Cuba: ¿La próxima víctima? -- Julio Lázaro Torma

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Tras los ataques contra Irán, la guerra perdida contra esa nación y la invasión de Venezuela, los tambores y las bayonetas del decadente imperio apuntan ahora hacia la isla caribeña.
Así lo anunció la gobernadora de Puerto Rico, la gusana pro-Trump Jennifer González Colón, de 50 años.

Se creía que las tropas estadounidenses estacionadas en este palacio se estaban preparando y movilizando para una invasión terrestre y marítima de Cuba. Esto quedó demostrado por el traslado del portaaviones USS Nimitz desde el Atlántico Sur a aguas del Caribe, cerca de la costa sur de Cuba.
Según la misma fuente , «Estados Unidos planea un ataque contra Cuba la próxima semana» (del 31 de mayo al 6 de junio). Esta acción sería similar a la llevada a cabo el 3 de enero en Venezuela.

Trump se niega a rendirse, ni reconoce su derrota, en esta nueva guerra fría contra China e Irán. Por ello, ha decidido tomar represalias contra su intolerable enemigo, empleando contra el pueblo cubano y su gobierno los mismos métodos utilizados por el régimen sionista en la Franja de Gaza.
El duro bloqueo económico de 60 años, que impidió que la isla se desarrollara y ofreciera una alternativa viable al modelo capitalista estadounidense, no fue suficiente.

Durante este período, la población resistió el acoso y la agresión armada, como la de Playa Girón (1962).
Patrocinado y financiado por líderes estadounidenses de ambos lados del espectro político, que se alternan en la Casa Blanca. Una intervención militar en la isla caribeña servirá de pretexto para la invasión de Taiwán por parte de Pekín.

Algo que Donald Trump y los gobiernos de derecha que lo rodean no aceptarían.
Una invasión armada de Cuba sería un desastre mayúsculo. Los habitantes deberían resistir esta agresión planeada por Trump. El costo de la guerra sería muy alto para los Estados Unidos de América y para el futuro político y personal de Donald Trump.

Ha invertido en una rebelión interna al endurecer el embargo. Reduciendo el hambre, la miseria, la sed y los apagones, como lo demuestran las acusaciones contra el comandante y expresidente Raúl Castro Ruiz, de 96 años.

Del mismo modo, las rebeliones internas patrocinadas y financiadas por la Casa Blanca en los países atacados por ella —Irán, Venezuela y Palestina— también fracasaron.

Lo cual no hizo sino reforzar el sentimiento popular de las masas, así como el nacionalismo, el patriotismo y el apoyo a sus gobiernos.
En este momento de incertidumbre, enfrentando un ataque yanqui en la isla rebelde conocida como el «faro de la libertad» en el hemisferio occidental.
El pueblo no renunciará a su dignidad, a la revolución ni a los logros alcanzados. No habrá, ni veremos, una segunda versión de Panamá (1989) y Venezuela (2026).

Si el gobierno de Estados Unidos está interesado en Cuba y su gobierno/régimen, primero debería levantar el embargo criminal, en lugar de intensificarlo o atacar a un pueblo pacífico que siempre ha sido tranquilo y nunca ha librado una guerra contra nadie.

Quizás, antes de invadir o atacar Cuba, Trump instigue alguna guerra artificial en el continente para desviar la atención de una inminente invasión contra el pueblo y la soberanía cubanos.

La guerra nunca será el mejor camino; dejemos que la gente viva en paz.
Exigimos respeto a la dignidad y la soberanía nacional y popular del pueblo cubano, así como a los logros de la Revolución y al símbolo de esperanza que despierta y representa para los pueblos y naciones del Sur Global.
¡Cuba libre! ¡Toda la solidaridad con el pueblo cubano!