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Cristianisme i Justícia y Cáritas presentan el último cuaderno de CiJ: “Una mirada a la pobreza”

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Cristianismo y Justicia

Càritas Diocesana de Barcelona. “Llevamos dos años de crisis pero esto no nos debe hacer olvidar la pobreza de siempre, la de las personas socialmente invisibles”. Con estas palabras, Mercè Darnell, responsable de Gestión Social y Programas de Cáritas, recordó delante de las personas que asistían a la presentación del Cuaderno de Cristianismo y Justicia: “Una mirada a la pobreza”, que la actual nueva pobreza, consecuencia de la crisis, de los alarmantes índices de paro (40% de paro juvenil) , de la especulación financiera e inmobiliaria, de la crisis hipotecaria que ha atrapado a familias y a quienes los avalaban, no ha hecho sino añadirse a la pobreza de siempre. La que no se redujo nunca, ni siquiera en los años de bonanza económica continuada.

La aportación de Cáritas, en la primera parte de este Cuaderno de Cristianismo y Justicia, trata de ofrecer una mirada rigurosa sobre los diferentes colectivos que están pidiendo, actualmente, ayuda a Cáritas. Y también, del sufrimiento de estas personas. Las de nueva pobreza y las de la pobreza de siempre. Entre el primer grupo: personas procedentes de la migración que habían trabajado con regularidad y ahora han visto como la crisis desmontaba sus sueños de progreso y se empobrecían hasta el extremo; las familias jóvenes, a las cuales el paro de uno o de los dos progenitores ha situado en un callejón sin salida y no pueden pagar el alquiler o los plazos de hipoteca de la vivienda familiar.

También, la pobreza de los trabajadores autónomos que han visto hundirse su negocio de toda la vida, o de aquellos a quienes su oficio ya no les permite hacer frente a las necesidades básicas de la familia. Y una mirada a la pobreza de siempre: las personas con trabajos y sueldos precarios, a menudo con poca formación, que iban malviviendo y que ahora no encuentran salida laboral; de las madres solas, con hijos pequeños a cargo , sin red familiar de apoyo, que no alcanzan a cubrir las necesidades familiares ni pueden pagar las guarderías (no hay lo suficiente oferta de plazas públicas) y también, de las personas desde hace años en situación de pobreza severa, con pensiones ínfimas o sin ingresos, malviviendo en la calle…

“Tenemos la impresión que la gente sobrevive como puede, pero que no tiene esperanza, ni para ellos ni para sus hijos. Esto es muy grave” dijo Mercè Darnell que señaló también la dificultad de los servicios sociales públicos y privados a la hora de dar respuesta al incremento de demandas de una población que no había necesitado antes ayuda. También informó de la situación de numerosas entidades pequeñas que no pueden seguir adelante con sus proyectos por los recortes en las subvenciones que recibían. “Desde Cáritas estamos ayudando a entidades que han visto comprometida su acción por falta de recursos”, dijo.

En el cuaderno de Cristianismo y Justicia, Cáritas hace unas propuestas concretas para una nueva sociedad que, entre otras, no mida sólo a través del PIB su grado de bienestar sino que tenga en cuenta factores como la participación de las personas en el empleo y en los derechos sociales como la vivienda, la salud, la educación.

Cáritas defiende en el capítulo de propuestas, la sostenibilidad, aplicada no sólo a los recursos del planeta sino a las personas, ofreciendo una educación que promueva la igualdad de oportunidades y dé un decidido apoyo a colectivos que no pueden seguir el ritmo de la mayoría, bien por carencias del propio entorno o personales. “Para lograr esta sostenibilidad hace falta, dice Cáritas, erradicar la pobreza extrema, incrementando la inversión en protección social y reduciendo la distancia actual con los países europeos. Y es urgente dignificar las pensiones que sitúan las personas perceptoras bajo el umbral de la pobreza”.

Estructuras injustas y estructuras liberadoras

La segunda parte del acto contó con la aportación del jesuita Jesús Renau, que ofreció una mirada espiritual al mundo de la pobreza y al sufrimiento que genera en las personas. Renau invitó a dejarse afectar por lo que la realidad, descrita en el Cuaderno desde la experiencia de Cáritas, revela. Y dijo que tras el sufrimiento, hay estructuras injustas de pecado y, también, estructuras liberadoras, capaces de transformar estas realidades injustas.

Y que esto lo están haciendo muchas personas desde entidades de Iglesia y religiosas que hace años que se han dejado afectar por el padecimiento de tantos. Y lo hacen con amor y buscando caminos nuevos como reclama Benedicto XVI en su encíclica “La Caridad en la Verdad”. Señaló que hay movimientos, e instituciones que trabajan por el bien común, con limitaciones, como tiene toda obra humana. En su intervención dijo que ante estas duras realidades nos podemos preguntar como las mujeres, ante la losa del sepulcro dónde habían enterrado a Jesús “Cómo podremos mover esta piedra tan pesada”? . Y a pesar de todo, contra toda esperanza, vemos que la última palabra no es de muerte sino de vida. Jesús nos invita a través de su testigo a llevar la cruz de estos hermanos.

El modelo económico, en el punto de mira

A continuación, el moderador del acto, Salvador Busquets, director de Arrels, introdujo el debate. Las diversas intervenciones reflejaron la preocupación que planeaba sobre las personas asistentes a la presentación del Cuaderno de CiJ y Cáritas, por la situación social y económica. En las intervenciones se identificaron algunos culpables entre los cuales, haciendo autocrítica, la misma sociedad, desmovilizada, que vive bien (“el 80% tiene trabajo y algunos, buenos sueldos, y pese a esto se olvida o no se hace lo suficiente por el 20% que lo está pasando mal”).

El modelo económico estuvo en el punto de mira de muchas intervenciones por su incapacidad demostrada de servir al bien común “tenemos una economía basada en el lucro y en la especulación, de espalda a valores como la solidaridad, la justicia, el bien común”; también se remarcó la falta de liderazgo entre quienes deberían hacer políticas valientes, a favor del conjunto de la sociedad sin que nadie quedara y excluido. Y se constató el déficit de valores humanos en la educación de nuestros niños y jóvenes.

Finalmente se hicieron propuestas de sensibilización de la pobreza y del sufrimiento que genera, aquí y en los países empobrecidos. Se dijo que hace falta que la información llegue al conjunto de la sociedad, a través sobre todo de los medios de comunicación y en especial de la TV, de internet porque la gente debe conocer el sufrimiento que la pobreza genera.

Y la demanda que las entidades cristianas hagan un trabajo conjunto, se comuniquen y trabajen en red entre ellas y con la sociedad en conjunto.

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