todos-uno
La santidad cristiana florece, con frecuencia, en los lugares más olvidados y heridos de la humanidad.
Los más pobres entre los pobres, los que no solo carecen de bienes, sino también de voz y de reconocimiento de su dignidad, ocupan un lugar especial en el corazón de Dios.
Son los preferidos del Evangelio, los herederos del Reino (cf Lc 6,20). Es en ellos donde Cristo sigue sufriendo y resucitando. Ver noticia original en …

