Otro Mundo es posible
Felices quienes creen que las personas más empobrecidas y marginadas son las preferidas de Dios y optan por su causa.
Felices quienes les acompañan en todas sus luchas, sus alegrías, sus sufrimientos y sus esperanzas.
Felices quienes no creen que las personas empobrecidas sean perfectas e intachables, sino que Dios les ama precisamente por la exclusión que sufren.
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