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El presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, se alinea con la encíclica del Papa para relanzar su cruzada legislativa contra los “tecnoligarcas”
El Gobierno español pretende desbloquear en junio la ley para
endurecer las medidas de control sobre las plataformas digitales y acelerar la tramitación de la norma sobre regulación de la IA
La minoría parlamentaria del Gobierno y su acrecentada debilidad ante el
desmarque de socios como el PNV por la tormenta judicial que cerca al
PSOE amenaza todavía más con una parálisis legislativa. Por ello, en el
Ejecutivo quieren aprovechar cualquier ventana de oportunidad para
desbloquear normas prioritarias encalladas en el Congreso.
Una de ellas es la reforma para endurecer el control de las plataformas
tecnológicas y prohibir el acceso de los menores de 16 años a las redes
sociales. La pretensión es darle un impulso a su tramitación, ahora varada en la Comisión de Justicia, tras la visita del Papa León XIV a España y la publicación de su primera encíclica -’Magnifica Humanitas’- con un mensaje a favor de la regulación de las nuevas tecnologías.
En Moncloa entienden que el pontífice no validará medidas concretas del
Ejecutivo, pero sí que tendrá un discurso favorable para impulsar y reforzar
asuntos de su agenda. Además del proyecto para impulsar las medidas contra
los “tecnoligarcas”, fuentes del ministerio de Transformación Digital que dirige Óscar López trasladan que, más en este contexto, “es difícil oponerse” a la ley sobre regulación de la inteligencia artificial que acaba de enviar al Congreso para su tramitación.
“Tiene razón el papa. Ninguna tecnología es neutral y, por tanto, la
inteligencia artificial tampoco es neutral. Pero quien la usa y para qué la usa, efectivamente, es todo menos neutral y lo estamos viendo. Y en ese sentido he felicitado a Su Santidad por centrar su primera encíclica en este tema, el de la dignidad humana en la era de la inteligencia artificial, que, por cierto, nos va a definir el presente y el futuro más inmediato del conjunto de la humanidad”, apuntaba Pedro Sánchez desde el Vaticano tras su audiencia con el Papa León XIV.
Tras ello, añadía que “estamos siendo muy insistentes en esta cuestión,
no solamente en cuanto a la tramitación de reformas importantes en las Cortes Generales, sino también a escala europea”.
La gran mayoría de socios del Ejecutivo concuerdan con lo propuesto
con Sánchez, aunque proponen otorgar más derechos a los menores
La pretensión del Gobierno es transaccionar con sus socios, antes de que se
cierre el periodo de sesiones este mes de junio, cambios en el proyecto de
ley de protección digital a los menores para incluir aspectos relativos a la
responsabilidad penal de los directivos de las plataformas, la penalización de la manipulación algorítmica y la amplificación de contenidos ilegales.
La gran mayoría de socios del Ejecutivo concuerdan con lo propuesto con Sánchez, aunque proponen otorgar más derechos a los menores, de tal forma que sea también necesaria su autorización para que los tutores puedan publicar información suya en redes sociales y que tengan la capacidad de solicitar la "supresión" de sus datos sin necesidad del consentimiento de los padres.
En el Ejecutivo tienen altas expectativas en el discurso que el Papa dirija a los parlamentarios el próximo 8 de junio. Tanto en lo referente a su posición en materia de inmigración, favorable a la acogida frente a la oposición de PP, Vox y Junts a la regularización extraordinaria de migrantes, como en contra los conflictos bélicos y la ruptura del multilateralismo por parte de la Administración de Donald Trump, y la inteligencia artificial.
Coincidencias en diagnóstico y soluciones
En su primera encíclica desarrolla posiciones coincidentes con las de Sánchez.
En ella se dice que el colonialismo actual “se apropia de los datos” y que, si los pueblos no deciden sobre el uso de esos datos, la era digital será “colonial bajo otra forma”.
El jefe del Ejecutivo, por su parte, habla del “colonialismo
silencioso” por la concentración de la IA generativa y del cómputo en muy
pocas empresas y países. Asimismo, León XIV advierte de que plataformas,
infraestructuras, datos y capacidad de cálculo están en manos de “grandes
actores económicos y tecnológicos” y que ese poder, concentrado “en pocas
manos”, tiende a hacerse opaco.
