Cristianismo y Justicia
Hay lugares donde el silencio pesa más de la cuenta. Lugares donde el ruido del cerrojo recuerda a diario el milimétrico límite de la libertad física. Sin embargo, el pasado 10 de junio, entre los muros del centro penitenciario Brians 1, el eco de la exclusión se rompió. No lo hizo con estridencias, sino con la fuerza arrolladora de la verdad desnuda. El papa León XIV cruzó esas puertas no para dar un sermón de manual, sino para escuchar. Y lo que allí se escuchó fue un latido humano, rudo y herido, pero obstinadamente vivo. Ver noticia original en …

