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Las tres peticiones iniciales presentadas al Padre en beneficio de la humanidad, han quedado plasmadas en la primera parte de este modelo de oración:
La primera ha sido referida a su identidad, a su Nombre:
Pide que todo ser humano vaya desechando la idea de Dios como un ser desconocido, oculto y alejado que empequeñece e infunde temor.
Solicita aquello que desea y por lo que trabaja: el reconocimiento universal de su identidad a través de la experiencia de la fraternidad: Él es “el Padre”, quien, sin interferir en la libertad, ofrece la posibilidad de alcanzar la plenitud humana.
La segunda, a su Soberanía:
Reclama que se abandone la búsqueda de la seguridad en el dios dinero y la sumisión al dominio aplastante de los poderosos, y se acepte como única Soberanía un señorío no representado por tronos, coronas, joyas ni ampulosos ropajes, sino por la única prenda identificativa del más alto nivel: el delantal, signo de estar al servicio a todas horas de sus hijos, una sociedad de hermanos: su reinado.
La tercera, a su Designio:
Solicita que la humanidad global rechace los planes criminales de los dueños de la tierra, programas destructivos del ser humano y la naturaleza, y se acoja al designio establecido por el Padre de una vida feliz en igualdad, donde cada persona ocupa el lugar que le corresponde: el principal.
Una vez mostrados sus deseos para el universo humano, la comunidad expresa para sí misma sus anhelos. Lo hará a través de cuatro peticiones. En ellas destaca el uso abundante del pronombre personal de primera persona en plural: “nosotros”, que se repite hasta en ocho ocasiones. Ese empleo revela, no solo al sujeto colectivo que ora, sino que lo pedido responde a sus propias necesidades. La primera de esas peticiones se lee del siguiente modo:
“Nuestro pan del mañana dánoslo hoy”
La versión oficial recita: “Danos hoy nuestro pan de cada día”. Este enunciado ramplón siembra dudas nada más leerlo. Su repetición no logra sino corroborar la endeblez del pedido. Ese carácter insustancial emana del desacierto de una traducción que parece haber puesto el acento en la preocupación de la comunidad por conseguir el alimento diario. Tal intranquilidad choca de frente con la realidad de una sociedad alternativa donde reina la felicidad de haber alcanzado la justicia. Su oposición a la enseñanza del Galileo resulta evidente:
“Conque no andéis preocupados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Son los paganos quienes ponen su afán en esas cosas. Ya sabe vuestro Padre del cielo que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero que reine su justicia, y todo eso se dará por añadidura” (Mt 6, 31-33).
La formulación de la petición aparece diáfana y no presenta dificultades: ??? ???? ??????? (“danos hoy”). Está construida con tres elementos: un imperativo (???; ‘da’) del verbo ?????? (‘dar’); el dativo del pronombre personal de primera persona en plural: ???? (‘a nosotros’) y el adverbio: ??????? (‘hoy’). Esta expresión (“danos hoy”) se lee en el texto original al final del enunciado: ??? ?????? ???? ??? ?????????? ??? ???? ???????; la versión oficial, en cambio, la coloca al principio. La fórmula expresa:
a. Conocimiento de lo que se demanda,
b. necesidad de poseerlo,
c. plena confianza en que será concedido y
d. una total disposición a recibirlo.
A todo ello se añade una nota específica: La solicitud descarta la espera; requiere que no haya demoras. La comunidad lo exige con urgencia, al momento: “HOY”.
El objeto que reclama representa una necesidad vital: “Nuestro PAN” (??? ????? ????; lit.: ‘el pan de nosotros’). En aquella cultura, el pan no estaba considerado como acompañante de la comida, era la comida fundamental.
El término ‘pan’ (?????) alude al alimento diario imprescindible para la vida; de ahí la pronta respuesta exigida: “danos HOY”. Compartir el pan genera lazos de amistad y cohesiona hasta el punto de saciar con un superávit capaz de solventar definitivamente el problema crónico del hambre en el mundo, algo incompatible con la ambición que cierra el paso a la lógica. Y tan esencial, que no puede caer en el olvido de los adheridos al Programa de Jesús.