En la misma línea, el presidente del Gobierno ha denunciado que el rumbo de
la IA lo decide “un pequeño grupo de empresas” y denunció
una “concentración de poder” que deriva en “oligarquía”.
A nivel conceptual, el pontífice habla de “pequeños grupos muy influyentes”, “nuevos monopolios de la IA” y “pocos sujetos” que concentran datos, capital
informático y capacidad normativa. Sánchez ha venido utilizando conceptos
como “tecnocasta de Silicon Valley” para referirse a grandes actores
tecnológicos con poder sobre redes o “tecnoligarcas”.
En la encíclica se advierte también que “quien controla la IA impondrá su propia visión moral” como infraestructura invisible, mientras que Sánchez ha abogado como salida que la IA debe estar en manos de los pueblos, no de un “reducido grupo de personas”. ‘Magnifica Humanitas’, además, centra el criterio en que la IA respete la dignidad humana y sirva al bien común. El jefe del Ejecutivo, por su parte, se refiere a una IA “responsable, humanista, que sirva al bienestar de todos, sin dejar a nadie atrás”
Los tecnoligarcas de Silicon Valley apuntan a Europa
? Los magnates tecnológicos firman acuerdos con
Gobiernos europeos que amenazan la soberanía de los
Estados
? RTVE estrena 'ICE: la resistencia digital contra Trump'
sobre la lucha ciudadana contra la campaña
antimigración
MARTA VILLENA
14.05.2026 |
Los tecnoligarcas de Silicon Valley apuntan a Europa
El 20 de enero de 2025, no solo el presidente Donald Trump tomó posesión
de su cargo, también lo hicieron –metafóricamente– los tecnoligarcas. Los
dueños de las grandes empresas tecnológicas –Apple, Amazon, Google,
Meta, X, TikTok y Palantir– posaron con el mandatario del gobierno más
poderoso del mundo.
Una instantánea que vaticinaba el escenario actual: las tecnológicas de
Silicon Valley ya ocupan puestos dentro de la Casa Blanca, tomando
decisiones de extrema relevancia en la política nacional e internacional. Un
movimiento que pone en jaque la democracia estadounidense y que
siembra un áspero camino hacia la pérdida de soberanía en otros países.
Meses más tarde de aquella foto, en julio de 2025, se firmó el contrato que
lo cambiaría todo: el Enterprise Agreement entre el Departamento de
Defensa de EE.UU. y la empresa Palantir Technologies. El pacto comercial
habilitaba la compra de software militar por valor de 10.000 millones de
dólares y consolidaba otros acuerdos que ya venían desarrollándose entre
la compañía tecnológica y anteriores gobiernos estadounidenses, también
demócratas.
"Palantir tiene ahora el control absoluto de la infraestructura tecnológica de la potencia militar número uno del mundo en el ámbito de la defensa", apunta José Bautista, periodista y coautor –junto a la economista Francesca Bria– de The Authoritarian Stack, una investigación sobre el auge de los tecnoligarcas en Estados Unidos. "Con el peligro que esto entraña porque este reducido grupo de multimillonarios se muestran a favor del autoritarismo", añade.
El director ejecutivo de Palantir, Alex Karp, publicaba recientemente
un inquietante manifiesto refiriéndose a cuestiones como la geopolítica y la
seguridad o la relación entre el Estado, la ciudadanía y la industria
tecnológica; una declaración de intenciones donde se enaltece la creación
de un sistema posdemocrático gobernado por el poder tecnoligarca y
basado en el supremacismo blanco.
Vigilancia masiva y caza de inmigrantes
La relación contractual con la multinacional Palantir Technologies, fundada
por el magnate Peter Thiel, no solo se limita al Departamento de Defensa,
también se han firmado y ampliado acuerdos con el Departamento de
Seguridad Nacional, potenciando el desarrollo de un software de control de
personas, ImmigrationOS, usado en la controvertida campaña
antiinmigración llevada a cabo por la administración Trump, como
denuncian desde la organización sin ánimo de lucro Electronic Frontier
Foundation (EFF).
