InicioRevista de prensaespiritualidadEvangelio del domingo 24 - Mateo 16, 13-20: ¿Quién dice la...

Evangelio del domingo 24 – Mateo 16, 13-20: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? -- Franz Wieser (Perú)

Publicado en

Algo atrasado viene este comentario al Evangelio del domingo 21. Pero no puedo callar, lo que contiene por su trascendencia para una fe cristiana madura y auténtica. El desperfecto en mi computadora me dio tiempo para repasar libros y escrito que tienen que ver con el Jesús histórico como – en el sentido científico – ni se encuentra en los mismos Evangelios. Estos se basan en hechos históricos y contienen ciertamente elementos básicos de la enseñanza de Jesús. Sin embargo, el solo hecho que en ellos haya diferencias hasta contradicciones, demuestra que sus autores interpretaron de acuerdo a sus entendimientos y teniendo en cuenta al público al cual se dirigen.

La aproximación al Jesús histórico es actualmente la gran preocupación de la teología. El Jesús de la fe es tanto más confiable y auténtico, cuanto más se acerca al Jesús real. El comentario que adjunto se basa en estudios de autores como son “Jesús – una aproximación histórica” de José Antionio Pagola (PPC Madrid 2007), “Jesús de Nazaret – un secuestro que dura demasiado” de Manuel Porlán López, “A qué Jesús seguimos” del autor Teófilo Cabestrero (Desclée de Brouwer) y otros, todos teólogos católicos. Se trata de obras muy trabajadas, como lo indican las notas de referencia en sus anexos. El comentario adjunto sería algo así como un extracto de los mismos. Estoy en espera de réplicas.

Que tengan una linde semana.

Franz
—————————————————————
Al llegar a la región de Cesaréa Filipo o, Jesús preguntó a sus discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? -¿Contestaron ellos: -Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas. E1 les pregunto: -Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Simón Pedro tomó la palabra y dijo: -Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

Jesús le respondió: -¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! Porque eso no ha salido de ti, te lo ha revelado mi Padre del cielo. 18Ahora te digo yo: Tú eres Piedra, y sobre esa roca voy a edificar mi comunidad y el poder de la muerte no la derrotará. 19Te daré las llaves del reino de Dios; así, lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo. Y prohibió a sus discípulos decir a nadie que él era el Mesías

¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?

Con esto Jesús hace una pequeña encuesta sobre la opinión pública acerca de su persona. Las encuestas son tanto más reveladoras, cuanto meno directo para saber, cuanto se ha logrado en su propósito. Nuestros pastores deberían hacer uso de esta práctica. Menos para indagar sobre las opiniones sobre sus Iglesias, sino de nuevo sobre Jesús de Nazaret porque de esto depende la autenticidad de la fe y sus frutos, incluso la autenticidad de las Iglesias.

No basta la respuesta de Pedro, si bien fue aprobada por Jesús. Para la comprensión de su tiempo era suficiente: el Cristo, el Hijo del Dios vivo, el Mesías esperado. Imposible pensar que Padre, educado en el estricto monoteísmo judío, haya pensado que Jesús sea igual a Dios. El término “hijo de Dios” le era familiar. La metáfora se les aplicaba también a profetas y patriarca, al mismo pueblo elegido y no dice más ni menos una afinidad excepcional a Dios. Tampoco le era claro a Pedro, como no lo era para el pueblo en general, cuál sería, cual será el proceder del Mesías. Pedro había expresado dos veces su horror frente a ello.

Hay consenso entre teólogos católicos de renombre, que ni Jesús mismo se consideraba como ser divino. No aceptaba el calificativo “bueno”. “Quién es bueno, excepto Dios” le responde a una mujer que le titulaba con “maestro bueno”. Según Jesús todos son en el mismo sentido “hijos de Dios, quienes se dejan llevar por el Espíritu de Dios”. Nos enseñaba a rezar Padre nuestro, y reiteradamente habla de “mi Padre y de vuestro Padre”. Pablo mismo habla de Jesús como del “primogénito entre….” y escribo que Jesús era hombre “en todo igual a nosotros, con excepción del pecado”. En un sentido más amplio todos los hombres son hijos de Dios, llamados a juntarse a la gran familia.

¿Y, sus milagros? Escuchemos una vez más al Maestro: “Si tuviesen fe tan pequeña como un grano de mostaza, harían obras iguales a mí y aún más grandes”, fe “que puede mover montañas” les dijo a sus discípulos (Mt 17-19; Lc – vgl. 17,6 ). La discusión sobre la persona de Jesús no ha acabado con el dogma que – con un término filosófico – dice que Jesús era “de la misma sustancia con Dios”. Una expresión atrevida para no decir blasfema. ¡¿Quién de los humanos se atreva analizar al Incomprensible?!

