La CIA, el Mossad y los servicios secretos marroquíes han orquestado este caos en la frontera para desestabilizar al gobierno, forzar un cambio de rumbo en la política exterior española y demostrar quién dicta las órdenes en el sur de Europa.

El contexto estratégico es de guerra abierta. El imperialismo anglosajón e israelí está perdiendo el control de los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, vías cruciales para su hegemonía comercial y militar. Ante ese debacle, necesitan asegurar a sangre y fuego el control del Estrecho de Gibraltar.

No es casualidad que en Israel los políticos y los medios de comunicación estén celebrando este descalabro, frotándose las manos ante la humillación de España. Juegan con las vidas de los pueblos como si fueran fichas de un juego macabro.

Y mientras el imperialismo ajusta sus cuentas, el Estado español perfecciona su maquinaria de muerte. Recientemente, el Tribunal Supremo ha tenido que recordar que los derechos humanos no se suspenden en el agua, limitando las «devoluciones en caliente» en el mar. ¿La respuesta de la derecha y de la ultraderecha institucional?

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ya ha exigido modificar la ley para crear «elementos de contención marítimos». Esto no es más que un eufemismo para exigir vallas flotantes, más militarización y nuevas trampas mortales en el mar. El Estado no busca garantizar derechos; busca vacíos legales para seguir matando con impunidad.

Desde CGT Andalucía lo tenemos claro: nuestro enemigo no es el joven marroquí que huye del hambre y la dictadura. Nuestro enemigo está en los palacios de Rabat, en el Pentágono, en el Mossad y en la Moncloa. Las fronteras son la herramienta de la burguesía para dividir a la clase trabajadora y mantener sus negocios.

POR TODO ELLO, EXIGIMOS:

1. Ruptura diplomática inmediata con el Reino de Marruecos. Basta de encubrir a una dictadura que lanza a su pueblo a la muerte. Los vídeos de su policía son la prueba de un crimen de Estado.

2. Cierre inmediato y desmantelamiento de las bases militares de Rota y Morón. No permitiremos que suelo andaluz sea la retaguardia de las guerras sucias de EEUU e Israel contra Irán y los pueblos de Oriente Medio.

3. Soberanía energética absoluta. Defendemos el acuerdo del gas con Argelia frente al chantaje imperial. La política exterior y energética de este país no se negocia con Trump ni con Netanyahu.

4. Derogación total de la Ley de Extranjería y fin de las devoluciones en caliente. Rechazamos cualquier «elemento de contención», terrestre o marítimo. Exigimos el desmantelamiento de Frontex y la regularización inmediata de todas las personas migrantes.

5. Justicia para las 57 víctimas. Responsabilidad penal para los altos mandos políticos y policiales, tanto marroquíes como españoles, que han ordenado y ejecutado esta masacre.

La verdad es brutal, pero es nuestra única arma. No hay crisis humanitaria sin responsables políticos con las manos manchadas de sangre. Por la memoria de las 57 víctimas, por la solidaridad de clase y contra el imperialismo.

¡Ni una persona es ilegal! ¡Viva la lucha de los pueblos!
¡Por la solidaridad internacionalista de la clase trabajadora!
Viva el Sáhara Libre*

Secretariado Permanente de CGT Andalucía