RTVE Noticias ha estrenado ICE: La resistencia digital contra Trump, un
documental que destapa estas prácticas de vigilancia masiva contra los
ciudadanos estadounidenses, que puede verse en RTVE Play. "El software
creado por Palantir cruza datos de salud, impuestos y control de fronteras
que permite localizar a personas y detenerlas sin una orden judicial",
explica Cooper Quintin, investigador de EFF. Desde su organización
también denuncian la vigilancia telefónica, en internet y en las calles,
llevada a cabo por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).
Sin embargo, nada de esto podría ocurrir sin la irrupción de directivos
tecnológicos en la Casa Blanca, como explica José Bautista. "Y aquí vemos casos cómo excargos de Palantir, del Grupo Thiel, Meta y Open AI han sido colocados en los departamentos de Estado, Defensa, Salud e Información
Federal", apunta el periodista. "Es la punta de lanza para extender este poder sobre otros sectores estratégicos como la educación,
comunicaciones, energía o comercio", añade.
Actores globales que controlan la información
Para Carme Colomina, investigadora del Centro de Investigaciones de
Asuntos Internacionales de Barcelona (CIDOB), la irrupción de estos
tecnoligarcas en el Gobierno estadounidense crea "una difusa línea
divisoria entre lo público y lo privado". "Financiaron la campaña de Donald Trump, han impuesto sus softwares y soluciones digitales para la gestión de sistemas públicos, y toman decisiones importantes en la política nacional e internacional”, advierte la experta.
Sin embargo, el poder de las tecnológicas de Silicon Valley no es nuevo, su
estrategia lleva años gestándose. "Se han convertido en actores globales con una enorme capacidad de influencia. Es impensable imaginar la guerra de Ucrania sin el papel de las grandes tecnológicas, empezando por los satélites de Starlink de Elon Musk que han facilitado las comunicaciones, pero también en otros conflictos o episodios de represión ciudadana a través de redes sociales", argumenta la investigadora de CIDOB. "Su poder se basa en la captura global del espacio público, de los datos de los usuarios.
Tienen mucha más información de los ciudadanos que los propios
gobiernos", señala.
La tecnología no es neutral, tiene un sesgo ideológico que ha quedado
demostrado en estudios como ¿Virando a la derecha? Estudio experimental
sobre el cambio de valor político en los modelos de los grandes modelos de
lenguaje, publicado en la revista Nature. Esta investigación señala que
ChatGPT, la IA desarrollada por Open AI, responde sesgadamente a
cuestiones políticas planteadas por los usuarios. "Y no solo este chatbot, también hemos visto respuestas partidistas de Grok, de X", apunta Colomina. "
Es muy peligroso que estos magnates con objetivos políticos y
económicos puedan controlar la información", advierte.
El uso ético de la IA fue precisamente la razón que hizo que Anthropic
perdiera su multimillonario contrato con la administración estadounidense.
"Fue la primera vez que una empresa de IA se enfrentó a un aparato militar, negándose a eliminar los límites éticos de su tecnología", explica la experta en asuntos internacionales.
El Departamento de Defensa catalogó a la
compañía de "riesgo en la cadena de suministro", cerrando cualquier puerta para contratos con el Pentágono.
Una amenaza para la soberanía europea
Ceder poder e información sensible del Estado a actores privados y
partidistas conlleva una pérdida de soberanía democrática. Una cuestión
que ha despertado la preocupación en Europa tras la firma de acuerdos con
estas empresas. "Alemania está intentando revertir el contrato que su
Ministerio de Defensa selló con Palantir", explica José Bautista.
"
Pero también vemos cómo Reino Unido hizo lo propio, cediendo la gestión
de su sistema de salud a la empresa de Peter Thiel. Incluso el Ministerio de
Defensa de España ha firmado un contrato con Palantir, del que no nos han
facilitado detalles pese a su requerimiento", añade el periodista.
"La UE ha intentado construir un marco legislativo [con la Ley de Servicios Digitales] que precisamente limita el poder monopolístico de estas grandes plataformas tecnológicas", señala Colomina.
Y añade: "Pero es necesario que los gobiernos sean responsables y no
hagan negocios con estas empresas, que exista más transparencia y
conciencia pública de lo que implica estar utilizando esta tecnología que
está siendo usada para la represión o para la transformación ideológica de
las sociedades".
