Cuando las iglesias cambian el Evangelio por la ultra derecha, dejan de anunciar la Buena Noticia de Jesús -- Douglas Calderón Morillas

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Fuente: Observatorio eclesial
Lima. Cuando las iglesias cambian el Evangelio por la ultraderecha, dejan de anunciar la Buena Noticia de Jesús para convertirse en guardianas de un proyecto ideológico. El problema no es que los cristianos participen en la vida política; la fe tiene consecuencias sociales y políticas.

El problema surge cuando una corriente política ocupa el lugar que solo le corresponde al Evan-gelio.Una iglesia que identifica el Reino de Dios con la ultra-derecha termina justificando desigualdades, levantando muros donde Cristo construyó puentes y confundiendo el amor al prójimo con la defensa de intereses particula-res.

Entonces el lenguaje religioso sigue presente, pero el espíritu del Evangelio comienza a desaparecer.La pregunta decisiva no es si una iglesia es conserva-dora o progresista. La pregunta es otra: ¿está del lado de los crucificados de la historia o del lado de quienes los crucifican? ¿Escucha el clamor de los pobres o pro-tege los privilegios de los poderosos? ¿Anuncia la liber-tad de los cautivos o bendice las cadenas que los man-tienen sometidos?Jesús no murió para fundar una religión al servicio delos poderosos.

Murió porque anunció un Reino que
cuestionaba toda forma de opresión. Allí donde una
iglesia deja de escuchar el grito de los últimos, corre elpeligro de seguir hablando de Cristo mientras se aleja
de su camino.Escrito por: Pbro. Douglas Calderón Morillas / IglesiaCristina Apostólica Católica / ICAC. Perú(sentirconelpueblo.com)5. Programa para la Paz y la Convivencia