El dios de Trump no es el mismo en el que creemos la mayoría de los cristianos -- José Manuel Carrascosa Freire

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Enviado a la página web de Redes Cristianas

Hoy comienzo el día escuchando las noticias con unas palabras de Donald Trump, en la que menciona que su palabra preferida es: “aranceles”, después de Biblia y de Dios. Ante esto le tengo que decir: “sepulcro blanqueado por fuera, pero por dentro lleno de corrupción y podredumbre”

Es que habla de dios, pero no es el mismo Dios en que creemos la mayoría de los cristianos, que es el Dios de Abraham, el Dios de Jacob el Dios de Isaac, el Dios de Jesús. El suyo es el dios Mamón, el dios de la riqueza y del poder. Algo muy diferente a lo representa el Papa León XIV y, si no, veamos algo que dice León XIV en Bemenda Camerún:

Discurso de León XIV en Camerún:
“Es una alegría para mí estar entre ustedes en esta región tan atormentada. Y tal como acaban de demostrar sus testimonios que ha azotado, todo el dolor que os ha azotado a su comunidad hace que hoy sea aún más que evidente esta certeza: ¡Dios nunca nos ha abandonado! ¡En Él, en su Paz, siempre podemos volver a empezar!

El arzobispo de Bemenda Camerún Monseñor Andrew Nkea Fuanya recordo la profecía que esclama: ¡”Que hermosos son sobre la montaña los pasos del que trae la buena noticia, del que proclama la paz!” (Is 52,7). Así saludaba mi presencia entre ustedes, pero yo ahora quisiera responder: ¡Qué hermosos son también los pies que dan ustedes cubierto del polvo de esta tierra ensangrentada toda, pero fertil; de esta tierra ultrajada, ¡pero rica en vegetación y en sus frutos! Son los pies que los han traído hasta aquí y que, a pesar de las pruebas y los obstáculos, los han mantenido en los caminos del bien.

Les doy las gracias, porque ¡es cierto! Estoy aquí para anunciar la paz, pero descubro rápidamente te que son ustedes los que me anuncian a mí y al mundo entero. De hecho, como acaba de recordar uno de ustedes, la crisis que ha sacudido estas regiones de Camerún ha acercado más que nunca a las comunidades cristianas y musulmanas, a tal punto to que sus líderes religiosos se han unido y han fundado un Movimiento por la Paz, a través del cual tratan de mediar entre las partes en conflicto.
¡En cuántos lugares de la tierra desearía que sucediera lo mismo! ¡Bienaventurados los que trabajan por la paz!

En cambio, ¡ay de quienes doblegar las religiones y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sucio y tenebroso! Si, queridos hermanos y hermanas, ustedes que tienen hambre y sed de justicia, ustedes los pobres, los misericordioso, los mansosy los de corazón puro, ustedes que han lloramos,¡ustedes son la luz del mundo! (cf.Mt 5, 3-14)

Bamenda, ¡hoy eres la ciudad puesta en lo alto del, monte, espléndida a los ojos de todos!
Hermanas y hermanos, sean por mucho tiempo la sal que da sabor a esta tierra la sal que da sabor a esta tierra, ¡no pierda su sabor a esta tierra, ¡no pierda su sabor tampoco en los años venideros! Atesoren lo que ha unido y lo que han compartido en la hora delllanto. Sean aceite que se derrama sobre las heridas humanas.

En este sentido, quiero expresar mi gratitud a todas aquellas personas, en particular, a las mujeres, laicas y religiosas, que atienden a las personas traumatizada por la violencia. Es una labor inmensa, invisible, cotidiana y, como ha recordado la Hna. Carne, expuestas peligro. ,os señores de la guerra fingen no saber que basta un instante para destruir, pero que menudo no basta una vida para reconstruir.

Disimulan no er que se necesitan miles de millones de dolares para matar y devastador, y que no se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar y levantar. Quienes saquean los recursos de la tierra que les pertenece, suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en un espiral de desestabilizacion y muertes sin fin.
Esto es un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda con ciencia re ta debe denunciar y repudiar, eligiendo una vuelta “U”-la conversión- que conduce e en la dirección opuesta, por el camino sostenible y rico en fraternidad humana.

El mundo está siendo destruido por u os pocos dominadores y se marchó tiene en pie gracia a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios.Son la descendencia de Abraham, tan incontable como las estrellas en el cielo y los granosde arenas en la playa del mar. Mirémonos a los ojos: ¡ya somos este pueblo i menso! No hay que inventar la paz, hay que acogerlo, asuqmiendo al prójimo como hermanos y como hermanas. Nadie elige a su hermanos y hermanas:¡solo tenemos que invitarnos unos a otros! Somos una sola familia y habitamos la misma casa, es maravilloso que las culturas antiguas han cuidado durante milenios…1

El santo Padre pronunció un alegato contra la guerra, precisamente en esta “región atormentada” y en esta tierra realidad ensangrentada, pero fertil; de esta tierra ultrajada, pero rica en vegetacion y generosa en frutos. ¡En cuántos lugares de la tierra desearía que sucediera lo mismo!¡Bienveturados los que trabajan por la paz!¡ay de quienes doblegan las religio es y el mismo nombre de Dios a sus propios intereses militares, económicos icos y políticos, arrastrando lo que es santo hacia lo más sucio y tenebroso!…”disimulan no ver se nececitan miles de millones es de dólares para matar y desvastar, y queno se encuentran los recursos necesarios para sanar, educar levantar….suelen invertir gran parte de las ganancias en armas, en un espiral de desestabilazión y muerte sin fin”. “El mundo está siendo destruido por unos pocos dominadores y se mantiene en pié gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios”.

Queridos hermanos y hermanas de Bamenda, estos son mis sentimientos mientra estoy entre ustedes. ¡Trabajemos juntos por la paz! “hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demas y para los demas”Así nos exhortó mi querido predecesor a caminar juntos, cada uno según su vocacion, ampliando los límites de nuestras comunidades…Esto es un mundo al revés, una distorsión de la creación de Dios que toda conciencia recta debe denunciar y repudiar, eligiendo una vuelta a la conversión que conduce en la dirección opuesta, por el camino sostenible y rico en fraternidad humana.

El mundo está siendo destruido por unos pocos dominadores y se mantiene en pie gracias a una inmensidad de hermanos y hermanas solidarios. Son la descendencia de Abraham, tan incontable como las estrellas del cielo y los granos de arena en la playa del mar. Mirémonos a los ojos:¡ya somos este pueblo inmenso! No hay que inventar la paz, hay que acogerla, asumiendo al prójimo como hermano y como hermana. Nadie elige a sus hermanos y hermanas: ¡sólo tenemos que aceptarnos unos a otros! Somos una sola familía y habitamos la misma casa, este maravilloso planeta que las culturas antiguas han cuidado durante milenios.

El Papa Francisco escribió la Exhortación apostólica Evangelii Gaudium algo que vino a mi mente al escuchar las palabras que ustedes decían:”La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra” (E. G. 273).

León XIV da un paso más en la línea del pontificado del Papa Francisco, señala a los gobiernos como el de EE.UU. y fabricantes de armas como los causantes de crímenes de las guerras que nos azotan.

El todo poderoso Trump entre otros recibe lo que cosecha. Un estado unidence de Chicago, forjado en tierras de gran pobreza, exclusión, donde la frontera que Perú sufre en contraste con los EE.UU de América pone en su sitio al brabucon de Trump: el lugar de los impíos, de los sin Dios, de los genocidas.