InicioRevista de prensaespiritualidadDomingo 17 de Agosto, 20º del tiempo ordinario##José Antonio Pagola

Domingo 17 de Agosto, 20º del tiempo ordinario -- José Antonio Pagola

Publicado en

Tabira

Orain euskeraz ere bai.
Eta beste gogoeta bat euskeraz.
Cuando, en los años ochenta, Mateo escribe su evangelio, la Iglesia tiene planteada una grave cuestión: ¿Qué han de hacer los seguidores de Jesús? ¿Encerrarse en el marco del pueblo judío o abrirse también a los paganos?
Jesús sólo había actuado dentro de las fronteras de Israel. Ejecutado rápidamente por los dirigentes del templo, no había podido hacer nada más.

Sin embargo, rastreando en su vida, los discípulos recordaron dos cosas muy iluminadoras. Primero, Jesús era capaz de descubrir entre los paganos una fe más grande que entre sus propios seguidores. Segundo, Jesús no había reservado su compasión sólo para los judíos. El Dios de la compasión es de todos.

La escena es conmovedora. Una mujer sale al encuentro de Jesús. No pertenece al pueblo elegido. Es pagana. Proviene del maldito pueblo de los cananeos que tanto había luchado contra Israel. Es una mujer sola y sin nombre. No tiene esposo ni hermanos que la defiendan. Tal vez, es madre soltera, viuda, o ha sido abandonada por los suyos.

Mateo sólo destaca su fe. Es la primera mujer que habla en su evangelio. Toda su vida se resume en un grito que expresa lo profundo de su desgracia. Viene detrás de los discípulos «gritando». No se detiene ante el silencio de Jesús ni ante el malestar de sus discípulos. La desgracia de su hija, poseída por «un demonio muy malo», se ha convertido en su propio dolor: «Señor ten compasión de mí».

En un momento determinado la mujer alcanza al grupo, detiene a Jesús, se postra ante él y de rodillas le dice: «Señor socórreme». No acepta las explicaciones de Jesús dedicado a su quehacer en Israel. No acepta la exclusión étnica, política, religiosa y de sexos en que se encuentran tantas mujeres, sufriendo en su soledad y marginación.

Es entonces cuando Jesús se manifiesta en toda su humildad y grandeza: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». La mujer tiene razón. De nada sirven otras explicaciones. Lo primero es aliviar el sufrimiento. Su petición coincide con la voluntad de Dios.

¿Qué hacemos los cristianos de hoy ante los gritos de tantas mujeres solas, marginadas, maltratadas y olvidadas? ¿Las dejamos de lado justificando nuestro abandono por exigencias de otros quehaceres? Jesús no lo hizo.

Red evangelizadora BUENAS NOTICIAS
Escucha el grito de la mujer. Pásalo (A) Mateo 15, 21 – 28

Últimos artículos

«Sin educación, no podremos detener el avance de las fuerzas neofascistas y la progresiva muerte de la democracia» -- Frei Betto

Religión Digital Las políticas sociales traen votos, pero no imprimen convicciones" "Quien conoce la...

Miles de personas en toda España piden “parar el genocidio” en Palestina y exigen al Gobierno que “deje de vender armas” a Israel

eldiario Al grito de “Israel asesina, Europa patrocina” o “No más armas a Israel”, varios...

Los sacerdotes casados latinoamericanos, ante el Sínodo: «Sean valientes para el celibato opcional»

Religión Digital Encuentro de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados Del 18 al 21 enero...

Noticias similares

«Sin educación, no podremos detener el avance de las fuerzas neofascistas y la progresiva muerte de la democracia» -- Frei Betto

Religión Digital Las políticas sociales traen votos, pero no imprimen convicciones" "Quien conoce la...

Miles de personas en toda España piden “parar el genocidio” en Palestina y exigen al Gobierno que “deje de vender armas” a Israel

eldiario Al grito de “Israel asesina, Europa patrocina” o “No más armas a Israel”, varios...

Los sacerdotes casados latinoamericanos, ante el Sínodo: «Sean valientes para el celibato opcional»

Religión Digital Encuentro de la Federación Latinoamericana de Sacerdotes Casados Del 18 al 21 enero...