El martes 2 de junio a las 19:00 horas, se presentará en Madrid el libro de Rafael Díaz-Salazar: «Francisco, con los movimientos populares del mundo», Desclée de Brouwer, 2026.
Será en el Centro Pastoral «San Carlos Borromeo» , Calle Peironcely, 2, Madrid.
Reseña del libro:
Lo primero que puedo decir de este libro es que, pese a no ser para nada voluminoso, encierra varios libros en uno: entrevistas, epistolar y de historia contemporánea; también es un tratado de sociología, de política práctica (“canchera”), de teología, de activismo sociopolítico; y, sobre todo, “un libro de autoayuda” para movimientos populares y comunidades.
Y todo sin enredarse en disquisiciones irrelevantes, para que se entienda bien “paisaje y personaje”; desgranando así un perfil no demasiado conocido de Francisco: el de agitador social, el líder mundial que más allá de su gran calidad como estadista que se relaciona con los poderosos de la tierra, se acerca a los movimientos de base, populares. No habla a (o sobre) los empobrecidos sino con los empobrecidos, escuchándolos más que catequizándolos, buscando con honestidad “vibrar en su onda”.
Pero incluso siendo él una persona tan mediática, esta onda suya no es recogida apenas por los grandes medios de comunicación. Por eso es importante este libro y, por eso, muchos que creen conocer al papa, se sorprenderán de su sintonía, desde sus principios como prelado, con estas organizaciones.
No busquemos entre ellas organizaciones políticas o sociales que no provengan plenamente de esos países del Sur global.
Su enfoque es político, no asistencial, su visión es antisistema, el hegemónico en todo el mundo: el capitalista, industrialista y extractivista.
Responde a una intención de fondo: salvar al planeta y a la humanidad. Sus discursos, sus cartas, sus intervenciones, arrancan de aquí (Evangelii gaudium y Laudato si, también).
Las claves de los mensajes de Francisco y que, a su vez, son el hilo que estructura los EMMP (Encuentros Mundiales de Movimientos populares) son, primera: La opción por los empobrecidos; segunda: El derecho a la Tierra, Techo y Trabajo; tercera: El sistema económico imperante como causa estructural de los problemas sociales del mundo, con una economía basada en la idolatría del dinero, que mata (el terrorismo del gran capital) y un neocolonialismo que explota a los pueblos del Sur para desarrollar el modo de
producción y consumo del Norte; cuarta: La crítica al belicismo y al dominio imperial del mundo y la construcción de la paz; quinta: La destrucción medioambiental y la ecología integral; sexta: las migraciones y la justicia global; y, séptima: Las democracias secuestradas, las democracias participativas y el protagonismo político de los movimientos populares.
Los movimientos populares los forman trabajadores excluidos, informales y pobladores de suburbios y de zonas campesinas e indígenas marginadas y las principales diferencias con otros movimientos sociales más conocidos (sindicatos, partidos, ONGs…) son sus bases sociales, su ámbito de actuación y sus formas de movilización: autoorganización, presión política por los derechos de los trabajadores excluidos, ocupación de fincas improductivas de grandes terratenientes, la acción directa, la desobediencia civil y el fortalecimiento de la cultura popular y los lazos comunitarios que impidan el individualismo, la drogadicción o el crimen organizado.
La orientación política de los EMMP es construir el poder popular para que los trabajadores y el pueblo pobre sean protagonistas del cambio que el mundo necesita: bienes comunes de la humanidad, trabajo justo, techo digno, tierra bien distribuida y conservada, defensa de migrantes y refugiados, una nueva economía internacional basada en la ecología como reguladora de los medios de producción y consumo y de los modos de vida, emancipación de las mujeres, superación de las violencias y resolución pacífica de los conflictos bélicos.
Los EMPP son, para Francisco, los auténticos creadores (poetas sociales) y portadores de esperanza, “vendavales de esperanza”, para impulsar “la globalización de la esperanza que crece entre los pobres y debe sustituir la globalización de la exclusión y la indiferencia”.
León XIV ha hecho suyos con firmeza estos mensajes, relacionándolos con lo que él llama “la globalización de la impotencia”, defendiendo la migración y oponiéndose de forma radical a la guerra y continuando los procesos y los encuentros de los movimientos populares.
Francisco es un líder religioso no un dirigente político y un compañero de camino para los movimientos populares, respetando su autonomía. Los movimientos populares son para él un antídoto contra el virus de la indiferencia, contra la globalización de la impotencia y un ejemplo de lo que él llama la “economía samaritana”.
En coherencia con su concepto de Iglesia “en salida”, las Iglesias locales han de abrirse a los movimientos y organizar encuentros con ellos.
Los EMPP mundiales son un gran signo de los tiempos que también deben interpelar y alentar a las iglesias de los países enriquecidos del Norte para que los apoyen (en EEUU ya se hacen, ¿por qué no en Europa o en España?)
En el Norte nos encontramos con precariedad laboral, jóvenes sin futuro, “barrios ignorados”, poblados de chabolas, infraviviendas, familias empobrecidas afectadas por hipotecas impagables, personas sin techo, jóvenes que no pueden emanciparse por el precio de la vivienda, pobreza infantil, drogadicción, trata de mujeres… La Iglesia debe llevar su doctrina social a otro nivel, no hay demasiadas voces globales que alcen su voz contra todo lo que está ocurriendo: autoritarismo, belicismo, indiferencia, extractivismo, inequidad.
El libro se cierra con un capítulo de Entrevistas sobre Francisco y los movimientos populares del mundo, donde se recogen conversaciones con líderes políticos, sociólogos, activistas, teólogas, escritores y expertos en geopolítica mundial: Pepe Mujica, Javier Cercas, Ignacio Ramonet, Pepa Torres, Michael Löwy, Charo Castelló.
Luis Miguel Uriarte