El pan es figura del Proyecto; un Proyecto liberador. Así se descubre en el relato de la mujer siro-fenicia. La comunidad autora del cuarto evangelio expresó su experiencia de considerar al Galileo como alimento que proporciona la Vida. La adhesión a su persona y su Proyecto elimina el hambre de una vez por todas:
“Yo soy el pan de la vida. Quien se acerca a mí nunca pasará hambre y quien me presta adhesión nunca pasará sed” (Jn 6,35).
Cuando en la oración del Padre nuestro Jesús anima a la comunidad a pedir el pan: “Danos hoy NUESTRO PAN…” no se refiere a un chusco ordinario, sino al específico que conocen y les corresponde. ¿Cómo entender el significado del pan en esta petición? El texto original griego califica al pan con un ´termino específico: ??? ????????? (leído: ‘epiousion’).
La versión oficial rebaja el profundo sentido de la petición hasta trivializarlo al traducir el adjetivo articulado ??? ????????? (leído: ‘ton epiousion’) del siguiente modo: “Danos hoy nuestro pan DE CADA DÍA”.
Este extraño término, ??? ????????? (‘ton epiousion’), lo encontramos exclusivamente en la oración del Padre nuestro de Mateo y Lucas (11,3), pero ¡en ningún otro texto escrito en lengua griega! Esto conduce a pensar, como hizo Orígenes en el siglo III, que el adjetivo fue inventado por la fuente de ambos evangelistas a partir del pepeimi’: articipio ??????? (leído: ‘epiousa’), del verbo ?????? (leído: ‘avanzar’, ‘adelantarse’), usado para decir ‘mañana’, ‘al día siguiente’ (? ??????? ?????).
Jerónimo de Estridón tradujo ??? ????????? (ton epiousion’): en el Padre nuestro de Mateo por “supersustancial” (“Panem Nostrum supersubstantialem da nobis hodie”) y el de Lucas por “cotidiano” (“Panem Nostrum quotidianum da nobis hodie”). El bandazo de una a otra traducción es signo inequívoco de que Jerónimo no supo dar con la manera idónea de traducir esta palabra desconocida. Él mismo confirmó este hecho con ocasión de traducir el texto de un evangelio apócrifo, ahora perdido: el llamado evangelio de los Hebreos o de los Nazareos.
Al parecer ese texto se escribió en siríaco con los caracteres propios de la lengua del escriba, el hebreo. Este dejó escrito el término: ‘mahar’; ??? en correspondencia al adjetivo ??? ????????? (ton epiousion’), lo que sirvió a Jerónimo a salir de dudas y dar con su significado en la oración del Padre nuestro. Así lo expresó:
“In Evangelio, quod apellatur secundum Hebreos, pro supersubstantiali pane reperi mahar, quod dicitur crastinum, ut sit sensus: panem Nostrum crastinum, i.e. futurum, da nobis hodie” (“En el evangelio llamado según los Hebreos se encuentra mahar, que quiere decir ‘de mañana’, en lugar de sobresustancial; de manera que el sentido resulta así: Danos hoy el pan de mañana, esto es, el del futuro.
Y a continuación añade:
“In Hebraico Evangelio secundum Matthaeum ita habet: Panem Nostrum crastinum da nobis hodie, hoc est, panem quem daturus es in regno tuo, da nobis hodie” (“En el evangelio Hebreo según San Mateo se dice: Danos hoy el pan de mañana, esto es, danos hoy el pan que vas a darnos en tu reino”).
Con esa misma expresión recitan en la actualidad el Padre nuestro en árabe los cristianos de Egipto diciendo: “Nuestro pan del mañana…”.
“El pan del mañana” hace referencia al banquete de desbordante alegría, esplendoroso e inigualable, presidido por el Padre como celebración de la plenitud humana y la Vida definitiva. La comunidad expresa así su deseo de vivir a diario ese festejo conmemorativo de la fraternidad universal alcanzada. Lo que la comunidad pide se traduce en esfuerzo por realizarlo y disfrutarlo “HOY”. El Padre no pondrá pegas al pedido de la comunidad:
“O es que si a uno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a ofrecer una piedra?” (Mt 7, 9).