La discordia sobre la persona de Jesús remonta hasta atrás en el siglo III cuando Arrío, un párroco muy instruido y respetado por el pueblo afirmaba que Jesús era una criatura humana. La división entre los cristianos era de tanta trascendencia y efervescencia que el emperador Constantino – todavía pagano, pero celoso del orden y la unidad en su reino, convocó a los obispos a un concilio que se realizó en Nicea el año 352. La influencia del emperador, en un asunto que ni entendía, se manifiesta en su amenaza con el destierro al que votara a favor de Arrío, amenaza que se convirtió en hechos. Sin embargo, a pesar de las persecuciones, por ratos violentos y sangrientas, el arrianismo sobrevivía siglos. Se sabe que el mismo Constantino fue al final de su vida bautizado por un obispo arriano.

¿A que Jesús seguimos? La respuesta es vital para todo creyente. Manuel Porlán en su obra: “Jesús de Nazaret, un secuestro que dura demasiado”, opina que, con declarar a Jesús como Dios, lo hemos anulado como nuestro camino. De hecho para esquivar el camino recorrido por él, sirve el subterfugio: “bueno él es Dios, pero yo, quién soy?. Mientras, si Jesús era igual a nosotros, quiere decir que en la fe y en el mismo espíritu de Dios, estamos capaces y llamado de seguirle, de tomarlo como modelo del SER cristiano.

Al arte a través de los siglos es un interesante indicador de la variante imagen que se tenía de Jesús en las diferentes etapas culturales y políticas. Décadas se utilizaba solamente símbolos que identifiquen al cristiano, como por ejemplo el pez. Una de las más antiguas representaciones demuestra a Jesús como buen pastor imberbe que carga con gran ternura una oveja. . Con el triunfo político del cristianismo durante los imperios romanos y medievales dominaron las imágenes del Cristo triunfante, del Cristo Rey, que se reflejaba cada vez con más boato y en el poder de sus supuestos representantes. Con el humanismo y la ilustración las imágenes de Jesús recobran más formas humanas. Tiempos de gran sufrimiento y guerras religiosas prevalecían imágenes del crucificado. Todos estas corrientes siguen todavía aflorando. El verdadero Jesús, aquel de la historia, sigue todavía secuestrado.

¿De qué secuestro habla Porlán, mencionado arriba? Y, ¿quiénes son los secuestradores? O, sí. Con el Jesús histórico se ha armado un poderoso sistema jerárquico y piramidal, que en unas etapas de la edad media competía con el poder real (“disputa por la investidura”). Cada vez más aumentaba el poder central del Papado, los cánones con los cuales se medían a los cristianos “practicantes” y las exigencias de sumisión bajo dogmas y autoridades eclesiales humanas. Atrás quedaron los directivos de Jesús: No se den de padres, de superiores o de maestros, siendo todos hermanos. El brillo del Jesús resucitado y triunfante, aplazaba el laico, rebelde y inerme que pisó esta tierra, para convertirse en objeto de devociones perdiéndose como sujeto de acciones.

El Reino de Dios – objeto de las parábolas de los domingos – no viene con el culto del sembrador, sino con el cultivo del suelo; no con bombas y platillos, sino en la discreción y la fuerza del fermento en la masa. “No aquellos que gimen: Señor, Señor, entrarán al Reino de Dios, sino aquellos que h a c e n la voluntad de mi Padre”

Jesús era uno de nosotros, hijo del hombre, nuestro hermano. Jesús era también uno para nosotros, era lo que podemos esperar de todo buen pastor: Congruencia entre palabra y acción, acción que acredite la palabra. Y, siguiéndole, transparencia, justicia, fraternidad y libertad. Todo lo que el “mundo” aparentemente no nos puede dar: la paz, el shalom.
Tampoco se niega que Jesús era Hijo de Dios. Lo que se pregunta es ¿en qué sentido? La Biblia misma da la respuesta. “¡No se hagan una imagen de Dios!

Últimos artículos

VIII Encuentro de Redes Cristianas. SOBRE LAS DESIGUALDADES SOCIOECONÓMICAS

El mundo ha hecho avances significativos para reducir la pobreza: en los últimos treinta...

El silencio de Dios y la muerte de los inocentes: ¿Dios por qué te callas? -- Leonardo Boff, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas Vivimos globalmente en un mundo trágico, lleno...

El Papa en Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur

Vatican News El viaje apostólico del Papa Francisco tendrá lugar del 2 al 13 de...

Noticias similares

VIII Encuentro de Redes Cristianas. SOBRE LAS DESIGUALDADES SOCIOECONÓMICAS

El mundo ha hecho avances significativos para reducir la pobreza: en los últimos treinta...

El silencio de Dios y la muerte de los inocentes: ¿Dios por qué te callas? -- Leonardo Boff, teólogo

Enviado a la página web de Redes Cristianas Vivimos globalmente en un mundo trágico, lleno...

El Papa en Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur

Vatican News El viaje apostólico del Papa Francisco tendrá lugar del 2 al 13 de...