Según la iniciativa EuroStack – Una alternativa europea para la soberanía
digital, Europa mantiene una dependencia preocupante sobre la tecnología
de Silicon Valley. Su último informe señala riesgos como la imposición de
normas no deseadas por parte de Estados Unidos, que afectan al control de
los europeos sobre información sensible de ciudadanos, empresas y
gobiernos; el robo de propiedad intelectual y el espionaje que puede dar
lugar a vulnerabilidades críticas; y el dominio del mercado con casos de
abuso de poder."
El reto europeo pasa ahora por mantener los límites a las grandes
tecnológicas, aunque vemos que existe un lobby muy potente desde la
Casa Blanca”, apunta Colomina. “Y, en este mundo digitalizado, la UE debe
crear alternativas a las herramientas de estas grandes compañías que
eviten esa dependencia", concluye
León XIV contra los tecnoligarcas
La primera encíclica de Prevost es un alegato contra la deshumanización
tecnológica, pero también política
El Papa, este lunes en la presentación de su primera encíclica, en el
Vaticano.MAURIZIO BRAMBATTI (EFE)
EL PAÍS
26 MAY 2026 –
León XIV contra los tecnoligarcas | Opinión | EL PAÍS
La primera encíclica de León XIV, publicada este lunes, es una declaración de resistencia ante el aparentemente imparable avance de una forma de entender la inteligencia artificial (IA) impulsada por los llamados tecnoligarcas. Esta tecnología está siendo dirigida por magnates que consideran al ser humano como algo mejorable como especie (y también prescindible individualmente) y que son partidarios de la integración hombre-máquina.
El documento de León XIV revela un alto perfil político del papa estadounidense, cuyo pontificado, iniciado hace poco más de un año, ha ido cobrando protagonismo en la conversación pública especialmente tras el enfrentamiento abierto con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en cuestiones como la inmigración y la guerra contra Irán.
En un acto inédito en la presentación de una encíclica, por cuanto intervinieron no solo altos representantes de la curia vaticana sino expertos en IA —incluyendo a Christopher Olah, ateo, cofundador de Anthropic y enfrentado a Trump—, León XIV presentó un documento de 110 páginas que puede considerarse como un programa de gobierno para una etapa de la Iglesia
católica que se prevé duradera, dado que tiene 70 años. Aunque el texto se
centre en la denuncia del empleo actual de la tecnología más avanzada, Robert Prevost trata de un modo muy concreto otros temas como la justicia social, la pederastia en el interior de la Iglesia, la memoria histórica, la superación del concepto de guerra justa, el fanatismo religioso, la deuda externa o una petición de perdón por la esclavitud.
Se esté de acuerdo o no con él, es de agradecer que Prevost se caracterice
por la claridad meridiana en sus afirmaciones. “Hay que desarmar a la
inteligencia artificial”, repitió en varias ocasiones, poniendo el foco en los sistemas autónomos que ya deciden sobre la vida y la muerte en el campo de batalla y que, en su opinión, en un futuro no muy lejano pueden hacerlo en otros escenarios no necesariamente bélicos. El Pontífice rebatió a su invitado de Anthropic cuando este afirmó que contaban con la Iglesia para atender a los que se “quedarán atrás” en el proceso.
“No se puede quedar nadie atrás”, subrayó el Papa.
Magnifica humanitas, título de la encíclica, sirve a un momento histórico. Está escrita con el objetivo declarado de actuar como la Rerum Novarum publicada hace 135 años por León XIII como respuesta al cambio de época que supuso la revolución industrial. Seguramente acierta Prevost al dar una importancia similar a la IA, pero conviene prestar atención (empezando por las jerarquías católicas locales y los partidos políticos que se proclaman católicos) a otros aspectos no menores.
La declaración de que el trato a los inmigrantes es la verdadera medida de la justicia de una sociedad, la defensa del multilateralismo contra la guerra, o el agradecimiento a los medios de comunicación que investigan los
abusos sexuales en el interior de la Iglesia.
Ya que toma partido claramente sobre cuestiones de fondo que tensan la
política mundial, Prevost podía haber sido más explícito en señalar a quienes amenazan estas realidades, especialmente la ultraderecha, que lo hace envuelta en la bandera de supuestos valores tradicionales y religiosos

