Trabajos presentados al Premio Redes Cristianas- 13

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Itinerarios del seguimiento a Jesús desde los pobres y la tierra

Abilio Peña Buendía

Recorro con el corazón momentos significativos del trasegar de una iglesia fiel al seguimiento de Jesús, particularmente en América Latina, con ocasión de la conmemoración de los 20 años del surgimiento de Redes Cristianas en España, con quienes nos hemos encontrado en momentos muy significativos para nuestras construcciones comunes.

Raíces de la fe transformadora.

La iglesia de los pobres ha estado directamente vinculada a los movimientos de liberación en el continente a través de las comunidades eclesiales de base. Fue alimentada por teología anti idolátrica, liderada por Franz Hinkelammert(La Teología de la Liberación en el contexto económico y social de América Latina: economía y teología o la irracionalidad de los racionalizado, 1996. https://coleccion.uca.edu.sv/s/franz-hinkelammert/item/10924), rescatando al Dios de la Vida, diluido en la teología sacrificial que justificaba incluso los sacrificios humanos propiciados por la sociedad occidental.
Por su parte, la teología del pueblo, desarrollada principalmente en Argentina por Juan Carlos Scannone (El Método de la Teología de la Liberación, Teoloxicas Xaveriana, 1982. file:///C:/Users/Abilio%20Pe%C3%B1a/Downloads/wpalacios,+Juan+Carlos.pdf), acompañó al pueblo en su expresión de religiosidad popular y en el proceso de construcción de otro modelo de sociedad desde la iglesia de los pobres, fue referenciada en diversas ocasiones por el papa Francisco durante su pontificado.
Un aporte esencial del estudio bíblico a nivel global fue el rescate del Jesús histórico en relación con el Cristo de la fe. Este rescate, desde muchas escuelas, basado en la arqueología, la crítica histórica y la crítica literaria, nos permite aproximarnos, de la mano de la ciencia, a lo que podemos saber de Jesús de Nazaret. Grosso modo, como lo expone Dominique Crossan (Crossan J.D., Jesús Vida de Un Campesino Judío, Critica, Barcelona, 1995.) fue un campesino judío de Galilea, predicó el reino de Dios caracterizado por la comensalía abierta sin excluidos, curaba por fe y subvertía con su práctica el orden social y religioso establecido, construyó una comunidad de seguidores cercana, enseñaba con parábolas ligadas a la tierra, la fertilidad y los animales, fue ajusticiado por el imperio romano en complicidad con los líderes religiosos de la época y, tras su asesinato, la comunidad dispersa por el miedo se volvió a reunir en su memoria para vivir según el ejemplo de Jesús.
En una mirada del Jesús histórico en relación con lo eclesial, Norman Lohfink (La Iglesia que Jesús Quería, Declee de Brower, Bilbao, 1986. file:///C:/Users/Abilio%20Pe%C3%B1a/Downloads/wpalacios,+Juan+Carlos.pdf) describe las relaciones sociales derivadas de ese proyecto común. En un examen crítico de los Evangelios y de las primeras comunidades de seguidores de Jesús, muestra que les invitaba a construir una comunidad-familia sin los defectos de la familia natural, negando la posibilidad de que alguien se erigiera en padre, por la relación de subordinación y dominación que ello suponía. A su vez, una comunidad de contraste, que encarna los valores del reinado de Dios: justicia, no violencia, solidaridad, fraternidad, comunidad abierta a las personas excluidas, signo de contradicción.
Hoy, la comunidad que Jesús quería es inclusiva de mujeres, afrodescendientes, pueblos originarios, diversidades sexuales, religiones y también de la naturaleza no humana. En esa dirección responde a la crisis de género, étnica, religiosa y ecológica, posibilitando una teología en cada una de esas intersecciones. Así, se requiere una comunidad modelo, visible, que se exprese desde lo concreto y se conecte con lo local, regional, nacional e internacional.

Seguimiento de Jesús en el bioma amazónico

La conciencia de la crisis climática, la exposición de los límites de la tierra por parte de comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, ribereñas e insulares, corroborada por la ciencia, ha hecho que este clamor de la tierra, que resonó en la Cumbre de la Tierra de Río de 1992, haya sido asumido por el papa Francisco, quien se inspiró en Francisco de Asís para acuñar la expresión “ecología integral” en su encíclica Laudato Si, que aborda la defensa de todas las vidas: la humana, amenazada por la injusticia social, y la naturaleza, amenazada por la injusticia climática.
A mi modo de ver, la expresión más avanzada de eclesialidad inspirada en los criterios aportados por el Jesús histórico y la comunidad de sus seguidores más cercanos es la que se construye hoy desde la Amazonía. En esta oportunidad, y desde el poder de la institucionalidad dirigida por el papa Francisco y seguida por el papa León XIV, se logró posicionar otra manera de ser iglesia y construir en un punto geográfico específico, en un contexto especialmente crítico para la humanidad, que es el bioma amazónico, con sus diversos habitantes y con el agua, la tierra, el aire y los bosques.
Quiero destacar varias citas que expresan conquistas de la iglesia de las/los pobres y de redes cristianas diversas que han buscado hacer vida el evangelio de Jesús en distintos contextos:

