ZOHRAN MAMDANI, OTRA POLÍTICA

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 “No creo que haya visiones del futuro en la música pop. No tenemos ninguna imagen de futuro que no sea catastrófica”, confiesa el crítico musical Simon Reynolds (El Salto, 24-9-2025). Probablemente refleja una opinión generalizada en nuestros días. Sin embargo, el reciente triunfo electoral para la alcaldía de New York de Nohran Mamdani puede constituir una iniciativa política que sí ofrece alternativas.

Nueva York, una de las ciudades más ricas y diversas del mundo, es también una de las más desiguales y hostiles. Las comunidades migrantes sufren las tasas más altas de precariedad laboral y violencia. Los crímenes de odio contra latinos y afrodescendientes, aumentaron un 900% en Manhattan durante 2024. No se ha incrementado la criminalidad, lo que ha aumentado es un clima social alimentado por el discurso trumpista y amplificado por medios de comunicación que asocian migración con delincuencia o saturación de servicios públicos.

En este panorama, semejante a tantas otras ciudades occidentales, la campaña electoral de Mamdani ha conseguido recuperar la esperanza política de un buen sector de ciudadanos, migrantes o no. ¿Cuál ha sido su estrategia?

Conocimiento de la realidad concreta:  Durante años, Mamdani y sus equipos han estado presentes en los barrios participando en sus asambleas, conociendo de primera mano sus preocupaciones cotidianas. Lo que les ha permitido elaborar un proyecto de ciudad desde las necesidades de sus vecinos: jóvenes endeudados, familias migrantes, trabajadores precarios, inquilinos ahogados por los alquileres, etc.

No basta con análisis indignados; la rabia, si no se acompaña de un proyecto que le dé salida, sirve para muy poco. En un contexto social dominado por el miedo, la resignación o la indignación, han sabido construir relatos de futuro concretos: derecho a la vivienda, al trabajo digno, transporte público gratuito, supermercados públicos, etc.

Acompañados de una planificación financiera basada en una fiscalidad justa y progresiva. que hace posible un sector público robusto.  Frente al mantra de que los impuestos son un impedimento para nuestra libertad, están difundiendo otro “sentido común”: los impuestos permiten a las mayorías disfrutar de una mayor libertad real.

La experiencia de una participación democrática real ha comenzado ya en la misma campaña electoral. Frente a los muy poderosos recursos económicos, políticos y mediáticos con que cuentan las candidaturas del establishment, se han apoyado en redes comunitarias, colectivos vecinales, organizaciones de inquilinos y sindicatos de base. Personas que apenas se interesaban por la política, han salido dos veces por semana para hacer campaña, llegando hasta 3 millones de casas.

Con Zohran Mamdani la población migrante empieza a ser una fuerza política. Mientras el discurso dominante convierte al migrante en mano de obra barata y chivo expiatorio de todas las crisis, “Nueva York -ha dicho-seguirá siendo una ciudad de inmigrantes, construida por inmigrantes, y ahora también gobernada por uno”.

Leídos en clave cristiana, los momentos catastróficos pueden vivirse también como el alumbramiento de una nueva creación. Iniciativas como esta muestran que los momentos de incertidumbre y angustia pueden tener salidas de futuro. En Mc. 13, 1-36, Luc. 21, 5- 36 Jesús hace una llamada a la serenidad, la confianza y la acción concreta en medio de la gran crisis producida por el colapso del orden socio-político–religioso-cultural vigente en su tiempo.

La “pequeña esperanza” nos conducirá a incorporar nuestra acción a la acción del Espíritu y hacer fructificar las semillas del Reino sembradas en el corazón de nuestra sociedad. A pesar de la evidencia del mal, éste no tiene la última palabra.  Si nos detenemos a escuchar el rumor de la vida, uno puede captar los signos de una realidad distinta que no está menos presente, de un Espíritu nuevo que habita también hoy y guía la historia de los hombres, como brote, como promesa. Esperanza creadora. “Creer es crear”

Francisco llamó a los Movimientos Populares «poetas sociales» por su capacidad y coraje para crear esperanza y dignidad. “Verlos a ustedes me recuerda que no estamos condenados a repetir ni a construir un futuro basado en la exclusión y la desigualdad, el descarte o la indiferencia; donde la cultura del privilegio sea un poder invisible e insuprimible y la explotación y el abuso sea como un método habitual de sobrevivencia. ¡No! Eso ustedes lo saben anunciar muy bien”.