Público
La muerte de Jameneí no implica el fin del régimen islámico, pero obliga a Irán a llenar rápido ese vacío y refuerza el peso de Israel en Oriente Medio y su influjo sobre EEUU.
Estados Unidos e Israel han jurado cambiar el régimen islámico que gobierna Irán desde 1979, pero, aunque han asesinado a su líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, aún están muy lejos de sacar a los clérigos chiíes del poder. Ver noticia original en …

