«Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano» ¿Y a la hermana?

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Foto nuestra tomada de un icono de María Magdalena
Las palabras entre comillas, pronunciadas por León XIV, están dando la vuelta al mundo como una de esas frases lapidarias que nos interpela y nos hace definir ante nuestra posible hipocresía o falta de compromiso. Las palabras del título, sin comillas, son unas palabras que cual objeto en el agua que quiere emerger a pesar del esfuerzo por mantenerlo sumergido, quisiera no “sentir” porque duelen mucho, pero no las puedo obviar, y reconozco que me crea hasta ansiedad ver esas liturgias clericalizadas, estéticamente frías e impecables, masculinas y poderosas. Como si el mundo y la iglesia fuera de “ellos”. Ver noticia original en …