diosenlafrontera
La guerra no es un tablero geopolítico ni una partida de ajedrez. Es sangre, miedo, gritos, silencio.
Un líder que evadió la guerra habla de guerras como si fueran inevitables. Invoca a Dios mientras normaliza la amenaza y encuentra aplauso en quienes deberían incomodarse. No es una contradicción: es el síntoma. Ver noticia original en …

