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A TERESA FORCADES: ¡ESTIMADA HERMANA! Xavier Pikaza

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Xavier Pikaza

Xavier Pikaza2.jpgAhora que parece haberse apagado un poco la hoguera que algunos han encendido y atizado en contra de Teresa Forcades y todo lo que ella significa, a lo largo de una interminable semana de insultos, recogidos principalmente en los blogs de un Siervo de la Verdad y de Corazón a Corazón (más que de ellos hablo de los que suelen escribir en sus blogs ¡qué ironía de títulos!), quiero mandarle esta carta que había preparado hace unos días. Con vergüenza ajena, con ilusión cristiana, se la quiero enviar este día de San Lorenzo.
Querida Teresa:
No sé si te llegará esta carta, pues no tengo la dirección de tu monasterio de Sant Benet, junto a Montserrat, pero te la mando por el blog… y así pueden leerla aquellos que me siguen muchos días, leyendo mis palabras sobre Biblia y Teología. Quizá algún amigo/a común te dirá: ¡Ha puesto un comentario X. Pikaza, puedes leer…!

Puedes leer…, porque deseo que no hayas leído todo lo que han escrito sobre ti, condenándote sin conocerte, acusándote sin piedad, ni compostura cristiana. Yo me había resistido, no había querido ni acercarme a tu hoguera. Pero ayer han entrado en mi blog y han seguido discutiendo allí también sobre ti, sin compostura.
Perdona, Teresa. Quiero empezar diciendo que lo siento, lo siento en el alma. Mi primera reacción al empezar a leer los insultos anti-cristianos (antihumanos), incluidos en el blog de un Siervo de la Verdad, fue borrarme de Religiondigital. Ya había preparado la nota, diciendo que no quería seguir más aquí…, que me niego a escribir en un lugar donde algunos mienten y destruyen a los otros, insultan e insultan. Pero dejé pasar un tiempo y he pensado seguir estando. ¿Qué te parece? Si me dices: “no escribas ahí, por favor”, lo dejo ahora mismo, por decencia.
Quizá no me conoces, pero quiero decirte que acepto todas las opiniones, siempre que estén un poco fundadas (que no sean mentira descarada) que no insulten sin piedad a otro. A ti te han insultado, contigo han mentido y eso va más allá de lo que suelo soportar. Me pongo a pensar y pienso que te han atacado y condenado por varias razones, entre las cuales pueden estar las siguientes:

Porque eres mujer y piensas
Porque eres cristiana y sigues siendo libre
Porque eres teóloga y mujer
Porque eres contemplativa (monja) y no criada de nadie
Porque opinas sobre temas en los que otros quieren tener la exclusiva
Porque estás en la Iglesia de un modo maduro, pensante y orante
Porque te declaras partidaria de un cristianismo abierto (feminista)
Quizá porque eres catalana…
Porque no eres sumisa
¿Por envidia, envidia, envidia…?

No te conozco Teresa… Bueno, te vi en Vitoria/Gazteiz hace año y medio, en un foro en que estuvimos juntos, pero yo tenía prisa y no atreví a subir al escenario y saludarte. Hablaste muy bien, llegaste a la gente, desde la primera palabra que dijiste “egunon guztioi”, buenos días a todos… Hablaste de Dios de un modo emocionado, hablaste de oración, de transparencia humana, de complementariedad. Me sentí cerca de ti, con casi todos los que llenaban la inmensa sala. Fue hermoso, de verdad… pero no subí a darte la mano,
No te he visto más. Un día pasé junto a tu puerta de Sant Benet, pero no paré, no me atreví a preguntar si estabas, si tenías un minuto para hablar con mi mujer y conmigo. Me hubiera gustado darte la mano, pero no lo hice. Ya ves, soy en el fondo miedoso.
Pero ahora, después de haber leído los insultos que te han dirigido, quiero decirte que seas valiente, que no hagas caso, que sigas, que seas fiel a tu camino. No te conozco, no sé como eres personalmente, no tengo ningún derecho a darte consejos… pero por viejo (que lo soy) y por cristiano (que lo quiero ser) me atrevo a decirte que no tengas miedo, que muchos, muchos, admiramos tu trabajo.
He dicho que no te conozco, y es cierto, pero en otro sentido te conozco. He leído y comentado apasionadamente lo que has escrito sobre la industria farmacéutica. He leído bastante de lo que has escrito sobre “teología feminista”… En esa línea, no para ti, que no lo necesitas, sino para aquellos que te critican he querido añadir la nota de la más alta autoridad del Vaticano en este campo, la página del documento del año 1993 donde se avala y defiende (al menos en parte) la interpretación/teología/exégeis feminista).
De la entrevista que ha sido causa de tantos insultos no quiero decir nada. Es transparente, es sensata… No dice todo, no entra en detalles… pero en una entrevista de periódico no pueden aquilatarse muchas cosas, como sabes, como sabemos todos…. Me gustaría hablar un día contigo sobre oración, me gustaría hablar también de las formas del amor y de la vida religiosa, me gustaría pedirte que me aclararas lo que piensas sobre el eros y agape (llevo cuarenta años tratando del tema….). ¡Ah! Y me alegra mucho lo que dices sobre las relaciones humanas y teológicas entre el Papa e Ingrid Stampa, su “ama de llaves” (Haushälterin. Housekeeper ¿te gustan esos nombres? ¿no te suenan a criada?), su amiga y teóloga…
Seguiría comentándote cosas, Teresa. Pero me he alargado demasiado.
Saluda a tu comunidad, si te parece. Algunas de mis mejores amigas han sido benedictinas… allá en Oñati, Que pases un buen verano (y perdona el añadido, que no es para ti, aunque un día podríamos discutir sobre ese texto). Un beso de Mabel. Un abrazo mío. Xabier