Conversión sinodal-comunitaria: “Para caminar juntos, la Iglesia de hoy necesita una conversión a la experiencia sinodal”. Se trata de transformaciones radicales hacia la fidelidad al Evangelio, en dirección al diálogo, la escucha, el consenso y la participación de todas y todos en la toma de decisiones, “superar el clericalismo y las imposiciones arbitrarias”.(Sínodo de los Obispos, Documento Final de la Asamblea Especial para la Región Panamazónica: Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral (26 de octubre de 2019), n. 88. Ver: https://secretariat.synod.va/content/sinodoamazonico/es/documentos/documento-final-de-la-asamblea-especial-del-sinodo-de-los-obispo.html)

La comunidad eclesial está al servicio a una ecología integral en la amazonia , entendida como la unión de la defensa del ambiente con la lucha de los pueblos por la justicia social. (Cfr. 91)

Ministerios igualitarios para mujeres y hombres: “Para la Iglesia amazónica es urgente que se promuevan y se confieran ministerios para hombres y mujeres de forma equitativa” (Ibid 95)

Miembros de la comunidad pueden asumir la pastoral: “El Obispo puede confiar, por un mandato de tiempo determinado, ante la ausencia de sacerdotes en las comunidades, el ejercicio de la cura pastoral de la misma a una persona no investida del carácter sacerdotal, que sea miembro de la comunidad (Ibid 96)

Es necesario que la mujer tenga espacios y garantías para ejercer su liderazgo eclesial, especialmente en las instancias de gobierno (Ibid 101). Como lo requirió el sínodo, “pedimos sea creado el ministerio instituido de “la mujer dirigente de la comunidad” (Ibid 102)

La formación de la vida religiosa, del clero y de agentes de pastoral debe incluir “diálogo ecuménico, interreligioso e intercultural, la historia de la Iglesia en la Amazonía, el afecto y la sexualidad, la cosmovisión indígena, la ecología integral y otros temas transversales que son típicos del ministerio, la eco-teología, la teología de la creación, las teologías indias, la espiritualidad ecológica, la historia de la Iglesia en la Amazonía, la antropología cultural amazónica”. (Ibid 106)


Ordenación sacerdotal de diáconos casados: Se trata de personas de la comunidad “que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica”. (Ibid 111)

Creación de un organismo episcopal que promueva la sinodalidad: “En especial incorporando la propuesta de la ecología integral, afianzando así la fisonomía de la Iglesia amazónica” (Ibid 115). Este organismo ya fue constituido: la Conferencia Eclesial de la Amazonía, presidida por el cardenal Pedro Barreto en colegialidad con cuatro vicepresidentes: Patricia Gualinga (representante de pueblos indígenas), Mauricio López (representante del laicado), Laura Vicuña (representante de la vida religiosa) y Zenildo Lima (representante de diáconos y sacerdotes). Esta conformación plural da buena cuenta de la eclesialidad fiel al seguimiento de Jesús en contextos especialmente sensibles para la humanidad como el de la Amazonía.

Elaboración de un rito amazónico: “Que exprese el patrimonio litúrgico, teológico, disciplinario y espiritual amazónico”. Este rito ya fue elaborado y celebrado por León XIV el 9 de julio de 2025, quien manifestó que el mundo arde por el calentamiento global y por los conflictos. (https://efeverde.com/el-papa-leon-xiv-aprueba-una-nueva-misa-para-impulsar-la-conciencia-ecologica-global/)

