El rincón del peregrino
Necesitas la audacia de la primera vez: De amar y actuar como el Sol, sin calcular el gasto. De callar como el buen leproso, que se sabe vacío, para que Él hable en la voz del oprimido.
Solo el Cristo de la calle, el de los pies descalzos, hablará por ti.
Hablará el día en que tu vida sea el único Evangelio
abierto en la mesa pobre de este mundo. Ver noticia original en …