Adjunto. Lectura feminista de la Biblia

(LA INTERPRETACIÓN DE LA BIBLIA EN LA IGLESIA,
Pontificia Comisión Bíblica 1993, num E 2)

La hermenéutica bíblica feminista nació hacia fines del siglo XIX en los Estados Unidos, en el contexto socio-cultural de lucha por los derechos de la mujer, con el comité de revisión de la Biblia. Este produjo «The Woman’s Bible» en dos volúmenes (New York, 1885, 1898). Esta corriente se ha manifestado con nuevo rigor y ha tenido un enorme desarrollo a partir de los años ’70, en unión con el movimiento de liberación de la mujer, sobre todo en América del Norte. Para hablar precisamente, se deben distinguir varias hermenéuticas bíblicas feministas, porque los acercamientos utilizados son muy diversos. Su unidad proviene de su tema común, la mujer, y de la finalidad perseguida: la liberación de la mujer y la conquista de derechos iguales a los del varón.
Es oportuno mencionar aquí las tres formas principales de la hermenéutica bíblica feminista: la forma radical, la forma neo-ortodoxa, y la forma crítica.
La forma radical rechaza completamente la autoridad de la Biblia, diciendo que ha sido producida por varones para asegurarse la dominación del varón sobre la mujer (androcentrismo).
La forma neo-ortodoxa acepta la Biblia como profética y capaz de servir, en la medida en que ella toma partido por los débiles, y por tanto también por la mujer. Esta orientación es adoptada como «canon dentro del canon», para poner en claro todo lo que hay en la Biblia en favor de la liberación de la mujer, y de sus derechos.
La forma crítica utiliza una metodología sutil y procura redescubrir la posición y el papel de la mujer cristiana en el movimiento de Jesús y en las iglesias paulinas. En esta época se habría adoptado el igualitarismo. Pero esta situación habría sido disimulada en su mayor parte, en los escritos del Nuevo Testamento y más aún después, porque el patriarcalismo y el androcentrismo han prevalecido progresivamente.
La hermenéutica feminista no ha elaborado un método nuevo. Se sirve de los métodos corrientes en exégesis, especialmente del método histórico-crítico. Pero agrega dos criterios de investigación.
El primero es el criterio feminista, tomado del movimiento de liberación de la mujer en la línea del movimiento más general de la teología de la liberación. Utiliza una hermenéutica de la sospecha: la historia ha sido escrita regularmente por los vencedores. Para llegar a la verdad es necesario no fiarse de los textos, sino buscar los indicios que revelan otra cosa distinta.
El segundo criterio es sociológico: se apoya sobre el estudio de las sociedades de los tiempos bíblicos, de su estratificación social, y de la posición que ocupaba en ellas la mujer.
En lo que concierne a los escritos neotestamentarios, el objeto de estudio, en definitiva, no es la concepción de la mujer expresada en el Nuevo Testamento, sino la reconstrucción histórica de dos situaciones diferentes de la mujer en el siglo primero: la que era habitual en la sociedad judía y greco-latina, y la otra, innovadora, instituida en el movimiento de Jesús y de las iglesias paulinas, en las cuales se habría formado «una comunidad de discípulos de Jesús, todos iguales». Uno de los apoyos invocados para fundamentar esta visión de las cosas es el texto de Gál. 3, 28. El objetivo es redescubrir para el presente la historia olvidada del papel de la mujer en a Iglesia de los orígenes.
Numerosos aportes positivos provienen de la exégesis feminista. Las mujeres han tomado así una parte activa en la investigación exegética. Han logrado, con frecuencia mejor que los hombres, percibir la presencia, la significación, y el papel de la mujer en la Biblia, en la historia de los orígenes cristianos y en la Iglesia. El horizonte cultural moderno, gracias a su mayor atención a la dignidad de la mujer y su papel en la sociedad y en la Iglesia, hace que se dirijan al texto bíblico preguntas nuevas, ocasiones de nuevos descubrimientos. La sensibilidad femenina lleva a entrever y corregir ciertas interpretaciones corrientes tendenciosas, que intentaban justificar la dominación del varón sobre la mujer.
En cuanto concierne al Antiguo Testamento, muchos estudios se han esforzado por llegar a una mejor comprensión de la imagen de Dios. El Dios de la Biblia no es la proyección de una mentalidad patriarcal. El es Padre, pero es también el Dios de la ternura y del amor maternal.
En la medida en que la exégesis feminista se apoya sobre una posición tomada, se expone a interpretar los textos bíblicos de modo tendencioso y por tanto discutible. Para probar sus tesis debe recurrir frecuentemente, a falta de otros mejores, al argumento ex silentio. Tales argumentos, se sabe, deben ser tratados cautelosamente. Jamás bastan para establecer sólidamente una conclusión. Por otra parte, el intento de reconstruir, gracias a indicios fugitivos encontrados en los textos, una situación histórica que estos mismos textos, se supone, querían ocultar, no corresponde ya a un trabajo de exégesis propiamente dicho, porque conduce a rechazar el contenido de los textos inspirados para anteponerles una construcción hipotética diferente.
La exégesis feminista suscita frecuentemente cuestiones de poder en la Iglesia, que son, como se sabe, objeto de discusión y aún de confrontación. En este campo, la exégesis feminista no podrá ser útil a la Iglesia sino en la medida en que no caiga en las trampas que denuncia, y no pierda de vista la enseñanza evangélica sobre el poder como servicio, enseñanza dirigida por Jesús a todos sus discípulos, hombres y mujeres.

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