En deuda con la descolonización del cristianismo

Las acciones que no han sido asumidas por la jerarquía católica sí lo han sido por expresiones de la iglesia de los pobres y la iglesia liberadora a nivel global. El cristianismo y sus expresiones eclesiales, en particular las iglesias, deben asumir su responsabilidad histórica en la colonización con acciones reparadoras en consecuencia. Un buen ejemplo son las que se han venido dando en América. En este año 2025, dos gestos decoloniales de la iglesia se han desarrollado en Estados Unidos y en Colombia, buscando la reparación de los daños causados a los pueblos indígenas por su intervención en diferentes episodios que significaron ocupación, explotación, expulsión, esclavitud, muerte por impactos microbianos, adoctrinamientos forzosos y asimilación forzada.
Uno de estos actos tuvo lugar en Wisconsin , Estados Unidos, el 31 de octubre, donde las hermanas Franciscanas de la Adoración Perpetua, devolvieron las tierras en la que funcionaba su Centro de Espiritualidad Franciscana Marywood (https://www.fspa.org/news/a-historic-act-of-restoration-fspa-returns-arbor-vitae-property-to-lac-du-flambeau-tribe). Los receptores, fueron los indígenas de la comunidad Lac du Flambeau Chippewa de la región de los Grandes Lagos.
No se trató de un acto de caridad, sino de un proceso de verdad, justicia y reparación, en el que la comunidad religiosa, interpelada por sus convicciones, llegó a acuerdos con el pueblo indígena, concluyendo que no había otra posibilidad de reparación y de honrar la reconciliación que la devolución de sus tierras ancestrales. Esta es la primera devolución de tierras conocida a una comunidad indígena como reparación por la colonización y por la institucionalización de los internados que atravesó toda nuestra América.
En Colombia, en los momentos claves de 2017, 2023 y ahora 2025, se han dado diferentes pasos, no directamente desde la jerarquía de la iglesia, sino desde miembros de comunidades religiosas, sacerdotes y laicos que vieron en la conmemoración de los 488 años del incendio del Templo del Sol de Sogamoso, por parte de Gonzalo Jiménez de Quesada, y los 800 años del Cántico de las Criaturas de San Francisco de Asís, la inspiración para seguir avanzando hacia la reconciliación.
El Templo del Sol de Sogamoso, donde los conquistadores genocidas prendieron fuego al templo mientras saqueaban las ofrendas de oro entregadas a la tierra, al sol y a la luna por parte de pueblos originarios que llegaban en romería desde lugares lejanos, como la Sierra Nevada de Santa Marta, requería semanas de travesía. Alrededor del templo, antropólogos encontraron víctimas masacradas, una de ellas correspondía a una mujer joven con perforación en el cráneo por arma de fuego, acción precedida por la masacre de Bogotá, de Tunja y de Sogamoso.
En el propio lugar del incendio y exterminio, tuvo lugar la petición de perdón por parte de miembros de la iglesia católica, la mayoría franciscanas y franciscanos. Allí, abuelas y abuelos muiscas manifestaron que desde hace mucho tiempo esperaban ese gesto y, junto con representantes del pueblo Misak Misak, concedieron el perdón. Previamente se reseñaron las 5 masacres documentadas por el antropólogo José Vicente Rodríguez en su reciente libro “Tras las Huellas de los Chibchas de los Andes Orientales de Colombia” (https://publicaciones.icanh.gov.co/index.php/picanh/catalog/book/293)
A pesar de la generosidad de los pueblos Muisca y Misak Misak, quienes otorgaron el perdón, se evidencia que aún faltan acciones específicas que apunten a la reparación del daño causado, pues los restos del responsable del incendio y la masacre reposan, como si se tratara de un santo, en la Catedral Primada de Colombia, en Bogotá, lo que constituye una afrenta a la memoria de los ancestros victimizados. Un acto de reparación y sanación sería, entonces, la extracción de los restos del genocida del principal lugar de culto católico del país.
En consecuencia más de 200 muiscas, Misak Misak, sacerdotes, religiosas y religiosos, teólogas y teólogos, académicos de Colombia y del exterior enviaron una carta (https://x.com/RTVCnoticias/status/1978914145522323734?t=6eKmR1SKY1O_JuyUobhe1Q&s=08) al arzobispo de Bogotá, Monseñor Rubén Salazar, solicitando el retiro de los restos, pues desde 2017, otros 1000 miembros de la iglesia, en el contexto de la visita del papa Francisco, pidieron perdón a los pueblos originarios y elevaron formalmente la solicitud, sustentada en las expresiones de perdón del papa Juan Pablo II y del propio papa Francisco.

Otro soporte eclesial para esta solicitud es la contundente comunicación (https://www.humandevelopment.va/es/news/2023/nota-congiunta-sulla-dottrina-della-scoperta.html) de los dicasterios del Vaticano para el Desarrollo Humano Integral y Dicasterio para la Cultura y la Educación, publicado del 31 de marzo de 2023 en el que afirman que la doctrina del descubrimiento no es católica y que “es justo reconocer estos errores, reconocer los terribles efectos de las políticas de asimilación y el dolor experimentado por las poblaciones indígenas, así como pedir perdón”. Dentro de esta doctrina destacan las bulas con las que el papa Alejandro VI (https://www7.uc.cl/sw_educ/historia/expansion/HTML/p2503.html) donaba tierras, que no les pertenecían fruto de la ocupación violenta, a los Reyes de Castilla, en el año 1493.
Gestos concretos como el retiro de los restos del genocida Jiménez de Quesada de la Catedral Primada de Colombia, al igual que las acciones de devolución de tierras por parte de comunidades religiosas a los pueblos originarios en Estados Unidos, son testimonios de que la reconciliación basada en el reconocimiento de la verdad histórica y la petición pública de perdón son posibles y necesarias. Hace falta que la iglesia institucional las asuma con la valentía de Jesús de Nazaret.
Así, sigue viva la teología liberadora que anima a la iglesia de los pobres; como también la necesidad de volver siempre al Jesús histórico y a la comunidad por él inspirada, buscando materializar expresiones eclesiales, que responden, desde la práctica, al egoísmo, la competencia, la destrucción de la vida humana y de toda la naturaleza. Hoy día una expresión de esta comunidad tipo es la iglesia que se viene configurando en la Amazonía y aquella que con decisión asume la descolonización del cristianismo desde gestos especifico como la devolución de tierras y la búsqueda de retirar de los templos los restos de conquistadores.