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¡A desinmatricular!

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Redes Cristianas convoca para los días domingo 23 y lunes 24 del presente mes de octubre del 2022 a unas jornadas sobre las inmatriculaciones de la Iglesia católica. La asamblea, que será de debate y de acción, se celebrará en el Centro Cultural Espacio Ronda de Madrid (Ronda de Segovia 50) y al lado de la catedral de la Almudena (calle Bailén 8), será presencial y a la vez difundida por streaming.

El objetivo dominante de las jornadas no se va a centrar tanto en el esclarecimiento del fenómeno de las inmatriculaciones, ya conocido por los y las participantes, cuanto en la búsqueda de soluciones y alternativas al problema.

En la pista de la IX tesis de Marx sobre Feuerbach, se puede decir en este caso que ya conocemos suficientemente bien el disparate, ahora nos toca solucionarlo. De ahí, el lema de las jornadas ¡A desinmatricular! ¡Es hora de devolver!

 

A este fin, se han organizado tres importantes mesas de debate y propuesta en las que intervienen, como puede verse en el cartel y díptico que acompañan, en breve,  este editorial, grandes especialistas en el tema desde los/as cultivadores de la historia y la filosofía, urbanistas, poetas y periodistas hasta catedráticas/os de derecho civil y religioso y profesionales de la teología. Es muy significativa, en este contexto, la presencia en una misma mesa de representantes de aquellos estamentos o instituciones que tienen en sus manos la posibilidad, más bien diríamos, la obligación política, ética y jurídica de dar una respuesta justa a este enorme escándalo: el Gobierno del Estado, la jerarquía católica y, como impulsoras, las asociaciones patrimonialistas del país.

 

No es la primera vez que Redes Cristianas aborda este tema.  Va a ser ya la tercera ocasión en que estos varios cientos de colectivos, que mantienen en el interior de la Iglesia una firme oposición al posicionamiento oficial de la jerarquía, van a hacer público, una vez más, su rechazo frontal a las inmatriculaciones. —Una práctica aberrante, exclusiva de la Iglesia española, dentro de la Iglesia universal—.  La respuesta de la jerarquía hasta ahora ha sido el silencio. Un manto de silencio, cubriendo la actual situación, que es más llamativo por venir de una institución que, en otros temas como todo lo que rodea al origen y final de la vida (sexualidad, familia, eutanasia, etc.), suele mostrarse clamorosamente locuaz.

 

Contrasta este silencio de ahora, por otra parte, con la práctica en décadas pasadas cuando la jerarquía, siempre autoritaria, miraba con lupa y controlaba cada movimiento que surgía en sus propias bases. Recordamos, a este respecto, los inicios de Iglesia de Base de Madrid, en la década de los ochenta del pasado siglo, cuando el obispo Palenzuela —presidente entonces de la sección española de la  Comisión para la Doctrina de la Fe y  personalmente cercano a los movimientos sociales— tuvo que desautorizar públicamente, por imposición del resto de los obispos, el texto fundacional de esta organización, titulado Documento Programa. Entonces, aunque haciendo una lectura sesgada e ideologizada, sí se tomaban en serio las voces discrepantes,  llegando a imaginarse en estas ochenta comunidades, parroquias y movimientos de Madrid el germen de una Iglesia paralela, herética y desafecta con la jerarquía. ¡Eran otros tiempos!, ¡ahora la respuesta oficial suele ser el silencio!

 

Y, a este propósito, nos preguntamos si se trata de una táctica estudiada o es más bien falta de argumentos que oponer. Esperamos que, ante esta tercera llamada, responda favorablemente a las propuestas que, desde las bases, se le están exigiendo y que, si no lo hace por motivos éticos y de justicia, sea, al menos, la terapia de la propia institución la que la mueva. No se necesitan más intentos de justificar lo que, a todas luces, es injustificable. Basta con que se decidan a devolver lo que es de dominio público y que, por lo mismo, pertenece a toda la ciudadanía.

 

En sintonía con el papa Francisco que, en diferentes ocasiones y con distintos acentos, ha llegado a exclamar “¡cómo anhelo una Iglesia pobre y para los pobres!”, Redes Cristianas se recuerda a sí misma y, fundamentalmente a la jerarquía y a toda la Iglesia católica, algunos axiomas que, recogidos por los evangelios, provienen directamente de la tradición de Jesús de Nazaret:  “No podéis servir a Dios y al dinero”… “dejad de amontonar riquezas en la tierra, donde la polilla y la carcoma las echan a perder, donde los ladrones abren brechas y las roban”… Y así. Las comunidades palestinas se lo tomaron tan en serio que llegaron a “ponerlo todo en común”; otras, como la del joven rico, no pudieron hacerlo porque “tenían muchas riquezas”.

Descarga aquí el díptico con el programa de las Jornadas

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